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La caída del juez Serrano: de portavoz de la regeneración en Vox a denunciado por fraude de ayudas públicas

El presidente del grupo Vox en Andalucía y candidato a la presidencia de la Junta, Francisco Serrano, junto al líder nacional del partido, Santiago Abascal.

Daniel Cela

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Vox Andalucía, el partido que sostiene al Gobierno de PP y Ciudadanos, empezó la legislatura con 12 diputados y ahora le quedan diez, tras la salida del presidente de su grupo parlamentario y candidato a la presidencia de la Junta, el juez Francisco Serrano. En enero dimitió la diputada almeriense de Vox Luz Belinda Rodríguez, denunciando a sus compañeros por “misoginia” y “acoso laboral”. Serrano conservará su acta como parlamentario no adscrito. Rodríguez también, aunque ahora defiende las tesis de Falange Española en la Cámara.

En febrero, dimitió también la presidenta de Vox en Sevilla, la diputada María José Piñero (muy ligada a Serrano), tras acusar a la dirección de su partido de “jugar irregularmente con los recursos de los afiliados”. En este caso, Piñero solo dejó el puesto orgánico, pero ha seguido como parlamentaria dentro de su grupo. Fuentes del partido aseguran que “se había acordado” con Serrano que este dejaría su escaño y sería sustituido por otro miembro de la lista electoral Vox en Sevilla. El juez había explicado en un comunicado remitido a Europa Press que estaba siendo “víctima” de una cacería mediática, y que se daba de baja del partido “para evitar que la necesaria labor de regeneración que necesita Andalucía y que abandera Vox se vea manchada por las acusaciones” que ahora instruye la Fiscalía Superior.

En el último momento, Serrano ha decidido conservar su acta y pasarse a la bancada de no adscritos, conservando también su condición de aforado, que le protege en caso de que finalmente se le impute algún delito penal. A su grupo, ese viraje de última hora le ha “sorprendido”. “Respetamos la decisión del señor Serrano y se han comprendido sus explicaciones”, han respondido en otro comunicado. Desde Vox Andalucía aseguran que la marcha de dos de sus 12 diputados son “casos puntuales”, que no se trata de “un cisma interno” de la organización, y que no esperan que más diputados se den de baja del partido.

Una mayoría conservadora estable

El achicamiento de Vox en el Parlamento andaluz estrecha el bloque conservador que garantiza la estabilidad del Gobierno de Juan Manuel Moreno, pero de momento no supone un peligro real. Aun con dos diputados menos, PP, Ciudadanos y Vox suman 57 escaños frente a los 50 que suman el PSOE (33) y Adelante Andalucía (17). Los socios del Ejecutivo pueden respirar tranquilos, es más, la formación naranja estaba incluso ufana este miércoles en el Pleno del Parlamento, porque en las últimas semanas ha sentido mayor presión interna de sus aliados de Vox, muy indignados por el reciente apoyo de Ciudadanos al Gobierno de Pedro Sánchez.

Vox sigue siendo fundamental para la estabilidad del Ejecutivo andaluz, porque la salida de Serrano es más un golpe simbólico que político. Se trata del candidato que Santiago Abascal eligió para encabezar la irrupción de su partido en la primera institución autonómica. Serrano fue un fichaje estrella de Abascal en Andalucía, un juez muy conocido de la alta sociedad sevillana, y un candidato muy querido en los mítines de Vox, sobre todo por su lucha visceral contra las políticas de igualdad de género. En Madrid, jaleaban su nombre desde el público, y él respondía con duras arengas contra las “feminazis” y los “plancha bragas” [como llamó al ex líder andaluz de IU, Antonio Maíllo, durante un debate parlamentario].

Sin embargo, Serrano lleva meses marginado dentro de su grupo parlamentario, en concreto, desde las polémicas declaraciones públicas que hizo contra la sentencia que condenó a los violadores de 'la manada' en Pamplona. Le quitaron la portavocía del grupo, que le permitía debatir cara a cara con el presidente Moreno, y desde entonces ese papel lo ostenta el diputado Alejandro Hernández, que es de facto el nuevo líder de Vox en Andalucía.

También le apartaron de la comisión de Igualdad, después de decir, sobre la sentencia del Tribunal Supremo de 'la manada' que “estaba cargada de condicionantes mediáticos y políticos” (...) “dictada por la turba feminista supremacista” (...) y que “acabará ante el Constitucional”. “Hasta un gatillazo podría terminar con el impotente en prisión”, escribió en su cuenta de Facebook. Ya entonces, fue amonestado por los suyos, que le presionaron para que abandonase el partido y el grupo. No lo consiguieron, pero al menos el juez se apartó del foco público unos meses, en los que estuvo de baja por enfermedad.

Serrano deja el partido después de que la Fiscalía Superior de Andalucía haya interpuesto este miércoles una querella contra él ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) por un supuesto delito de fraude en subvenciones. Se trata de 2,5 millones de euros de ayudas estatales que recibió en 2016 por la sociedad limitada Bio Wood Niebla, de la que el líder de Vox era socio principal. Con la apertura de la investigación penal, su partido evitó pronunciarse.

Pero una vez que el Ministerio Público ha decidido querellarse, a raíz de la denuncia promovida por Facua ante la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Sevilla, el grupo de ultraderecha le ha “invitado a marcharse”. La segunda “invitación” en menos de un año. La investigación por fraude contra Serrano salpica a Vox y es un torpedo en la línea de flotación de esta formación política, que abandera en el Parlamento andaluz la lucha contra “los chirinquitos, los enchufes, las paguitas [en relación a las ayudas públicas] y la administración paralela”, en relación al sector instrumental de la Junta, que han venido a “desmantelar”. La última vez que Vox ha usado el término “paguitas” para menospreciar las ayudas públicas fue en referencia al Ingreso Mínimo Vital, aprobado por el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos.

Serrano es ahora el sujeto de una investigación penal por fraude de subvenciones y, a la par, sigue siendo el portavoz de Vox en la comisión de Regeneración Democrática y Justicia en el Parlamento andaluz -donde ha defendido la eliminación de ayudas públicas (que él ha recibido) y ha apoyado la eliminación del aforamiento de los diputados (al que ahora se agarra para postergar su posible imputación); también es portavoz en la comisión de Educación, incluso en la comisión de investigación de la Fundación Andaluza para el Fondo de Formación y Empleo (Faffe), antigua empresa pública del anterior Gobierno socialista, que también es objeto de una investigación en los juzgados por el uso fraudulento de fondos públicos (incluido el uso de tarjetas de crédito de la Junta en prostíbulos de Andalucía).

Tanto por ser presidente del grupo parlamentario como por las portavocías de las tres comisiones, Serrano cobra dietas extra que suma a su sueldo de diputado. Ahora, previsiblemente, Vox le apartará de la portavocía de esas comisiones, porque difícilmente podrá seguir defendiendo la postura de su partido estando implicado en un presunto fraude de dinero público.

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