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Carlos Zanón sigue dando vueltas al género negro en "Yo fui Johnny Thunders"

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Carlos Zanón sigue dando vueltas al género negro en "Yo fui Johnny Thunders"

Carlos Zanón sigue dando vueltas al género negro en "Yo fui Johnny Thunders"

Convertido en autor de culto con solo cuatro novelas, el escritor barcelonés Carlos Zanón reivindica la música de los años ochenta en su último libro, "Yo fui Johnny Thunders", con el que, como el propio autor ha admitido, continúa dando nuevas vueltas de tuerca a la novela negra.

En una entrevista concedida a Efe, Zanón señala que le resulta indiferente ser encasillado en el género de la novela negra, pues "esa clasificación es simplemente orientativa para conseguir el libro en una librería, pero por lo demás es un género muy libre, que no es estanco y en el que se pueden hacer muchas cosas".

Anuncia el autor barcelonés que le gustaría hacer otro tipo de novelas y que no le lastre ese posible encasillamiento y admite que su novela negra es diferente: "No hay policías, no hay investigación, no hay misterio, y lo único que relaciona mis novelas con el género es la violencia, física o intelectual, que sufren los personajes".

Piensa que hoy es complicado hacer una novela que no sea negra y "si se publicara actualmente 'Lolita', dirían que es una novela negra, pero también 'Crimen y castigo', 'Hamlet', 'Caín y Abel'", una situación que Zanón ve transitoria, porque al final todo acabará siendo más ortodoxo: "esto es novela negra y esto otra cosa, y yo acabaría en la otra cosa".

El Johnny Thunders del título es un músico real, "único, en el que se mezcla la imagen de yonqui, creador y al mismo tiempo ángel negro de sí mismo, algo que me atraía y repelía a la vez. Es Drácula, Byron y Alejandro Magno a la vez y me parecía una imagen potente".

A partir de este personaje real y del protagonista de la ficción, Francis o Mr. Frankie, según la situación, Zanón describe "las glorias y las miserias del mito del rock and roll, que es el mito que ese protagonista intenta seguir" y todo ambientado en el barrio de Horta, un territorio casi virgen para la literatura a pesar de lo explotada que esta Barcelona como escenario narrativo, remarca.

El viaje de Mr. Frankie a su Horta natal es una argucia del autor para mostrar a "alguien que quiere volver al sitio donde le pasaron por primera vez las cosas, que quería volver a empezar".

La banda sonora de esos años ochenta que atraviesa toda la novela no oculta cierta autobiografía, porque quería "retratar lo importante que fue la música en mi adolescencia y juventud y captura la intensidad del rock en una novela, como si fuera una novela de tres minutos".

El protagonista guarda similitudes con algunos personajes duales de la literatura como el claro Jeckyl y Hyde: "Mr. Franklin es el nombre de guerra del músico, es el radical, y Francis es el hombre corriente; y esa dualidad me permitía jugar más con el personaje".

No es la primera vez que Zanón se sirve de esas alteraciones psíquicas, como pasó con el esquizofrénico de "Tarde, mal y nunca", su primera novela. "A nivel narrativo me sirve y también para saber cómo piensan".

Zanón, que se dio a conocer en la literatura a través de la poesía, confiesa que cuando escribe no hace distinción entre poesía y prosa, e intenta que su narrativa tenga "intensidad, pasión, imágenes poéticas", porque es la manera que le resulta más fácil de expresarse, hasta el punto de que considera que muchos de los capítulos de la novela podrían ser perfectamente poemas.

Para el autor, la manera más natural de explicar algo es con imágenes y juegos, algo que le resulta más sencillo que hacer una descripción o utilizar cualquier otra herramienta que pueda tener otro escritor.

La soledad, la lealtad y el amor continúan siendo los temas que articulan esta nueva novela de Zanón, porque, como él mismo dice, "consciente o inconscientemente son los que me importan": "la soledad de no encontrar tu sitio en el mundo, el amor como el único instrumento que te permite ser inmortal y la lealtad hacia unos amigos, unas ideas o unas canciones".

Esa lealtad y esa amistad es la misma que lleva a Zanón a seguir comprando discos o asistiendo a conciertos de "grupos que ya no hacen buena música" pero a los que mantiene "una cierta lealtad porque en aquella época" le hicieron sentir bien.

Zanón expresa su deseo e ilusión de que "Yo fui Johnny Thunders" (RBA) se convierta en una película como parece que sucederá con "No llames a casa", actualmente en preproducción con el director Daniel Calparsoro y en cuyo guión ha participado.

Por Jose Oliva

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