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Entrevista con el director del documental sobre Swartz: “El MIT ayudó al Gobierno y no a Aaron”

Aaron Swartz, en una imagen del documental The Internet's Own Boy

Clàudia Prat

El documental Aaron Swartz Documentary - The Internet's Own Boy ha dejado conmovida a la audiencia del festival internacional Hotdocs en Toronto esta semana, como lo hizo anteriormente en el Sundance y en el SXSW. El film no sólo relata la vida de Aaron Swartz, el joven hacker y activista que se suicidó el pasado 2013, sino que es una pieza en la lucha por un Internet libre y neutral. Dirigida por Brian Knappenberger, el que fue director del documental sobre Annonymous We Are Legion: The Story of the Hacktivists (2012), la película nos adentra en la vida de Swartz y en todo su legado.

Swartz, como dice el título del documental era un “niño de Internet”, de las primeras generaciones que creció programando como quien aprende a leer. Era un pequeño-gran-programador que con 12 años sorprendió a los adultos desarrollando el RSS o al que por ejemplo, profesores como Lawrence Lessing (Harvard University), llamaron para conceptualizar los ahora conocidos Creative Commons, licencias de autor que proponen un modelo diferente al Copyright.

Aaron dejó la escuela y aprendió de Internet, por eso creía que difundiendo información la sociedad se haría más libre y sabia. No le interesó entrar en el mundo de las startups ni el dinero fácil, creía en la potencia de la red y utilizaba sus conocimientos para crear páginas como Reddit, Open Library o más tarde Demand Progress un grupo online conocido por su campaña para luchar contra SOPA.

En el 2010 Aaron, siendo estudiante del reconocido Instituto Tecnólogico de Massachusetts (MIT), se descargó 4,8 millones de documentos académicos del portal JSTOR. El MIT lo denunció y aunque después retiró la denuncia, el fiscal federal de Massachussets le continuaba amenazando con 35 años de prisión y una multa de más de un millón de dólares. En enero del 2013 y con 26 años, Aaron se suicidaba en su apartamento de Nueva York entristeciendo a toda la comunidad hacker y activista. El encargado de relatar toda esta historia y llevarnos de la mano de Aaron a los entresijos de Internet, el MIT y el sistema judicial norteamericano es el reconocido experto y cineasta Brian Knappenberger con el que hablamos durante el festival Hotdocs.

¡Habéis hecho el documental muy rápido!

Si, Aaron murió en enero del 2013, cuando justo estábamos en el Sundance Festival e hicimos la premiere del documental en el Sundance de este año.

Cuando te enteraste de la muerte de Aaron, enseguida empezaste a filmar...

No conocía personalmente a Aaron, pero estábamos todos muy conmovidos. Luego hicimos el crowdfunding, más que por el dinero, para decir a toda la gente que lo conocía que estábamos haciendo la película. El dinero de kickstarter financió una tercera parte del proyecto, el resto del dinero vino de The Edinburgh Foundation y mío. Lo importante del crowdfunding fue conectar a toda la comunidad.

Has visto muchísimas horas de la vida de Aaron en metraje familiar y otros videos... ¿Qué es lo qué más te sorprendió viendo estas cintas?

Sus padres me cedieron todo el material grabado en su infancia. En estas cintas conocemos quién es Aaron y vemos el enfoque diferente que daba a las cosas. En cine puedes describir a alguien, pero no hay nada como verlo. Hay un momento en el documental que su hermano dice: “Aaron creía que podía cambiar el mundo sólo por explicarlo”. Y es así, Aaron sale en muchas cintas explicando cosas complejas con palabras sencillas, desde muy pequeño.

Viendo el documental te das cuenta de lo avanzado en el tiempo que estaba. Cuando con quince años alertaba del papel de los buscadores como Google para encontrar o no encontrar información.

Si, Aaron creció en Internet, iba más avanzado que el resto. Por ejemplo, encontré videos donde Aaron ya hablaba del tema del espionaje del NSA antes que aparecieran los filtrajes de Edward Snowden... Viendo esto, no puedo más que preguntarme ¿qué papel estaría jugando Aaron ahora?

Su desaparición es una gran pérdida.

Sí, Aaron era un gran programador y a la vez tenía un perfil organizativo: político. Era muy bueno en las dos cosas y esto es difícil que pase en una sola persona. Poca gente es capaz de ver y entender la fotografía completa.

Ni el MIT (Instituto Tecnólogico de Massachusetts), ni JSTOR ni el fiscal han querido aparecer en el documental.

Me hubiese gustado escuchar sus puntos de vista, falta su perspectiva. Nosotros criticamos al MIT en la película porque su posición de ‘neutralidad’ ayudó al gobierno y no a Aaron. He intentado por todos los medios que aparecieran en el documental. En el MIT toda la comunidad educativa, profesores, estudiantes están con Aaron y con la película. Pero la administración guarda silencio. ¡No sé qué les pasa! Parecen estar avergonzados o al menos no quieren participar en esta discusión, quieren pasar página...

¡Y el viernes que viene lo presentáis en el MIT!

Sí, sí... (sonríe) ¡Veremos qué pasa...! El artículo que publicó el MIT sobre el caso fue un lavado de cara. Tenían la autoridad moral de parar todo esto y no lo hicieron.

¿Qué relación has tenido tu con MIT a lo largo de tu carrera?

Nunca he sido un estudiante del MIT, pero he tenido una relación muy larga con ellos. He hecho tantas películas sobre tecnología, he conocido y entrevistado a tantos estudiantes... Me siento muy familiar con el MIT, pero eso me siento tan decepcionado.

En el film parece que Aaron estuvo muy solo durante el proceso legal.

Sí, Aaron casi no quería hablar del tema. No contaba la que tenía encima.

Empezó su condena antes de entrar en la cárcel.

Sí, además de sentirse perseguido, él y su familia tuvieron que gastar muchísimo dinero en abogados. La única vez que intentó hacer público su caso fue con una nota de prensa en Demand Progress ¡Una pequeña nota de prensa! Y el fiscal enseguida le acusó de estar iniciando una campaña “salvaje” en Internet. Es inadmisible. A este gente (al fiscal) le pagamos entre todos, no puede ser que utilice su poder para atemorizar a los ciudadanos.

Y viendo después como Aaron organizó toda la lucha contra SOPA... te das cuenta de que en realidad: sí podría haber organizado una gran campaña para “salvarse”.

¡Sí! Podría haberlo hecho, pero no lo hizo. Escogió no hacerlo. Decidió no decir casi nada... hasta que se quitó la vida.

Vemos a casi todos los entrevistados muy afectados en el documental. E incluso Lawrence Lessing llorando...

Sí, cuando hay un suicidio siempre queda una sensación muy extraña... Cuatro meses antes del suicidio de Aaron, un amigo mío se suicidó. En seguida te vienen pensamientos de culpabilidad, te preguntas si deberías haberte acercado más a la persona, si debiste arroparle más... Pero nunca se podrá saber. Esta misma sensación la encontré durante el rodaje con los entrevistados.

En Estados Unidos en estos últimos años hay más hackers que se han suicidado, periodistas que están siendo detenidos o gente que ya no puede volver al país como Edward Snowden o el periodista Gleen Greenwald. ¿Estamos en un nuevo tipo de batalla? hackers que se han suicidadosiendo detenidos

Creo que es una guerra muy vieja. Una guerra entre gobierno y ciudadanos. Es nueva, porque ahora estamos en un tiempo distinto, todos tenemos parte de nuestra vida online y los gobiernos y corporaciones nos quieren controlar. La administración Obama no lo ha hecho nada bien. Va contra los filtrajes, los whistleblowers... En realidad todo esto son herramientas para la democracia.

Has reutilizado parte del material de las entrevistas para el corto documental: Why care of the NSA? para el New York Times. ¿Por qué estás en esta lucha contra el espionaje masivo?

Creo en una prensa libre. Y creo que los whistleblowers son una pieza clave para el periodismo, y que el periodismo es una pieza clave para la democracia. Que quieran silenciar a esta gente es completamente erróneo. Es precisamente lo que NO necesitamos. Necesitamos más transparencia. Creo férreamente que tenemos derecho a la privacidad. Se espía en todas partes, en Rusia, en UK... Pero un gobierno no tiene que espiar a sus ciudadanos. En el caso de Estados Unidos al menos tenemos la Constitución a la que podemos agarrarnos para decir al gobierno; no, de aquí no pasas.

¿En qué momento crees que estamos?

En Estados Unidos venimos de todo el tema de la guerra y miedo contra el terrorismo. Por ejemplo está el Patriot Act y el artículo 215 con el que el NSA justifica lo que está haciendo. Ahora es un momento crucial, Internet era este terreno maravilloso que permitía la innovación y la creatividad... pero el gobierno y las corporaciones han entendido cómo usarlo y se ha convertido en una herramienta de control. Entonces lo único que podemos hacer es seguir innovando. Siendo conscientes de lo que pasa e innovando. Cuando una tecnología es nueva es terreno para la creatividad y la gente revolucionaria.

En este contexto ¿cuál debería ser el papel del MIT?

El MIT fue líder en su momento y tiene que seguir siendo líder. En el caso de Aaron olvidaron quiénes eran. Pasaron la pelota. Espero que toda esta historia les haga repensar su papel. Los jóvenes más creativos e inteligentes de todo el mundo van a estudiar al MIT... Creo que tienen que ser la espina dorsal de moral y liderazgo en tecnologia. No solo creando tecnología pero también pensando cómo queremos usarla.

Hiciste el documental sobre Anonymous We are legion. ¿Por qué te atrae el mundo hacker?

Me gusta la mentalidad hacker: se hacen preguntas y buscan respuestas. Este es el espíritu de hacking del que precisamente el MIT fue un precursor. Perseguir la verdad. No conformarse con la mentira oficial. La verdad en la ciencia, en la relación con nuestro Gobierno... Por esto me gustan los hackers. Por ejemplo, ¿cómo solucionaremos el tema del cambio climático si no entendemos bien qué pasa? Este es el tema en democracia. Entender cómo funciona el mundo para tomar decisiones.

[Aaron Swarz en una de sus hackeos-investigaciones descargó documentos académicos para analizar los paralelismos que existían entre resultados en informes sobre cambio climático y el tipo de financiamiento que habían recibido].

¿Quiénes son los otros “chicos” o “chicas” de Internet?

Aaron era un perfil difícil de encontrar, pero hay mucha gente en la comunidad hacker que está siendo cada vez más política. Y también hay activistas que cada vez entienden más la tecnología. La gente de Electronic Frontier Foundation, o del Center for Democracy & Technology o de Demand Progress. La comunidad hacker ha estado caracterizada hasta ahora por chicos-blancos, pero cada vez hay más mujeres y movimientos interesantes...

Hay un momento en la película en que Aaron dice que cada uno tiene que hacer su papel para mantener el Internet libre. ¿Crees que estas haciendo tu trabajo con esta película?

¡Claro! (ríe) ¡Claro, sí! La batalla continúa, Aaron luchó contra la SOPA/PIPA y mucho más. Nosotros seguiremos luchando. Hay un montón en juego y espero que la película sirva como legado a los ideales de Aaron.

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