Castilla-La Mancha mantendrá el crecimiento hasta 2027 pese a la guerra en Irán o los aranceles, según BBVA
El último informe BBVA Research que analiza la situación económica de Castilla-La Mancha, con proyecciones hasta el año 2027, ofrece un visión positiva en el corto plazo para la comunidad autónoma, pero alerta de futuros retos estructurales.
Su crecimiento es sólido en la fotografía actual, pero la región se verá obligada a gestionar la transición hacia un ciclo más maduro y a resolver tensiones persistentes en el mercado de la vivienda y la productividad para asegurar su bienestar futuro, según los datos presentados hoy en Toledo.
No obstante, y a corto plazo, todavía está por ver el impacto de la guerra en Irán. “En la medida en que esto sea temporal, el impacto no será significativo”, ha comentado Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA Research para España, para advertir que “tendrá consecuencias sobre la inflación que subirá más allá del 3%”.
El escenario con “más probabilidad”, decía, es aquel en el que el conflicto sea de corta duración y por esa razón “las disrupciones en los flujos de comercio, aprovisionamiento de energía y combustible o en el comercio de bienes serán relativamente limitados”.
De hecho, ha abundado Cardoso, “muchos productores que veían venir esta situación han acaparado inventarios” e insiste: “Si el shock es temporal”, y es lo que se percibe a tenor de las palabras del Gobierno de EEUU, se prevé que el impacto sobre la actividad económica y los consumidores pueda ser “limitado”.
En este sentido, dice, las previsiones para Castilla-La Mancha hasta 2027 no cambiarían demasiado. El análisis habla de un sólido crecimiento, que ha permitido a la región consolidar su recuperación con un crecimiento estimado del PIB del 3,1% en 2025 y la creación de 47.000 nuevos empleos hasta 2027, gracias al dinamismo del mercado laboral, la inversión y la recuperación del poder adquisitivo de los hogares, según el director de la territorial centro de BBVA en España, Juan Carlos Hidalgo.
El margen de crecimiento en el sector turismo
Castilla-La Mancha tiene margen para crecer sobre todo con un “entorno todavía favorable para el crecimiento del sector turístico”, asegura Cardoso. El número de plazas hoteleras ha crecido entre un 3% y un 4% respecto a 2019, señala, y eso “marca la capacidad del sector hotelero de absorber turistas”.
Los analistas de BBVA Research observan además cambios en las preferencias del consumidor. “Aumenta el peso en la cesta de consumo asociado a los servicios, en detrimento de los bienes. La gente prefiere salir, viaja más y también come más fuera de casa. Eso favorece al sector turismo”.
A eso se suma un “aumento relativamente importante de la productividad, debido a la desestacionalización de sector turístico. Esa productividad es hoy del 19% en comercio y turismo respecto a 2019”.
Y sin embargo, se espera desaceleración
A pesar de esta inercia positiva, los indicadores más recientes sugieren que la región entra en una fase de desaceleración gradual, con previsiones de crecimiento del 2,4% para 2026 y del 1,9% para 2027. Esta moderación se produce en un contexto donde el empleo sigue aguantando con fuerza, pero otros pilares como el gasto con tarjeta, las exportaciones de bienes de equipo y el turismo doméstico empiezan a mostrar señales de agotamiento.
“Creemos que la desaceleración se producirá por la volatilidad de la política comercial de Estados Unidos que afectará a las regiones con más exposición, por su relación comercial con el país norteamericano”, señala Cardoso.
“Aquí esa exposición es menor y supone un 3% del total de exportaciones y un 0,6% del PIB, Por eso el impacto estará restringido”, apunta el economista, quien advierte además de la caída de las exportaciones hacia aquel país, en torno al 9%.
Miguel Cardoso habla también de “pérdida competitividad” que en su opinión vendrá marcada “no solo por los aranceles sino por la depreciación del euro frente al dólar”.
En todo caso, y según las previsiones, se estima que para el año 2027, el PIB de Castilla-La Mancha igualará el nivel de actividad que habría tenido de seguir la tendencia lineal de crecimiento previa a la crisis del COVID-19, situándose incluso 3,8 puntos porcentuales por encima de dicha tendencia.
Varios factores sostendrán esta expansión en el bienio 2026-2027: el empuje de la inversión pública y privada, el dinamismo de la construcción, la llegada de los fondos europeos (NGEU), la moderación de la inflación y la progresiva bajada de los tipos de interés. No obstante, se incide en que persisten riesgos externos, al margen de lo ocurrido en Irán, como la incertidumbre en la política económica internacional, especialmente la arancelaria con EE.UU.
La inmigración como pilar fundamental de empleo
El mercado laboral sigue siendo la gran sorpresa positiva. A diferencia del conjunto nacional, la afiliación a la Seguridad Social en Castilla-La Mancha se aceleró en el cuarto trimestre de 2025. Este dinamismo se ha concentrado especialmente en las áreas de Toledo y Guadalajara, así como en zonas rurales, impulsado por el comercio, la hostelería, los servicios públicos y la industria manufacturera.
Un dato revelador es que el 82% del empleo creado en la región ha sido gracias a la población inmigrante (extranjeros y personas con doble nacionalidad) y las previsiones apuntan a que la fuerza de trabajo seguirá aumentando en unas 400.000 personas anuales en 2026 y 2027 en España, lo que permitiría a la región crear un total de 47.000 nuevos puestos de trabajo en el periodo 2025-2027.
Gracias a este empuje, la tasa de paro podría bajar hasta el 11,5% de media en 2027. Sin embargo, empieza a detectarse un problema de escasez de mano de obra en sectores específicos como la construcción y la industria, donde a las empresas les cuesta encontrar trabajadores con la formación necesaria.
Una mayor dependencia de la demanda interna
Uno de los cambios más significativos en 2025 ha sido la transición hacia una mayor dependencia de la demanda interna, según ha destacado Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA Research para España.
Los salarios en la región han comenzado a recuperar poder adquisitivo, con un aumento pactado en convenio de alrededor del 3%, mientras que la inflación promedio se situó en el 2,5% en 2025, por debajo de la media española.
Esta ganancia de renta real, sumada al descenso de los tipos de interés —el BCE recortó el tipo de depósitos hasta el 2% a finales de 2025—, debería actuar como un catalizador para el consumo de los hogares y la inversión empresarial.
El gasto presencial total con tarjeta mostró un crecimiento dinámico del 9,1% en 2025, destacando el gasto en supermercados, salud, vehículos y grandes superficies. Por el contrario, el gasto en sectores como la electrónica de consumo, los viajes y el transporte ha mostrado caídas o estancamiento.
La preocupante falta de vivienda asequible
El sector inmobiliario se perfila como uno de los principales motores de crecimiento para los próximos dos años. Se estima que las viviendas en ejecución podrían alcanzar las 7.000 en 2026, lo que supone un incremento del 18% respecto a 2025. Además, los visados de obra nueva crecieron un 9,7% en 2025, superando la media nacional, lo que anticipa un aumento de las viviendas terminadas a partir de finales de 2026.
A pesar de este repunte en la actividad, el informe detalla una preocupante falta de vivienda asequible que se mantiene como un cuello de botella crítico para el bienestar de los jóvenes y la atracción de capital humano.
Desde 2021, se han creado en la región 52.800 nuevos hogares, pero solo se han construido 21.600 viviendas, lo que evidencia un desajuste estructural entre oferta y demanda. Aunque el esfuerzo de acceso a la vivienda en Castilla-La Mancha es inferior a la media española, la tendencia al alza de los precios y la escasez de oferta en las zonas con mayor dinamismo demográfico son preocupaciones crecientes.
El informe también se detiene en analizar el impacto de la caída de los costes energéticos en la competitividad regional - al menos en el momento en el que se realizó el estudio- y el papel de los fondos europeos en la actividad económica.
Por un lado, la industria castellanomanchega ha mostrado un comportamiento más sólido que la media nacional. En 2025, el Índice de Producción Industrial (IPI) aumentó un 0,8%, impulsado principalmente por la producción de bienes de equipo y energía. La caída de los costes energéticos y de transporte ha beneficiado especialmente a la región dada su apertura económica y el peso de su industria manufacturera.
En cuanto al sector exterior, las exportaciones de bienes crecieron un 5,1% nominal hasta septiembre de 2025, apoyadas en el sector agroalimentario (alimentos y bebidas) y las manufacturas de consumo. No obstante, los bienes de equipo han mostrado debilidad en los últimos meses, contribuyendo negativamente al saldo exportador. Por otro lado, las exportaciones de servicios se han acelerado, con un incremento notable del gasto de turistas extranjeros (+12,3% en 2025) y de las pernoctaciones hoteleras (+9,9%).
Por otro lado, la inversión pública seguirá siendo un pilar de la expansión. Hasta diciembre de 2025, Castilla-La Mancha ha licitado contratos y concedido subvenciones ligadas a los fondos Next Generation EU (NGEU) por un valor de 2.346 millones de euros, lo que representa el 4,2% de su PIB regional de 2024, una proporción superior a la media española (3,9%).
Además, la comunidad es una de las que más puede beneficiarse del incremento global del gasto en defensa. Las empresas de este sector en la región facturan el equivalente al 0,5% del PIB regional, lo que la sitúa como la quinta comunidad con mayor peso en esta industria. Si este aumento del gasto se traduce en producción nacional, el impacto en la actividad económica regional será considerable.
El talón de Aquiles de la productividad
A pesar de las perspectivas positivas, Castilla-La Mancha enfrenta retos estructurales profundos. La productividad por hora sigue siendo un desafío; aunque ha mejorado tras la sequía de 2023, la región todavía presenta niveles inferiores al conjunto nacional.
El PIB per cápita regional se sitúa en el 79,8% de la media española, y el dinamismo demográfico (mayor crecimiento poblacional que el promedio) dificulta la convergencia rápida en este indicador.
De nuevo, la necesidad de reforma de la financiación autonómica
Como ya hiciera el año pasado, el informe BBVA Research vuelve a advertir sobre la necesidad de reformas en la financiación autonómica para garantizar la sostenibilidad de la deuda y mejorar el margen fiscal de la región. La reforma del modelo de financiación autonómica sigue, un año más, sin concretarse.
En el ámbito fiscal, la deuda pública se situó en el 28,8% del PIB en el tercer trimestre de 2025. Los ingresos procedentes del sistema de financiación autonómica, que han crecido cerca de un 40% desde 2019, mostraron una desaceleración en 2025, lo que elevó el déficit de la Junta hasta el -0,2%.
De ahí que se apunte esa necesidad de acuerdos para garantizar la sostenibilidad de la deuda a medio plazo y una reforma del sistema de financiación que sea más simple, transparente y equitativo.
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