El mapa del lobo: el Gobierno de Aragón confirma la presencia fugaz de ejemplares en once municipios

La DGA sostiene que “en Aragón no existe una población estable propiamente dicha de lobos”.

Eduardo Bayona


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El Gobierno de Aragón da por constatada la presencia pasajera de lobos en once municipios de la comunidad desde que fue detectado el primer ejemplar en Los Monegros en marzo de 2017, hace ya algo más de cinco años, aunque sigue sin aclarar de cuántos animales de esa especie se han detectado rastros pese a disponer de muestras de ADN de las reses que han fallecido o resultado heridas en los escasos ataques que han desatado sobre rebaños.

La identificación de los ejemplares y la confirmación de su procedencia resulta de especial importancia en Aragón, territorio que los expertos en biodiversidad señalan como el que más condiciones ofrece para que se produzca el contacto entre el lobo ibérico, cuyas poblaciones se concentran en la mitad oeste de la península, y el de origen italiano que entra por el Pirineo tras haber atravesado Francia.

Ambos datos, la confirmación de los once municipios en los que está oficialmente confirmada la presencia de ejemplares de lobo en los últimos cinco años, y la elusión de ofrecer detalles sobre el número de animales que han sido detectados figuran en la respuesta del consejero de Agricultura, Joaquín Olona, a una pregunta parlamentaria del diputado oscense del PP Antonio Romero, que ya a finales del año pasado se había interesado por conocer “cuál es el número de ejemplares de lobo de los que el Gobierno de Aragón tiene constancia y en qué comarcas han sido avistado”.

“Todo parece indicar que la presencia del lobo en Aragón se va extendiendo”, sostiene el parlamentario, que señala cómo hasta hace unos meses se daba por confirmada la presencia de ejemplares en la Ribagorza, Los Monegros y La Jacetania, al parecer de origen italiano y machos en todos los casos, a los que se sumaría desde octubre la de “dos hembras de origen ibérico” en las provincias de Zaragoza y de Teruel, concretamente en las Cinco Villas y en el Bajo Aragón.

“En Aragón no existe una población estable de lobos”

Olona, sin embargo, elude ofrecer la información que reclama el diputado conservador, que hace unas semanas formalizó una queja por el retraso de la consejería en responder a su pregunta.

“En Aragón no existe una población estable propiamente dicha de lobos, sino que únicamente se detecta la presencia de ejemplares dispersos sin que, hasta el momento, se hayan llegado a configurar manadas como sí ocurre en otras comunidades autónomas”, explica el consejero, que ofrece otro dato de interés tras constatar “daños al ganado por lobo, consecuencia de la acción de ejemplares dispersos antes aludidos, siendo minoritarios con respecto a los producidos por perros”, con los que “tienden a confundirse de forma habitual”.

Esa diferenciación entre unos y otros procede de los datos recogidos “en las necropsias que se llevan a cabo” en los animales muertos en los ataques de ambos depredadores, lo que viene a equivaler a confirmar por pasiva que el Gobierno de Aragón dispone de algún tipo de identificación de algunos de los ejemplares que campan, o han campado, por el territorio de la comunidad.

Municipios colindantes en varias comarcas

Este se concentra en once términos municipales, varios de ellos de amplia extensión, el undécimo de los cuales es el de Arrés, en La Jacetania, el cual, “tras haberse constatado daños por lobo durante 2021”, va a unirse a los diez que ya figuraban en la lista: Bisaurri y Laspaúles en la Ribagorza, Almudévar y Tardienta en La Hoya, Zuera y San Mateo en la comarca Central de Zaragoza y Farlete, Leciñena, Monegrillo y Perdiguera en Los Monegros.

Los términos de esas localidades son limítrofes dentro de cada uno de los grupos, a lo que se une la conexión de los de la comarca central con los monegrinos, un territorio del que apenas están alejados por unos kilómetros los dos de La Hoya, lo que apuntaría a una amplia zona de presencia de un lobo, o de varios de ellos, de manera eventual.

Por otro lado, distintos expertos en biodiversidad apuntan a las dos primeras comarcas, las pirenaicas, como las vías de entrada en Aragón de los ejemplares de lobo procedentes de Italia, ya sea directamente tras su paso por Francia o después de desplazarse desde los grupos que se van asentando en la zona norte de Cataluña.

Existen claras coincidencias entre la expansión del lobo en Europa y en España, siendo dicha expansión el motivo de la presencia de ejemplares dispersos en Aragón y del incremento progresivo de los daños y costes que suponen para la ganadería“, anota Olona, que defiende la habilitación de líneas de ayuda para los ganaderos por ”la simple presencia de lobo (u oso) en el territorio“.

El objetivo de esas ayudas, señala el responsable de Agricultura, consiste en evitar las dificultades y conflictos que, de acuerdo con la experiencia, genera la acreditación de los daños materiales efectivos, en cualquier caso siempre inferiores a los costes totales realmente producidos, no sólo cuando se producen ataques, sino derivados de la simple presencia del lobo (y del oso)“.

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