El mosquito común también vacía las ciudades de gorriones

Gorrión doméstico.

El cultivo intensivo, los pesticidas, la contaminación y también, la malaria aviar. Este último peligro se cierne sobre el gorrión, camino de dejar de ser el ave más común de nuestras ciudades, donde en la última década su población ha descendido entre un 20% y un 30% solo en España, según datos de Seo Bird Life.

Hace tiempo que esta enfermedad, que no afecta a los mamíferos y por tanto no supone un riesgo para el ser humano, es una de las explicaciones a la que se agarran los científicos para entender el paulatino declive de la especie, y una investigación de la Estación Biológica de Doñana (EBD) ha revelado que se transmite a través del mosquito común (Culex pipiens). "Hasta ahora se creía que la mayoría de las especies de mosquitos presentes en la Península Ibérica podían transmitirlo. El estudio demuestra lo contrario. De las dos especies estudiadas [la otra es el Ochlerotatus caspius,chlerotatus conocido como mosquito de las marismas] solo una puede transmitirlo", explica Jordi Figuerola, uno de los investigadores.

La investigación, de impacto mundial porque es un problema que afecta a casi todas las grandes ciudades en las que el gorrión es un habitante más, ha sido publicada en la revista Parasitology, y se ha desarrollado con el Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública, en busca de respuestas a otra de esas desapariciones masivas de especies que trae de cabeza a los científicos, la de las abejas.

La presencia del parásito varía

Jordi Figuerola explica que la proporción de gorriones con este parásito "varía localmente y oscila entre el 0 y el 60%", según lo que han podido comprobar en las 45 localidades de Cádiz, Huelva y Sevilla donde ha desarrollado la investigación. Descubrir las causas y el mecanismo de la infección, exclusiva de las aves, es fundamental para hacer frente a una enfermedad que puede determinar el futuro de varias especies y en la que el gorrión es vulnerable, y por eso se han afanado en descubrir qué tipo de mosquitos son los mejores vectores del parásito y le permiten dar el salto e infectarlos.

"El Plasmodium aviar, como el humano, es un parásito intracelular. Desarrolla su ciclo dentro de las células rojas del ave, entre otros órganos, afectando al estado de salud. Este factor, sumado a otros medioambientales como son una posible mala alimentación, depredadores, competencia con otras especies de aves invasoras, contaminación y estrés pueden explicar la disminución observada de las poblaciones de gorriones", explica Rafael Gutiérrez-López, otro de los investigadores.

Concreta que para este estudio evaluaron experimentalmente el impacto de tres rasgos relacionados con el huésped (masa corporal, sexo y estado de infección por plasmodium aviar ) en los patrones de alimentación del mosquito. Usaron las dos citadas especies de mosquitos, por sus diferentes preferencias de alimentación, y dos de distintas de aves: la grajilla y el gorrión común.

"Creo que a nivel del ciudadano, lo más factible que se puede hacer es intentar reducir los puntos de cría del mosquito común en nuestras casas. Con ello, evitaremos la propagación de estos mosquitos y también que nos piquen a nosotros", comenta. Y se puede hacer, por ejemplo, evitando acumulaciones de aguas estancadas en piscinas en desuso fuera de temporada, en un tiempo además en que las elevadas temperaturas están propiciando que haya estos insectos todo el año.

En su opinión, se están dando pasos importantes en la sensibilización con la pérdida de gorriones: "Creo que poco a poco se va teniendo más conciencia, y organizaciones como SEO Bird Life hacen un excelente trabajo de divulgación creando conciencia del problema", apunta. Cuestión aparte son las claves que el comportamiento del gorrión nos pueda arrojar sobre los cambios en nuestro planeta dado que es uno de los mejores termómetros de los ecosistemas urbanos.

Uno de esos misterios científicos sin resolver

Cierto es que el Plasmodium aviar afecta a otros tipos, desde paseriformes hasta córvidos o rapaces, pero es un parásito que replica muy bien en el gorrión común, presente en una gran variedad de hábitats incluyendo zonas urbanas, rurales y naturales. "Eso, junto a que en nuestro grupo de investigación es una especie muy estudiada, que ya conocíamos gracias a trabajos previos de compañeros su distribución en Huelva y Sevilla, así como el porcentaje de individuos infectados, nos hicieron que nos decantáramos por el gorrión común para este estudio", concluye.

Desde SEO Bird Life explican que conocer el factor clave que está llevando a la desaparición de los gorriones es uno de esos misterios científicos no resueltos todavía. "Las numerosas investigaciones que han abordado esta cuestión en diferentes lugares del planeta han señalado como sospechosos a la práctica totalidad de factores con los que se puede relacionar un gorrión a lo largo de su vida: alimentación, disponibilidad de lugares de cría, contaminación atmosférica, lumínica, acústica, radiaciones electromagnéticas, enfermedades… Sin embargo, ninguno de estos parece explicar por sí solo el declive, e incluso algunos de ellos que sí se correlacionan con la disminución del gorrión en un determinado lugar, parecen no tener ninguna influencia en otro, dando como resultado un puzzle de difícil resolución", subrayan desde la organización.

Por eso, después de una década dándole vueltas a este asunto, fue determinante el estudio de la Zoological Society of London, la Royal Society for the Protection of Birds, el British Trust for Ornithology y la Universidad de Liverpool, que encontraron que tres de cada cuatro ejemplares controlados eran portadores del parásito. En las localidades donde el parásito estaba más presente, las poblaciones de gorrión habían disminuido de manera mas importante. Similares datos de afección se han encontrado en ciertas zonas de Huelva. La EDB ha dado, pues, otro paso decisivo tirando de ese hilo.

Etiquetas
Publicado el
20 de febrero de 2020 - 21:46 h

Descubre nuestras apps