La sequía diezma a los milanos reales y acelera su extinción en Doñana

Un milano bebe en una charca de Doñana a punto de secarse.

Antonio Morente


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La sequía no es buena para nadie, eso es obvio, pero ahora un estudio constata que sus efectos (y el del cambio climático de manera global) en las poblaciones de animales tienen un impacto mucho mayor del que se esperaba. Y eso se ha comprobado con una investigación que ha tenido como protagonista al milano real de Doñana, una especie en peligro de extinción en este espacio natural, en el que apenas quedan unas 20 parejas. Los resultados no son muy halagüeños: la falta de agua deteriora su población mucho más rápido de lo que se pensaba, como demuestra que los pollos nacidos en los periodos muy secos tienen una expectativa de vida de poco más de un año. Los que sobreviven, además, son ejemplares con problemas que debilitan la salud del grupo.

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El estudio, publicado por la revista Nature, lleva la firma de investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD), organismo adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que han determinado que un clima extremo que tiene la sequía como una de sus principales manifestaciones es más perjudicial al nacer que en la edad adulta del milano real, y muy probablemente en el resto de especies. Para ello se han estudiado durante tres décadas 700 individuos de una especie que depende para su alimentación de la marisma, que en años de sequía (Doñana encima arrastra ya una década seca) no se inunda y permanece seca.

“Cuando la sequía se produjo en el mismo año de nacimiento, la probabilidad de supervivencia del individuo promedio disminuyó durante el resto de su vida”, apunta Julio Blas, investigador de la Estación Biológica y uno de los firmantes del artículo, que incide en que estos pollos tienen una expectativa de vida de poco más de un año, insuficiente para generar descendencia. En condiciones normales, en cambio, la esperanza promedio de supervivencia es de una década.

El aumento en la frecuencia e intensidad de las sequías debido “al cambio climático y a la extracción insostenible de agua para la agricultura”, en consecuencia, “acelerará la desaparición de este predador actualmente en peligro de extinción en Doñana”, subraya Julio Blas. “Es posible que nos estemos quedando sin tiempo para aplicar medidas, esto puede estar sucediendo a una velocidad mucho más rápida de lo que comúnmente se cree”, apostilla Fabrizio Sergio, también investigador de la Estación Biológica y autor principal del estudio.

Golpes rápidos y severos

La falta de agua golpea a estos animales dos veces, al afectar directamente a los adultos y al incorporar al grupo a jóvenes débiles y dañados de por vida, lo que vendría a ser un reflejo de los “misteriosos declives poblacionales” observados a gran escala en muchos grupos animales en todo el mundo. “El clima y el cambio global pueden estar erosionando las poblaciones de una manera más rápida y más severa de la que realmente se reconoce”, incide Fabrizio Sergio.

La investigación incluye un análisis de la dinámica poblacional del milano que permite pronosticar cómo va a ser su evolución en Doñana. En estas simulaciones, considerar las sequías en el año de nacimiento provocó una disminución del 40% en el tamaño de la población y una reducción del 21% en el tiempo previsto para su extinción, acortándolo en más de una década. Teniendo en cuenta los previsibles aumentos de frecuencia de periodos muy secos, los modelos señalan que “se agudizará un declive poblacional que ya es observable en esta especie y se acortará el tiempo que queda hasta su extinción”.

Ante esta situación, los expertos reclaman “medidas de conservación urgentes” para garantizar la supervivencia de los milanos en Doñana, para lo que plantean reforzar en los periodos de sequía la alimentación complementaria que reciben estos animales en un intento de aumentar la calidad y el rendimiento futuro de los ejemplares jóvenes. En todo caso, tal y como remacha Julio Blas, “la financiación actual es insuficiente y resulta imperioso invertir más y más rápido si no queremos fracasar en nuestro intento de mantener con vida al milano real en Doñana”.

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