Poco caudal y malos olores: Huesca da la espalda a su río

Fotografía del Río Isuela esta misma semana

Huesca ha dado históricamente la espalda a su río, el Isuela, que la cruza con un muy escaso caudal y, además, entre quejas vecinales de malos olores. Ahora, los ecologistas plantean un plan de recuperación semejante al que se ha emprendido en otras ciudades y capitales de provincia españolas para que este recobre la vida. Las administraciones de las que depende su gestión, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y el Ayuntamiento de Huesca, también dan pasos en una dirección similar y la primera anticipa soluciones como la futura aplicación del régimen de los caudales ecológicos para dotarle de una mayor viveza.

El río transcurre prácticamente seco en el tramo del Paseo de Lucas Mallada, que desemboca en el puente de San Miguel y que es un espacio habitual para paseantes y sus mascotas. De hecho se han denunciado intoxicaciones de los animales que han bebido agua del río debido a la profusión de algas y elementos contaminantes. César González Cebollada, profesor de Hidráulica de la Escuela Politécnica Superior de Huesca, cifran en 80 litros por segundo lo que se capta para la comunidad de regantes del embalse de Arguis, y a partir de ahí en el tramo canalizado el caudal solo aumenta a 2 litros por segundo.

En Huesca, fruto de los procesos de urbanización llevados a cabo en el siglo XX, el entorno del río Isuela ha sufrido un progresivo deterioro. El  desarrollo de la ciudad moderna “ha dado la espalda al río”, señalan desde Ecologistas en Acción, en la misma línea de lo que ha sucedido en otras ciudades españolas y europeas. Se ha urbanizado su  llanura fluvial, ocupada tradicionalmente por zonas de huertas. La desnaturalización máxima sufrida por el Isuela tuvo lugar en los años 80 y 90, cuando se realizó  una importante intervención que supuso canalizar el río a su paso por la ciudad.

Esta se realizó con la intención de prevenir el riesgo de  desbordamiento del río sobre las infraestructuras urbanas construidas sobre  el espacio fluvial. El río Isuela es en la actualidad un canal rectilíneo de sección uniforme, constreñido entre unos potentes muros de hormigón, a lo largo de un kilómetro y medio a su paso por la capital oscense. Mas recientemente se realizaron zonas  ajardinadas cerca del canal con el fin de adecentar el entorno fluvial y proponiendo un acercamiento de la población oscense a estas nuevas zonas verdes.

Sin embargo, los ecologistas lamentan que estos proyectos no contemplasen la renaturalización  del río a su paso por las zonas verdes. De ahí que planteen un plan para el tramo urbano y el entorno de la ciudad: “Es urgente y  prioritario. Se trata de una muestra de respeto hacia  el entorno y hacia la propia sociedad oscense, que urge acometer para  devolver a la ciudad una parte más de su patrimonio, un río que une y da  vida a la ciudad y a la ciudadanía” apuntan. 

Pretenden “devolver a nuestro río el aspecto de un curso fluvial más natural en la ciudad, y más accesible en su  entorno. Con ello se incrementarían sustancialmente sus valores  ambientales y paisajísticos, creándose un área natural para el disfrute diario  de muchos vecinos y vecinas, como espacio de ocio y paseo”. Contemplarían una mejora estética considerable y una ampliación de  los senderos a orillas del Isuela, comunicando con la ermita de Salas y permitiendo un paseo circular en el entorno de Huesca.

Las modificaciones que se plantean no van a interferir con el funcionamiento habitual de los asentamientos humanos adyacentes. Se tiene muy en cuenta el espacio  disponible para el planteamiento de actuaciones, proponiendo acciones  dentro de la caja del río o en zonas de parques, jardines o riberas que seguirían cumpliendo su función. “Por esta razón, también va a suponer un  coste económico moderado en su realización y reducido en su  mantenimiento. Se trata, en definitiva, de un plan cuya rentabilidad ambiental  y social va a resultar muy alta, sobre todo en comparación con el coste  económico que conlleva”, añaden.

Formaciones políticas como Chunta Aragonesista han dado un paso adelante. A propuesta del partido aragonesista, el senador de Compromís, Carles Mulet, registró en noviembre las siguientes preguntas relacionadas con la conservación y puesta en valor del río Isuela: ¿La Confederación Hidrográfica del Ebro, conoce, ha participado o tiene previsto colaborar en la propuesta de impulsar recorridos de senderismo a lo largo de las orilllas del río Isuela dentro del municipio de Huesca, entre Fuente de Marcelo y Santuario de Salas? ¿Por otra parte cuántas denuncias se han realizado, ante captaciones ilegales de agua en el cauce del Isuela, que son, en parte, la causa de que el río presente ausencia de caudal durante algunos meses al año a su paso por el casco urbano?

La CHE tiene previsto ejecutar el proyecto denominado ‘Acondicionamiento del cauce del río Isuela en el tramo aguas debajo de la ciudad de Huesca’, por un importe de 86.000 euros, cuya actuación se centra en la conservación del río Isuela aguas abajo del tramo canalizado de Huesca capital y que contempla la habilitación de una pequeña senda por la margen izquierda del río Isuela. Asimismo, ha emitido un informe favorable respecto al documento técnico “Convocatoria Fundación Biodiversidad: Proyecto de Renaturalización del río Isuela”, conforme con el cual se persigue transformar el río Isuela, al estimar el órgano de cuenca que las propuestas que se recogen en él, son acordes con los criterios que emanan de la Directiva Marco del Agua.

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