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Mondragon ha reubicado ya al 90% de los socios afectados por el cierre de Fagor

La Corporación prevé dar una solución definitiva a todos los afectados en los próximos meses

El desajuste entre el perfil de los trabajadores demandados por el resto de cooperativas y los procedentes de Fagor Electrodomésticos ha hecho que el proceso no se haya ajustado antes de forma definitiva.

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Una manifestación de trabajadores de Fagor Electrodomésticos en los comienzos de la crisis de la cooperativa.

Una manifestación de trabajadores de Fagor Electrodomésticos en los comienzos de la crisis de la cooperativa.

Octubre de 2013. Euskadi tiembla y no es por un terremoto. El Fagor Electrodomésticos, perteneciente a la Corporación Mondragón, declara el concurso de acreedores, el preludio de lo que después fue su liquidación. La Corporación no puede ya con las pérdidas que acumula el gigante de los electrodomésticos. del En torno a 1.900 trabajadores-socios se ven en la calle. 17 meses después, 1.700 de esos socios han encontrado una solución, prácticamente el 90% de los afectados.

En términos globales, unos 1.350 socios han sido reubicados en otros destinos profesionales del grupo, mientras que otros 350 más han recibido una respuesta por medio de prejubilaciones y jubilaciones. Mikel Zabala, director de Gestión Social de Corporación Mondragon resume así la situación actual. Zabala confía en que a corto plazo se dé solución a otros 100 socios, con lo que se podría encarar la solución global en los próximos meses. “Tendremos altibajos derivados de las cargas estacionales, pero estamos ante un proceso que no está solucionado, pero sí orientado”, explica en una entrevista con la revista Tu Lankide, de la Corporación Mondragon.

De las soluciones buscadas, no todas son definitivas . “Casi un tercio corresponde a soluciones estructurales a través de reubicaciones definitivas o bien a través de procesos de jubilaciones anticipadas y prejubilaciones. Desde la perspectiva de las reubicaciones, aproximadamente un 20% corresponde ya a reubicaciones definitivas y otro 20% a reubicaciones de larga duración. El resto tienen el carácter de reubicaciones provisionales que con el tiempo se tienen que ir traduciendo en potenciales oportunidades de consolidación definitiva. El tiempo y las relaciones jugarán un papel clave en muchos casos en esta tipología de procesos”, razona.

El perfil académico-laboral de los socios afectados por la crisis de Fagor Electrodomésticos ha incidido en sus posibilidades de reubicación. “Las empresas requieren cada vez más trabajadores cualificados y, por lo tanto, perfiles que se acercan a módulos profesionales por lo menos de nivel medio. El sector de electrodomésticos, aunque demandante en parte de este tipo de perfiles, no exigía una cualificación generalizada de ese nivel tal como suceden en algunos otros sectores, aunque cada vez más minoritarios. Este desajuste entre los perfiles demandados y los existentes ha hecho que el proceso no se haya ajustado antes de forma definitiva”.

Así, ha existido un problema de empleabilidad que “en un futuro hay que gestionar con otra intensidad y sistemática”, apunta. “Si hubiéramos contado con 300 trabajadores más con perfiles profesionales de grado medio no hubiéramos tenido problemas para cerrar antes el problema de desempleo e incluso conseguir muchas más reubicaciones definitivas”. Por eso, la Corporación ha dirigido hacia un proceso formativo de grado medio a unas 100 personas, que “pretendemos se amplíe en los próximos ejercicios y que tenga un carácter permanente”.

Sustitución de eventuales

En cuanto a que las reubicaciones de los socios se esté produciendo a costa de la sustitución de eventuales, Zabala asegura que la Corporación tenía claro desde el primer momento que la solución al problema no debía de venir totalmente a costa de los trabajadores eventuales, “aunque, lógicamente, sí en parte”. “Hemos marcado un equilibrio de reparto de esfuerzos y de esta forma no hay un estrato castigado exclusivamente por este proceso. Una buena muestra de ello es la cantidad significativa de eventuales que todavía hay en nuestras cooperativas en relación a los que había al inicio del proceso. Otra muestra de que no se ha ido exclusivamente en esa dirección es que si lo hubiéramos hecho habría aflorado en los datos estadísticos que publica Lanbide y la administración un incremento significativo del desempleo en la comarca del Debagoiena y no es así, en el periodo de afección del cual estamos ablando”. Según Zabala, la voluntad de la Corporación es la de generar empleo neto positivo en el periodo estratégico.

En el proceso recorrido desde que estalló la crisis de Fagor Electrodomésticos, Zabala resalta elementos positivos y negativos. “Entre todo lo visto destacaría dos aspectos: la solidaridad mostrada por las cooperativas y el buen comportamiento, en general, de los cooperativistas de Fagor Electrodomésticos que han sido sujetos a procesos de reubicación después de una situación traumática como el cierre de un buque insignia, que nunca habían pensado que se podía dar. La valoración global de las cooperativas es que el comportamiento de los socios de Fagor Electrodomésticos en los procesos de reubicación es positivo”.

El mejor aprendizaje que Zabala saca de la problemática suscitada en torno al empleo y las recolocaciones es la necesidad de “adoptar las medidas que sean necesarias para encontrarnos con empresas sólidas, con posicionamientos competitivos adecuados. Otro de los aprendizajes es que a nivel de Corporación convendría ofrecer una respuesta global para incrementar el nivel de empleabilidad de las personas, llevando el actual ratio de personas con educación básica a otro ratio más asequible con los requerimientos de futuro”.

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