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Granada celebra otro Día de la Toma descafeinado por las restricciones frente a la pandemia

El Pendón Real se tremolará en el interior de la Capilla Real y no en el Ayuntamiento de Granada por las restricciones frente a la pandemia

Álvaro López

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Granada vuelve a celebrar el Día de la Toma en el que se conmemora la conquista de la ciudad por parte de los Reyes Católicos sobre Boabdil el 2 de enero de 1492. Su festividad más polémica no se ha detenido ni en plena pandemia de la Covid-19 y este año tampoco lo hará. Lo que sí va a suceder es que la ceremonia en sí misma va a ser descafeinada si se compara con el evento que se ha celebrado siempre en la ciudad de la Alhambra, justo antes de la crisis del coronavirus. Por segundo año consecutivo, se ha optado por restringir el evento y se limitará a una ceremonia solemne en el interior de la Catedral y de la Capilla Real.

A pesar de ello, la fecha volverá a estar en el centro de la polémica por enfrentar a quienes la ven como un hito de la historia de España y de Granada y quienes consideran que es una celebración racista y xenófoba que además es una “falsificación histórica” de lo que realmente ocurrió. En esta posición se sitúan sobre todo partidos de izquierdas como Unidas Podemos o Izquierda Unida y plataformas como Granada Abierta que cada 2 de enero realizan su propio acto para contraprogramar a la Toma. En la contraria se sitúa todo el espectro político, salvo en el caso de aquellos que usan la ceremonia como exaltación del patriotismo nacional o local. Lugar en el que suelen situar asociaciones y partidos de la extrema derecha.

Así, el 529 aniversario del Día de la Toma de Granada volverá a enfrentar a las dos visiones más opuestas sobre esta cita. También será la primera vez en la que Francisco Cuenca acuda a ella como alcalde tres años después, tras haber retomado el bastón de regidor el pasado verano. Por otra parte, entre los invitados y autoridades políticas que no son locales, destaca la presencia de la diputada de Vox por Granada, Macarena Olona. Junto a ella estaba previsto que acudiera una comitiva mayor de su partido ya que fuentes consistoriales afirman que se ha recibido una “avalancha” de peticiones de afiliados y cargos de la formación extremista. Sin embargo, las restricciones por el aumento de contagios en esta sexta ola de la Covid-19 ha frenado el número de personas que iban a participar del evento.

La Toma como arma política

Olona participará de la Toma de Granada como parte de su particular campaña para posicionarse como una de las candidatas que concurrirán a las elecciones autonómicas de Andalucía que tendrán lugar este año. La diputada nacional de Vox ya ha dejado claro que su intención es ser la líder de su partido en tierras andaluzas y por eso ha redoblado sus esfuerzos para situarse en temas políticos que afectan a Granada o a Andalucía, pese a que es de Alicante y nunca ha vivido al sur de Despeñaperros. Según fuentes de su partido, Macarena Olona es diputada por Granada como parte de un cálculo político en el que no estaba tan claro que pudiera lograr representación por tierras alicantinas. Ahora, al haberse convertido en una de las líderes más destacadas de Vox, los de Santiago Abascal la ubican como pieza clave del tablero político andaluz de cara a los comicios que tendrán lugar en este año, debido en gran medida a que la formación de extrema derecha carece de un liderazgo conocido en Andalucía tras la salida del juez Francisco Serrano.

Como parte de su estrategia política, la diputada ya ha utilizado antes el Día de la Toma para situarse en el centro del debate sobre la ceremonia. En esta ocasión, Macarena Olona ha vuelto a hacer uso de su perfil en redes sociales, en el que es muy activa, para confrontar directamente con plataformas como Granada Abierta que se oponen al evento. En un tono desafiante, Olona ha dicho: “La Toma no se toca. Primer aviso”. Utiliza esa frase porque, un año más, la oposición a esta conmemoración insiste en que el día grande de Granada debería ser el 26 de mayo para que se recuerde a la feminista y heroína granadina Mariana Pineda y no el 2 de enero, día de la Toma. Antonio Malpica, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Granada y uno de los componentes de esta plataforma asegura que se trata de una celebración de “odio a la diversidad”. A su juicio, lo que ocurrió en aquella fecha fue un incumplimiento por parte de los Reyes Católicos del pacto sellado en las Capitulaciones de Santa Fe, documento clave para la conquista de Granada.

Malpica argumenta que se incumplió el acuerdo porque no se protegieron los derechos civiles ni religiosos de los granadinos que pasaron a estar bajo el mandato de la corona cristiana porque al cabo de los años se les obligó a convertirse al cristianismo y se acabó expulsando a quienes no lo hicieron. Desde Granada Abierta creen que el relato que se hace de la Toma de Granada es el de los “vencedores” ya que los “vencidos” sufrieron una persecución y no dejaron testimonio de lo que tuvieron que padecer. Motivos por los que piden que se deje de celebrar este día y que, en esta ocasión, el alcalde de Granada lea un bando municipal “por la convivencia” en lugar de que se tremole el Pendón Real.

Un evento restringido

En cualquier caso, lo que es seguro es que este año tampoco se espera que haya grandes enfrentamientos en plena calle como ha ocurrido en otras ocasiones. Como el evento está reducido a la ceremonia de la Catedral, no está previsto que se congreguen muchos miembros de los grupos más extremistas junto al Ayuntamiento de Granada, lugar clásico para la tremolación del Pendón Real. Tampoco se descarta que haya algunos encontronazos verbales, como ya es tradición, pero parece poco probable que se puedan repetir las escenas que acabaron en una pelea en la última Toma de Granada que se celebró antes de la pandemia.

En cuanto al acto en sí, se limitará al entorno de la Capilla Real y la Catedral de Granada. Allí estarán las principales autoridades y se celebrará una misa en honor a los Reyes Católicos y a la conquista de Granada el 2 de enero de 1492 ante Boabdil, el último sultán nazarí. Posteriormente, en lugar de que la comitiva acabe en el Ayuntamiento haciendo el resto de la ceremonia, todo se reducirá en tiempo y ubicación y se realizará en el interior de la Catedral de Granada. Está previsto que la liturgia concluya poco después del mediodía.

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