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Bizkaia plantea recalificar como urbana una zona con 14 chalés ilegales

Tres sentencias judiciales entre 2001 y 2009 han dictado que se trata de una área de especial protección paisajística y, pese a los fallos, las viviendas fueron construyéndose.

La Diputación vizcaína propone el cambio de no urbanizable a uso urbano porque las viviendas se edificaron "con arreglo al planeamiento en vigor".

La urbanización corría el riesgo de ser derribada tras la última sentencia firme del Supremo pero los ecologistas que denunciaron el caso buscaron una salida que evitase las demoliciones y garantizase mantener la zona en el actual estado.

Los intentos de edificar en esta zona se remontan a 23 años atrás cuando hubo un macroproyecto de 349 chalés, un hotel y un campo de golf. Los terrenos son de una las familias más pudientes de Bizkaia.

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La Diputación de Bizkaia quiere volver a recalificar como urbana un área de especial protección en la costa, en el municipio de Barrika, donde se construyeron ilegalmente 14 chalés de lujo. Hasta tres sentencias judiciales, la última del Tribunal Supremo en 2009, calificaron nula la recalificación que se hizo hace 16 años porque "no cabe duda" del interés paisajístico de la zona y que estos intereses "se sacrificaban para implantar viviendas de baja intensidad". Los fallos calificaron de “arbitraria” y "desviación de poder" la modificación urbanística de un suelo clasificado como no urbanizable de especial protección paisajística.

Las sentencias daban pie al derribo de las 14 viviendas (varias habitadas desde hace ya siete años) en la conocida zona de Barrikabaso, lo que habría sido el primer caso de una urbanización de viviendas en Euskadi demolidas por ilegalidades urbanísticas. Pero el grupo ecologista que denunció este caso, Txipio Bai, se avino a negociar una salida para evitar que los propietarios se quedasen en sus casas. El pacto propuesto pasaba por declarar el área fuera de ordenación aunque manteniendo las viviendas con los servicios básicos.

Sin embargo, la Diputación vizcaína, en su informe sobre el avance del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), asegura que las edificaciones construidas  “lo fueron al amparo del planteamiento en vigor”. Alude a las normas subsidiarias que realizaron la primera recalificación pero las licencias de obras se pidieron después de 2001, tras la primera sentencia del Tribunal Superior vasco que las ilegalizó, a la que siguió otra del mismo tribunal en 2004 y la última del Supremo, en 2009.

En su informe, firmado el pasado 10 de diciembre por la arquitecto del servicio del Planeamiento Urbanístico, la jefa de sección de Planeamiento y el director de Urbanismo, se afirma que “no tiene sentido incluir como disconformes con el planeamiento unas edificaciones que han sido levantadas con arreglo al planeamiento en vigor” y minimiza las contundentes sentencias judiciales al asegurar que la anulación se “basa únicamente en la falta de justificación suficiente para modificar un suelo no urbanizable de especial protección”. Por ello, plantea que los suelos que acogen los 14 chalets “que se encuentran ya urbanizados” puedan recalificarse “al suelo urbano”. “Con ello se estaría contribuyendo a la creación de un entorno propiamente urbano”, explica.

Un caramelo urbanístico

Barrikabaso, al lado de los acantilados del municipio vizcaíno de Barrika, es todo un caramelo urbanístico. Los intentos de edificar se remontan a 23 años atrás y todas las tentativas se asocian a la familia Lezama-Leguizamón (una de las más pudientes de Bizkaia), propietaria de las 65 hectáreas de Barrikabaso y que siempre ha figurado como promotora de los diferentes planes urbanísticos.

En 1988, el Gobierno calificó la zona de suelo no urbanizable de especial protección paisajística. No le hicieron gran caso ya que, pese a que sus informes eran vinculantes, el Ayuntamiento firmó en 1990 un convenio con la Diputación de Bizkaia y los propietarios que contemplaban 349 chalés, un hotel y un campo de golf. El Gobierno supeditó la aprobación de todo el plan urbanístico de Barrika a que esa área tuviera la declaración de especial protección, finalmente aceptado por el consistorio, con lo que se aparcó el macroproyecto.

En 1997, el Ayuntamiento volvió a aprobar una recalificación en la zona, limitándola a dos parcelas de 19 hectáreas situadas en los dos extremos y que preveía 97 viviendas: 85 chalés y 12 pisos de protección. De nuevo, fue apoyado por la Diputación pero la viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno vasco dijo en un informe que, en "evitación de daños ambientales irreparables" debería seguir como área protegida.

Luego llegó la denuncia de los ecologistas y los fallos judiciales, con el riesgo serio del derribo de los 14 chalés. Por eso, el PNV (que ha estado siempre al frente de la Diputación, la institución que ha ido validando las recalificaciones) empezó a buscar una salida en 2009. Dirigentes y diputados forales vizcaínos se han reunido con los ecologistas en los últimos años y parecía que habría un acuerdo que no ha llegado. El grupo Txipio Bai se ha mostrado dispuesto a que las viviendas edificadas no se toquen y queden fuera de ordenación mientras se garantice la restauración ambiental, incluyendo la demolición de la urbanización alrededor de los chalés

El informe de la Diputación parece que complica otra vez el caso Barrikabaso. Txipio Bai ha eludido realizar valoraciones a dichas consideraciones de recalificar el suelo como urbano y se limita a asegurar que están a la espera de una respuesta de la Diputación.




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