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Homenaje a Pedro Sánchez en tres gráficos

Las valoraciones de Pedro Sánchez entre su electorado fueron mejores que las de sus predecesores y, lejos de sufrir una crisis de popularidad, consiguió durante su mandato mejorar su imagen

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El pasado sábado Pedro Sánchez decidió finalmente tirar la toalla tras quedarse en minoría en el comité federal. Con ello, Sánchez se convierte en el secretario general menos longevo y más controvertido de estas casi cuatro décadas de democracia. Durante los meses en que Sánchez ha ocupado la secretaría general, el PSOE ha cosechado los peores resultados electorales de su historia. Este desastroso historial en las urnas ha sido el factor que, según sus detractores, ha propiciado la rebelión interna.

Sin embargo, a ningún analista independiente se le escapa que la precipitada y profunda crisis interna del PSOE desatada durante la semana pasada estuvo altamente condicionada por el calendario de la investidura. La evidencia comparada nos indica que las rebeliones internas en los partidos justo antes de unas elecciones se efectúan cuando existe cierta expectativa de éxito electoral. Ningún rival mínimamente estratégico decidiría desbancar al líder de su partido justo antes de una imminente e inevitable derrota electoral. Ante esa coyuntura, lo mejor es esperar a que el líder se desgaste y postularse como recambio una vez se haya producido el descalabro electoral. Siguiendo esta lógica, no parece muy razonable pensar que quienes han forzado la salida de Pedro Sánchez tengan en mente pasar por las urnas en diciembre, por lo que seguramente tienen otros planes alternativos en su hoja de ruta.

En los últimos días se ha responsabilizado a Pedro Sánchez de haber llevado al PSOE a sus cotas electorales más bajas. No obstante, si Pedro Sánchez ha fracasado durante sus años al frente del PSOE no es por hundir al partido en su peor crisis electoral, sino más bien por no haber encontrado las claves para reflotar algo que ya estaba hundido. Y es que el recién dimitido secretario general heredó un sistema de partidos roto. Basta constatar el hecho de que apenas tres meses de su nombramiento, las encuestas del CIS ya situaban a Podemos como primera fuerza en intención directa de voto.

El PSOE dejó la Moncloa en 2011 muy tocado por la crisis económica y política. Durante los años en que la secretaría general se encontraba en manos de Alfredo Pérez Rubalcaba, existían signos muy preocupantes de la enorme desafección ciudadana con los partidos existentes. Entonces, ya lo advertíamos en Piedras de Papel (lean aquí): entre 2011 y 2013, el porcentaje de personas que no declaraba tener una preferencia partidista alcanzaba máximos históricos.

Durante unos años, el PSOE tuvo cierto margen para renovarse y acomodarse a las nuevas demandas de la sociedad sin la competencia de Podemos. Pero en mayo de 2014, ya era demasiado tarde. Pedro Sánchez llega a la secretaría general con un sistema de partidos desgarrado y con la urgencia de renovar a un PSOE que ya sufre el inquietante aliento de Podemos en la nuca.

Pero, ¿ha sido Pedro Sánchez un pésimo secretario general y candidato del PSOE? Existen numerosas formas de evaluar su tarea en frente del partido, por lo respuesta a esa pregunta no es sencilla. Sin embargo, si lo analizamos exclusivamente desde una perspectiva de “popularidad”, no parece que Sánchez fuera un líder excepcionalmente débil. Para corroborarlo, déjenme que haga una radiografía demoscópica de Pedro Sánchez en tres gráficos:

 

1- Pedro Sánchez, el líder peor valorado

Durante sus dos años de liderazgo, Pedro Sánchez no consiguió erigirse como un líder excepcionalmente popular. Así parecen indicarlo las series del CIS: con una nota de 6,6 sobre 10 (entre sus propios votantes), Pedro Sánchez ha sido líder peor valorado. Aunque las diferencias no son de gran envergadura, el resto de líderes gozan de una mayor popularidad entre sus respectivos electorados. El gráfico muestra como Sánchez y Rivera se han situado a la cola de valoración entre sus propios votantes, ambos con una nota inferior al 7. En cambio, son Alberto Garzón y muy especialmente Francesc Homs (líder de PDC, la exConvergènia) quienes muestran una mayor popularidad entre su electorado. Este último, supera en un punto la valoración del líder socialista. Aún así, todos los líderes nacionales cosechan unos resultados modestos si los comparamos con el Presidente de la Xunta de Galicia. Alberto Nuñez Feijoo supera de forma holgada la asombrosa nota del 8 sobre 10, todo un récord de popularidad.

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Fuente: Barómetro julio 2016 del CIS

 

2. Pedro Sánchez, mejor valorado que sus predecesores

Ciertamente los datos del anterior gráfico indican que Pedro Sánchez no destaca por su popularidad si lo comparamos con los líderes del resto de partidos. Sin embargo, las conclusiones cambian de forma muy sustancial si comparamos a Pedro Sánchez con quienes le precedieron en el cargo. En efecto, el dimisionario secretario general socialista ha cosechado en las encuestas del CIS unas valoraciones superiores a los dos anteriores líderes del partido. Las diferencias son particularmente visibles si lo hacemos con el anterior candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba. Entre el electorado socialista (y el electorado de centro-izquiera), Sánchez supera en más de un punto sobre diez a Rublacaba. Si bien el primero cosechaba un aprobado entre el centro izquierda (4.91), el segundo dejó la secretaría general en 2014 con una nota inferior al 4.

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3. La popularidad de Pedro Sánchez no estaba en crisis

No hay duda de que el PSOE se encuentra desde hace un lustro en una crisis electoral sin precedentes. Sin embargo, la popularidad de Pedro Sánchez, aún no siendo excepcional, se ha mantenido estable o incluso ha incrementado durante sus años de secretario general. Si dejamos al margen la luna de miel que viven los líderes políticos los meses inmediatamente posteriores a su elección, Sánchez ha incrementado su popularidad en más de medio punto tanto entre los votantes socialistas como entre el electorado de centro izquierda. Se trata de una variación similar a la de Alfredo Pérez Rubalcaba, pero en el sentido opuesto, pues éste, como suele ser habitual, dejó la secretaría general con unas valoraciones inferiores a las que tenía cuando empezó.

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Fuente: barómetros del CIS

En definitiva,  Pedro Sánchez no se caraterizó por ser un líder de una popularidad excepcional entre sus bases. Sin embargo, sus valoraciones fueron mejores que las de sus predecesores y, lejos de sufrir una crisis de popularidad, Sánchez consiguió mejorar su imagen entre su electorado.

Es probable que la conspiración interna para desbancarle de la secretaría general acabe por intensificar la tendencia ascendente de popularidad de Sánchez. Todo indica que el relato que se ha impuesto entre la opinión pública es que la batalla en el seno del PSOE se ha estructurado entre los partidarios del #noesno y los favorables a una abstención en la investidura de Presidente Rajoy. De ser así, es probable que la popularidad de Pedro Sánchez entre el electorado de izquierda se vea reforzada tras la crisis interna de la pasada semana.

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