Los artesanos alimentarios del Pirineo abren una ruta con Zaragoza tras sufrir los cierres pandémicos

La panadería L’Artica, de Alquézar, es una de las más de cien iniciativas que enlaza la red Minjcha d’Aquí.

Como las restricciones pandémicas no dejan subir a los consumidores al Pirineo, los productores locales han comenzado a organizarse para llevar su género a las ciudades: la red Mincha d’Aquí, que conecta a más de un centenar de artesanos alimentarios de la montaña oscense, está comenzando a organizar una ruta logística y comercial con Zaragoza para abrir nuevos canales de venta de sus géneros y para aprovisionarse de otros de los que ahora no disponen.

La producción local de alimentos y otros artículos artesanales del Pirineo y el Prepirineo oscenses es uno de los sectores más afectados por las restricciones de la movilidad que ha aplicado en los últimos meses el Gobierno de Aragón con motivo de la pandemia, que ha tenido la provincia de Huesca perimetrada durante cuatro meses con el breve paréntesis navideño.

Esas restricciones no solo han asfixiado a las estaciones de esquí y el complejo hostelero de la montaña. “Muchas iniciativas locales de producción de alimentos viven del turismo y de la restauración, vendiendo su género a los visitantes que llegan a los pueblos y suministrando a bares y restaurantes que los incluyen en su oferta”, explican Lucía López, de Mincha d’Aquí.

Y esas dos patas del negocio han estado prácticamente desactivadas en los últimos meses para buena parte de los integrantes de la red, creada entre 2017 y 2018 con 116 pequeñas empresas de producción, transformación y comercialización, y grupos de consumo, que comparten rasgos como elaborar productos de alimentación locales y sostenibles.

Acercar el ‘kilómetro cero’ hasta la capital

“Ya entonces, al analizar las necesidades, la mayoría coincidía en señalar la logística como una de ellas”, anota López, por estar ubicados en pequeñas poblaciones, de difícil acceso en ocasiones. Ahora se trata de ampliar ese ‘kilómetro cero’ hasta la capital, donde ya colaboran con el supermercado cooperativo A Vecinal, y de abrir una ruta que incluya a comercios y grupos de consumo, para lo que los miembros de la red están convocados a una serie de reuniones los días 12, 13 y 14 de abril.

“La idea es compartir el transporte entre todos, que comercios que compran unos productos puedan conocer otros y que entre tiendas nuevas, y que a la vuelta ese mismo camión pueda subir otros de carácter sostenible que puedan interesar a las que forman parte de Mincha d’Aquí y que ahora no disponen de ellos”, explica López, que destaca que “es clave que la ruta sea operativa y son las empresas las que deciden participar”.

El proyecto de la ruta comercial (de bajada) y logística (de subida) está financiado por la Fundación Daniel y Nina Carasso, que ya participó en la fase inicial de “dinamización de iniciativas alimentarias locales y sostenibles en el Pirineo y Somontano aragonés”, coordinado por CERAI con el apoyo de Justicia Alimentaria, la asociación Hirondel y Entorno Natural y Social.

La dependencia de los sectores no esenciales

Esa primera etapa, que se desarrolló en la Jacetania, el Alto Gállego, el Sobrarbe y el Somontano de Barbastro, se centró en “favorecer nuevas formas de emprender, bajo el enfoque de la sostenibilidad y la agroecología”, y en estimular “nuevas formas de organizar la distribución, apoyando los canales cortos de comercialización y la venta de cercanía, en beneficio de las iniciativas de producción, transformación y consumo”.

De manera paralela, comercios de cercanía, centros escolares y de día, establecimientos de restauración y consumidores participaban en un estudio del potencial de consumo de esos productos de ‘kilómetro cero’.

Sin embargo, las restricciones derivadas de la pandemia han afectado directamente a esos canales cortos de distribución en los que se centró la primera fase de la estrategia de la red Mincha d’Aquí, lo que “ha reafirmado la necesidad de relocalizar al menos, parte de la producción en el propio territorio, y de reducir la dependencia económica de los sectores no esenciales, apostando por la diversificación y fortalecimiento del sector primario local”.

El impulso de la ruta comercial y logística se complementa con el del uso de herramientas digitales para la venta y gestión de pedidos y para la facturación y cobro de los mismos.

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