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Entrevista - Ignacio Ugalde, presidente de CEPES Navarra

“En la economía social es clave que una persona joven que empieza en una empresa piense en jubilarse en ella”

El presidente de la Confederación Empresarial de Economía Social en Navarra, Ignacio Ugalde, repasa la situación de este modelo (encabezado por las cooperativas) en la comunidad tras anunciarse que, en 2014, representaba ya el 11,1% del PIB

Ugalde, también director de Recursos Humanos de Fagor Ederlan Navarra, reconoce que “el caso de Fagor Electrodomésticos no benefició a las cooperativas", aunque matiza que "cómo se ha reubicado a la plantilla nos ha fortalecido”

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El presidente de la Confederación Empresarial de Economía Social de Navarra, Ignacio Ugalde.

El presidente de la Confederación Empresarial de Economía Social de Navarra, Ignacio Ugalde.

La economía social, en sus diferentes formas, como por ejemplo cooperativas, sociedades laborales o fundaciones, representa en 2014 el 11,1% del Producto Interior Bruto en Navarra. En total, hay 1.064 empresas y entidades, que facturaron 1.977 millones de euros al cierre del ejercicio. Y desde la Confederación Empresarial de Economía Social, CEPES Navarra, auguran aún más crecimiento para este sistema. La presidenta de Navarra, Uxue Barkos, incluso aseguró durante la celebración este pasado 11 de noviembre del Día de la Economía Social, que este es “un modelo a seguir”. ¿Y en qué consiste? Según la legislación, aboga por primar antes a las personas y el fin social que el capital, dos cuestiones, ese compromiso y el beneficio económico, que a menudo parecen contrapuestas.

El presidente desde este año de la entidad, así como desde 2013 de la Asociación de Empresas de Economía Social de Navarra (ANEL), Ignacio Ugalde (Buenos Aires, 1970), repasa las claves y las suspicacias de este sistema. El director de Recursos Humanos de Fagor Ederlan Navarra, sociedad cooperativa en Tafalla, analiza también cómo ha afectado la situación de Fagor Electrodomésticos a las cooperativas, por qué ha habido un aumento de este modelo con la crisis y si puede haber cooperativas, por así decirlo, para todo.

Economía social. Solo esas dos palabras unidas parecen generar debate. ¿Percibe que esa apuesta genera suspicacias?

La ley de Economía Social recoge la primacía de las personas y el fin social, dependiendo de cada caso, porque la mayoría del capital social de nuestras empresas está en manos de los trabajadores. Y eso es una gran diferencia con la economía tradicional.

Y en cuanto a esas suspicacias que puede generar que una empresa apueste por la primacía de las personas frente al capital…

Nosotros no estamos en contra del capital, pero la diferencia es que los beneficios que obtenemos de nuestras empresas se reinvierten en la propia empresa con el fin de mantener, sobre todo hoy en día, los empleos. La clave es que una persona joven que empieza en una empresa tenga la visión de jubilarse en ella. No buscamos un resultado a corto plazo, sino la sostenibilidad en el tiempo.

¿Y cuál es el estado actual? Este pasado día 11, al presentar los resultados de 2014, habló de un aumento de las cooperativas en Navarra del 8%.

Es un estado bastante bueno. Las cooperativas y sociedades laborales crecieron en Navarra más que en ninguna otra comunidad autónoma. Ese 8% es cinco veces la media nacional. En 2007, cuando empezó la crisis, se decía que la economía social era algo coyuntural, pero ahora se ve que estamos dando una respuesta estructural y mantenida en el tiempo.

Con la crisis precisamente, ¿cuántas empresas han desaparecido y se han reconvertido en cooperativas por iniciativa de sus plantillas?

En los últimos 36 meses, en Navarra se han realizado más de 20 transformaciones y no solo por la crisis, sino también por ejemplo porque un dueño se jubila y sus trabajadores la transforman en una empresa de economía social. Este es un modelo de emprendimiento y nos estamos dando cuenta de que es bueno porque es motivador y genera un sentido de pertenencia.

El catedrático de Organización de Empresas de la Universidad Pública de Navarra, Emilio Huerta, ha defendido anteriormente que el modelo es “positivo”, pero también advierte a las plantillas de que, con él, se lo juegan todo a una carta. La duda, entonces, es si la cooperativa puede ser una solución para todo.

La cooperativa está en todos los negocios y tenemos de todos los tamaños, desde dos personas [Anel defendió durante la pasada legislatura la creación de estas micro-cooperativas de dos personas, porque antes se exigía un mínimo de tres; el cambio fue permitido por el Parlamento] a, por ejemplo, en la que me muevo yo, Fagor Ederlan Tafalla, en la que somos más de 800. Todo depende de la gestión que se haga, por eso queremos tender a profesionalizarla.

Si la mayoría de la plantilla de una cooperativa son socios o socias, ¿no resulta difícil trabajar siendo empleado por cuenta ajena o pasar a ser socio?

En una cooperativa hay un porcentaje de personas por cuenta ajena, que no sean socios, y que no se puede superar; si lo hace, tienen que pasar a ser socios. Y sobre si es difícil entrar en las cooperativas… honestamente no se está dando. Porque muchas veces ocurre al revés, hay miedo a trabajar y arriesgar, entre comillas, por ejemplo la capitalización del paro.

Antes de la crisis, de las empresas que se creaban en Navarra, las de economía social representaban entre un 3,5%; hoy en día superamos el 7%

Hablaba antes del tamaño de las cooperativas. Cuando crecen mucho, ¿no es más difícil que se mantengan sus principios de economía social y, por tanto, que se parezcan más a una empresa al uso?

Nosotros invertimos mucho en desarrollar a las personas. Si desde los cimientos está claro el concepto de cooperativa, después se toma más responsabilidad, siente más esa pertenencia al mundo cooperativo.

¿No puede haber casos en los que se hable de economía social únicamente por imagen?

No, en Navarra no. No te digo que no exista, pero sí se habla, que es una cuestión diferente, de cómo las grandes empresas hablan de la responsabilidad social, pero es otro mundo diferente a la economía social.

Si en una plantilla la gran mayoría son socios o socias, ¿una cooperativa puede garantizar unas mejores condiciones laborales?

No las garantiza, sino que garantiza los principios que tenemos. Por ejemplo, nosotros apostamos por la conciliación y, en nuestros contratos indefinidos, el 45% corresponde a mujeres. Casi el 80% de nuestros contratos son indefinidos. Y la clave es que uno en una cooperativa participa en la toma de decisiones: la apuesta es de una persona, un voto. Y por eso la información de la plantilla es clave.

¿Qué margen hay para el sindicalismo en una cooperativa?

En los trabajadores por cuenta ajena por supuesto, e incluso los socios tenemos el Consejo Social.

Dado que usted es trabajador de Fagor Ederlan, quería preguntarle por Fagor Electrodomésticos. ¿Cómo ha afectado su desaparición a la imagen de las cooperativas?

El tema de Fagor Electrodomésticos por supuesto no es algo que nos haya beneficiado, pero también tiene una lectura posterior: más del 90% de la plantilla de Fagor Electrodomésticos fue reubicada, y eso después nos ha fortalecido.

Barkos destacó  esta semana las bondades del mundo cooperativo. ¿Qué futuro augura en Navarra para este modelo?

Seguirá creciendo. Antes de la crisis, las empresas de economía social representaban un 3,5% de las que se creaban en Navarra; hoy en día superamos el 7%. Ha dado un salto y su crecimiento es algo constante.

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