El alcalde de Sevilla Monteseirín ya tiene su plaza, pero Rojas Marcos no quiere ni hablar de una con su nombre

Alejandro Rojas Marcos fue alcalde de Sevilla entre 1991 y 1995.

Antonio Morente


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Alfredo Sánchez Monteserín es el nombre del alcalde de Sevilla entre 1999 y 2011, pero también va a ser el de una plaza, justo a los pies de la Torre Sevilla. El pleno del Ayuntamiento hispalense acordaba recientemente con el respaldo de todos los grupos políticos (excepto Vox, que votó en contra) bautizar así este punto entre la Cartuja y Triana, con lo que ya todos los regidores de la etapa democrática (salvo los más recientes, Juan Ignacio Zoido y el actual, Juan Espadas) cuentan con un punto en el callejero en su honor.

¿Todos? ¡No! Un alcalde de ideas irreductibles se resiste, todavía y como siempre: Alejandro Rojas Marcos, que presidió el Consistorio como cabeza de lista del PA entre 1991 y 1995, sigue sin tener una calle a su nombre. Y no se trata de una descortesía institucional, es que simple y llanamente él no quiere porque considera que si se la ponen es por haber sido alcalde, y que eso, desde su punto de vista, no es mérito suficiente.

Se reafirma en lo dicho

El paso de los años y la incorporación al callejero de Soledad Becerril (PP, que tiene una plaza desde 2013) y Alfredo Sánchez Monteseirín (PSOE), a los que antecedió como regidor, no han hecho cambiar de opinión al andalucista, retirado hace años de la primera línea política y centrado en la fundación que creó para trabajar sobre la cultura de Andalucía. "Lamento mucho y me sorprende que mi actitud respecto de la asignación de calles y medallas a políticos sea objeto de polémica, lo natural sería que no llamara tanto la atención", apunta.

En sus reflexiones no entra a valorar que alguien diga sí a lo que él lleva años diciendo no, ya que considera "lógico, políticamente hablando, que las instituciones reconozcan los méritos de los servidores públicos, como es lógico que estos agradezcan y acepten gustosos ese reconocimiento". Dicho eso por delante, "lo que ya no veo tan lógico es que cada institución, periódicamente, organice su propio Black Friday, mediante una rebaja de méritos de tal envergadura que basta con tener un cargo público para que te ofrezcan una medalla. Es decir, sin otro mérito que el de un político que ha conseguido un cargo".

No es motivo suficiente

¿Significa esto que no quiere una calle con su nombre? Pues no, porque aquí establece una diferencia: como gustarle le gustaría, pero cree que haber ejercido un cargo no es motivo suficiente. "A todo el mundo le gustaría tener una calle o una medalla, pero por sus propios méritos, no por el simple hecho de tener un cargo", abunda en este sentido.

"Cuando me ofrecieron la medalla de Sevilla pregunté que qué había hecho yo para merecer eso, y me contestaron que haber sido alcalde", recuerda. Y eso, insiste, no le vale: "Lo siento, para mí ser alcalde de Sevilla ha sido un honor y, sobre todo, un trabajo por mi ciudad, pero un mérito es otra cosa".

¿Y no supone esto una contradicción con el hecho de que, siendo él regidor, le pusiera una avenida a cada uno de sus dos antecesores, Luis Uruñuela (PA) y Manuel del Valle (PSOE)? "Es verdad que fui el primero en proponerlo", admite, "pero no por haber sido alcaldes, sino por méritos muy concretos. Luis Uruñuela transformó un ayuntamiento de la dictadura en un ayuntamiento de la democracia. Manuel del Valle promovió la transformación urbana de Sevilla".

Cuestión de coherencia y dignidad

"¿Qué ocurre, que todos hemos sido magníficos?", se pregunta de manera retórica. "Y los del futuro, ¿también lo serán? Para que quedara clara mi intención de reconocer los méritos de esos dos alcaldes y no de proponer calles para todos los alcaldes y, mucho menos, para mí mismo, en mi discurso de ese día dejé muy clara mi postura". Desde ese momento, asegura, "no he hecho nada extraordinario, simplemente ser coherente, por dignidad. En política, la dignidad es esencial", apostilla.

Lo que es evidente es que Rojas Marcos es una ‘rara avis’ en este tipo de cuestiones, como demuestra que hasta la fecha es el único regidor que ha declinado los dos máximos honores que concede Sevilla, la medalla de la ciudad y rotular una calle con su nombre. Pese a tener un discurso tan personal, lo curioso es que en el pleno municipal en el que se aprobó la plaza para Sánchez Monteseirín se utilizaron esos mismos argumentos… para criticar esta decisión. "No entendemos que ser exalcalde sea un mérito" y "ser alcalde no implica la obligatoriedad de que te pongan una calle" fueron algunas de las afirmaciones que hizo la portavoz de Vox, Cristina Peláez.

Sánchez Monteseirín da las gracias

Sánchez Monteseirín, por su parte, habló a través de sus redes sociales para dar las gracias a "alcalde, portavoces, capitulares y al apoyo de entidades y empresas" que apoyaron esta iniciativa. "Dicen que el honor es la poesía del deber, porque hace hermoso aquello que uno está obligado a realizar. Mil gracias por este honor a quienes con su gestión, su colaboración y sus críticas hicieron posible aquella etapa de la vida de nuestra gran ciudad".

Entre los grupos que respaldaron la propuesta (PSOE, PP, Cs y Adelante Sevilla) el argumento más repetido fue el de "respeto institucional". El debate lo cerró el alcalde, Juan Espadas, que agradeció una aprobación que "se ajusta a la altura de la institución al reconocer a una persona que se dejó la piel y muchos años de su vida en dar lo mejor, con sus errores y aciertos, como todos". Argumentos válidos para cualquier alcalde pero que a Rojas Marcos, insiste, no le valen para que se los apliquen a él. Una cuestión, dice, de coherencia.

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