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Condenado a 12 años y medio de cárcel por agresión sexual a una menor en un pueblo de Almería

Audiencia Provincial de Almería.

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Almería —

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La Audiencia Provincial de Almería ha condenado a 12 años y seis meses de prisión por un delito de agresión sexual al joven que hace justo dos años agredió sexualmente a una menor tras salir con ella de un bar de Chirivel (Almería), al que había acudido para ver el partido de la final de la Eurocopa mientras que ella se encontraba con unas amigas.

El fallo, consultado por Europa Press y contra el que cabe recurso de apelación, le impone diez años de alejamiento e incomunicación con la víctima, una medida de libertad vigilada durante un período de ocho años posterior a la pena de prisión impuesta y lo inhabilita durante diez años para cualquier profesión, oficio o actividad que conlleve contacto regular y directo con menores.

Además de las penas privativas de libertad y de protección, el tribunal también condena al acusado –en prisión provisional por estos hechos– a indemnizar a la menor en 960 euros por las lesiones físicas causadas y en 30.000 euros más por los daños morales, además del pago de las costas de la acusación particular ejercida por el letrado Alfredo Najas.

Heridas físicas compatibles con la agresión

La sentencia da por probado que sobre las 23:30 horas del 14 de julio de 2024 el acusado se encontraba en un bar de la Avenida de Andalucía de Chirivel (Almería) cuando se acercó a la menor, que tenía por entonces 14 años, y le propuso ir a dar un paseo por las inmediaciones de la zona, a lo que esta accedió de forma voluntaria.

Aprovechando esta circunstancia, el procesado condujo a la víctima a una calle “sin salida” y acto seguido, con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales, la agarró del brazo y la tiró al suelo mientras le tapaba la boca para evitar que gritara.

La resolución judicial describe cómo el acusado forzó a la menor para conseguir su propósito antes de vestirse y abandonar el lugar en el que ocurrieron los hechos, por los que la víctima presentaba heridas físicas compatibles con un episodio de violencia sexual, de las que tardó 12 días en curar. La menor también sufre sintomatología depresiva y postraumática.

Mensajes a la víctima para que no lo contase

El tribunal de la Sección Tercera tuvo en cuenta la versión “totalmente creíble, sincera y veraz” que mantuvo la víctima de los hechos, sin que se apreciara “ánimo espurio alguno”, toda vez que dicho relato estuvo corroborado “por muy distintos y variados elementos de prueba” frente a la versión del acusado, quien únicamente reconoció que hubo un encuentro sexual sin que cuestionara que conociera su edad.

En este sentido, se tuvieron en cuenta los mensajes que el acusado remitió a la menor “justo después de ocurrir los hechos” en los que le pedía “perdón”, le preguntaba si estaba bien, reconocía que se había “pasado” y le dijo varias veces que lo sentía al tiempo que le pedía que no dijera nada porque le “arruina la vida”.

De otro lado, el tribunal señala que la denuncia interpuesta por la afectada y su familia “lejos de traer alguna ventaja” para ello, le ha creado “muchos perjuicios a nivel social” debido a que todos son vecinos de “un pueblo muy pequeño donde todo el mundo se conoce” –Chirivel tiene apenas 1.600 habitantes–, de modo que la perjudicada y su madre han recibido “muchas presiones” al existir una “campaña de desprestigio” contra ellas y otros allegados.

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