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Traficando con personas

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Hace unos meses este periódico publicaba que en Alemania trabajadores rumanos y búlgaros estaban en condiciones de esclavitud. El pasado diciembre, la policía detenía a una española por tener a varios chinos, marroquíes y rumanos trabajando en sus talleres textiles de Brunete (Madrid). De los 44 trabajadores que había sólo 17 tenían contrato. ¿Qué sabemos del tráfico de personas? Muchos de esos trabajadores son explotados por mafias. Pero, ¿son todos los traficados iguales? ¿Cuáles son los países que envían esclavos? ¿Qué rutas siguen estas personas para llegar a esos lugares? ¿Qué países los reciben? Reciben unos países un tipo de esclavos y otros distintos?

Responder algunas de estas preguntas es muy importante puesto que además de reflejar la complejidad del fenómeno, puede dar pistas para tomar nuevas medidas para evitar estas situaciones. El problema, como en muchos fenómenos sociales, es que apenas hay datos sistemáticos y, hasta hace muy poco, la evidencia que teníamos era bastante limitada y circunscrita a casos concretos. Por ejemplo, sabemos que a través del Estrecho han fallecido muchos inmigrantes y que las mafias han utilizado rutas alternativas (vía la costa de Granada) cuando la presión policial es muy alta. O, por ejemplo, sabemos que México es país de tránsito para muchos migrantes de Centroamérica pero también de origen en la salida hacia los Estados Unidos. De igual forma, si en la frontera de California se aumenta la presión, parte del flujo se traslada al paso entre Sonora y Arizona.

Afortunadamente, hace un par de meses Rich W. Frank, investigador de la Universidad de Sydney, acaba de publicar Human Trafficking Corridors, 2000-2012. En este proyecto ha codificado datos del Departamento de Estado norteamericano [1] para 170 países de forma anual desde 2000. La intención es codificar de forma periódica, a la vez que el Departamento de Estado publique los informes. Esta investigación es un ejemplo de las utilidades de la investigación en ciencias sociales: permite comprender la realidad  (y a los respectivos responsables actuar sobre ella) con información y no sólo opiniones.  El objetivo de estos datos es poder mostrar los flujos de salida, tránsito y entrada de los siete tipos de tráfico humano : prostitución forzosa, prostitución infantil, trabajo forzoso, trabajo infantil forzoso, servidumbre por deuda, servidumbre doméstica y niños soldados.

En el global, el principal problema que muestran los datos es la prostitución forzosa (70% de menciones en los reportes: recordemos para 170 países), seguido por el trabajo forzoso (un 60%). Hay explotación sexual infantil en más de un 45% de los países y el trabajo infantil casi alcanza el 40%. La servidumbre doméstica supera el 20%  mientras que la servidumbre por deuda supera el 8% ; el registro de niños soldados está entre el 1 y el 2%  

Los datos se pueden desagregar por países, con lo que podemos preguntarnos por los tipos de esclavos que hay en España. Las buenas noticias son las que sabemos: España no es origen de ninguna de estas prácticas, lo que no quiere decir que algunas de ellas no se produzcan de forma interna (por ejemplo, prostitución de unas provincias a otras). Las malas vienen a continuación.

España es país de tránsito de varias de estas modalidades. Durante el periodo se traficó con personas que van a parar principalmente al resto de Europa en calidad de prostitutas y trabajadores forzosos. Además fue país de tránsito para la prostitución infantil en 2003, 2007 y 2008 y para el trabajo ( mejor explotación) infantil en 2003.

España también es país de destino de personas. España recibió prostitución forzosa y trabajadores forzados durante todo el periodo que cubre la base de datos. Además, se observa una preocupante tendencia en lo que a explotación sexual infantil (hay casos entre 2007 y 2011) y explotación laboral infantil (casos entre 2008 y 2011) se refiere: mientras que hasta 2007 no se registró ningún caso, desde entonces, no hay año sin registro de este problema. Si suponemos que la formula de recoger los datos no ha variado, entonces, la situación ha ido a peor.

¿Son diferentes los esclavos en España que en otros países de Europa? Al comparar los datos con Francia, Reino Unido o Alemania, vemos que estos países tienen problemas muy parecidos. Pero  además se añade que son destino de servidumbre doméstica. Obviamente, si se produce prostitución forzada en un 70% de los casos (por cierto, tanto en Suecia -donde se persigue a los clientes- como en Holanda -donde hay una situación más permisiva- hay prostitución forzada), o explotación sexual infantil en más de un 45%, muchos países muestran problemas parecidos.

No hay soluciones sencillas a estos problemas pero como son (casi) globales y parecidos, tal vez lo más sensato sería actuar de forma coordinada. En estos casos propuestas desde la UE serian bienvenidas puesto que nuestras leyes son insuficientes - la dueña del taller de Brunete como mucho tendrá que pagar una sanción de 150.000 euros- y nuestro Ministro está demasiado ocupado debilitando a la Policía Nacional o perjudicando, como no, a las prostitutas.



[1] Para los críticos con los datos del Departamento de Estado norteamericano, dos comentarios. Primero, son los datos públicos a nivel global. Dos, les animo a que se descarguen los datos (totalmente gratuitos y públicos) y comparen por si encuentran errores o mejoras.

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