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"Maroto amenaza la convivencia", alertan los colectivos magrebíes

"Nos sentimos atacados; somos objeto de charla en los bares y eso hace mucho daño", denuncian los magrebíes, quienes advierten al alcalde de Vitoria de que está "jugando con fuego y se puede quemar".

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La polémica desatada por el alcalde de Vitoria, Javier Maroto, en torno al fraude en las ayudas sociales por parte del colectivo magrebí no ha dejado indiferente a nadie. Pero hasta el momento, el único colectivo que no había alzado la voz era precisamente el de los ciudadanos magrebíes. Ahora lo han hecho para advertir que "Maroto está amenazando la conviviencia". En declaraciones a la agencia Efe, el marroquí Ahmed Zannouti, representante de Nour, y el argelino Djamel Toubre, presidente del colectivo Alhouda, consideran que la polémica abierta por Maroto, con el apoyo de su partido, es "un juego muy peligroso". "Nosotros somos los primeros en pedir mano dura contra el fraude", recalcan.

El marroquí Ahmed Zannouti, representante de la asociación sociocultural Nour, una de las mezquitas más grandes de Vitoria, y el argelino Djamel Toubre, presidente del colectivo Alhouda de la capital alavesa, han expresado así por primera vez su opinión sobre el debate abierto en el pasado mes de julio, cuando el alcalde se descolgó asegurando que muchos magrebíes viven de las ayudas sociales y no tienen ningún interés en trabajar.
 
"Nos sentimos atacados", vemos que somos "objeto de charla en los bares y eso hace mucho daño. Está en juego la convivencia", señala Ahmed Zannouti, quien advierte a Maroto de que "jugando con fuego se puede quemar". Con este caldo de cultivo, en las últimas semanas se ha producido una agresión física de un vitoriano a otro por defender a inmigrantes y un conductor de un autobús urbano de Vitoria ha negado el acceso a una mujer musulmana por ir con burka. Estos vecinos de Vitoria están dolidos porque han tenido muchos incidentes en la calle. Unas veces insultos, otras frases como "vete a tu país", actitudes que no han querido sacar a la luz para que "no crezca más la bola".
 

Coordinadora

El colectivo magrebí va a tratar de crear una coordinadora que agrupe a todas las asociaciones de magrebíes de Álava "para responder a lo que está pasando". "Cada cuatro años se repite la misma historia", denuncia Djamel Toubre, que recuerda que Maroto ya provocó otras polémicas con su lucha por impedir la construcción de una mezquita (2011) o su ordenanza para endurecer los requisitos de apertura de locutorios y bazares (2013).

Sobre otros conflictos más recientes, Ahmed dice que la mujer que se metió en una piscina pública de Vitoria con velo el pasado verano es sólo "un caso aislado", ya que no era de la capital alavesa y entró en el agua para sacar a un chaval. "No estamos pidiendo un trato especial por ser de otro origen", aclara.

Lo mismo opina de la mujer con burka. Dice que en todo Vitoria sólo hay una o dos que se cubren el rostro con velo integral, se pregunta qué norma impide a alguien acceder a un autobús por su vestimenta y añade: "El día de Halloween todos entran tapados".

Rechaza que haya habido un "efecto llamada" por las ayudas sociales que se cobran en Euskadi. "Los magrebíes hasta hace 10 años no sabían ni lo que significaba la RGI porque había trabajo", aunque admite que ahora muchos están sin empleo y cobran la Renta de Garantía de Ingresos. Sobre el presunto fraude en el cobro de esas ayudas, que Maroto cifra en más de 20 millones de euros, Ahmed dice que "para eso están las administraciones", para impedir que haya cobros indebidos.

"Contra el fraude, mano dura", afirma, y señala que lo que ocurre en ocasiones es que al Servicio Vasco de Empleo- Lanbide, "le cuesta actualizar los datos, hay poco personal" y se dan errores administrativos. Luego, "muchos han ganado la batalla en los juzgados", comenta.

Ahmed pide a la población que "no se deje llevar" y reconoce que muchos compatriotas suyos se han ido de Euskadi con la crisis y otros están "aguantando esta tormenta" y no se pueden marchar porque tienen escolarizados a sus hijos. "Hay que luchar por seguir viviendo juntos. Estas polémicas no nos llevan a ningún lado. Somos una realidad y el respeto es la clave", proclama el representante de Nour, que ve el riesgo de que alcalde de Vitoria "divida a una ciudad que siempre ha sido acogedora y solidaria".
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