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Viudas de Palazuelos

Revilla, ni de izquierdas ni de derechas, delicado representante de la vieja política joseantoniana, será el próximo presidente del Gobierno de Cantabria, legislatura en la que buscará lograr lo que el general de Videla: convertir el fútbol en una cuestión de estado y parecerse a Perón; esto es, a sí mismo.

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Jorge Luis Borges era tan porteño que pudo haber nacido en Valdenoja. "Qué aspiración más modesta", le dijo el Nobel argentino al general Galtieri cuando este le confesó que su mayor triunfo sería parecerse a Perón. Revilla, ni de izquierdas ni de derechas, delicado representante de la vieja política joseantoniana, será el próximo presidente del Gobierno de Cantabria, legislatura en la que buscará lograr lo que el general de Videla: convertir el fútbol en una cuestión de estado y parecerse a Perón; esto es, a sí mismo.

Fue éste un domingo sorprendente y excepcional. Ganó Edurne, ganó el Racing, ganó Carmena, ganó Colau, ganó Revilla (con Marcano imputado) y perdió Gema Palazuelos, Nico del liberalismo eseteuvista. Las lágrimas de las viudas de la candidata de Vox se deslizaban por Juan de Herrera como las de Bielsa en Rosario horas después de que Contador, aquel al que el número uno del perrecé absolvió en La Noria del solomillazo, homenajeara a Pantani en Italia. No fue una fiesta demócrata, fue una rave sin mitsubishis, con Richie Hawtin pinchando minimal y Nacho Diego pensando lo que Idígoras y Pachi de Aznar: "Nunca debí salir de Guarnizo".

No se atisbaron ojos llorosos en Íñigo de la Serna, quien hace casi una década decidió seguir la máxima que Benito Floro transformó en escuela en aquel vestuario de Lleida: vencen los entrenadores, pierden los futbolistas y con el pito nos los follamos. La tarde de ayer se convirtió en una dulce y trágica metáfora de su legislatura smart, con internet caído faltando por escrutar un puñado de votos al tiempo que una ciudadanía sin sensores aplaudía al #sarismo mientras bajaba por la Alameda rumbo a la Plaza del Ayuntamiento.

"La derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce", escribió Borges, aforismo que se hizo carne en la concejalía lograda por Miguel Saro, quizá la noticia electoral más esperanzadora desde que Santander es Santander. Son 4.500 votos, a la espera de que el árbitro apague y encienda el router, los que ha logrado Izquierda Unida en la capital, suficientes para abrir una ventana a la realidad que sirva de contrapeso a los trajes slim fit, al pelazo esculpido por Ángel Peral, a las infografías 3D y a aquellos premios Príncipe de Asturias versión Santander que le prometió Ali Syed.

En el resto de la T subindustrial de Cantabria siguieron las sorpresas; especialmente en Castro Urdiales, una suerte de Comunidad Valenciana regional donde el bipartidismo se ha estrellado como si Bilbao fuera un barrio y no al revés. Blanca Rosa derribó los muros de la ruta del colesterol de Torrelavega después de tomar el relevo de Judi Dench en la última de James Bond y el perrecé ha vuelto a Reinosa. Sin embargo, un ayuntamiento ha sido el gran símbolo de la regeneración y el cambio: Corvera de Toranzo. Mónica Quevedo, hija de José Luis Quevedo, se ha convertido en la segunda candidata más votada del municipio para demostrarnos lo que muchos pensábamos: que Aristóteles nació en Villegar.

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