Aragón afronta su primer debate de política general de esta legislatura en estado de shock por la pandemia

Imagen del último pleno de las Cortes

Está siendo un otoño negrísimo para Aragón en cuanto al control de la pandemia se refiere. El verano pasado fue noticia nacional por los sucesivos rebrotes y en estos momentos la comunidad sufre un cerrojazo perimetral que intenta evitar que se cuele un virus que no entiende de territorios. Mientras tanto, la curva de infectados no para de crecer. La cifra de afectados desde el mes de marzo supera ya los 51.000 aragoneses.

En este panorama desolador, con la segunda ola del virus en pleno auge y contaminándolo todo, las Cortes de Aragón afrontan hoy y mañana viernes el primer debate de política general sobre el Estado de la Comunidad de la décima legislatura. La rendición de cuentas del primer año del cuatripartito, integrado por PSOE, PAR, CHA y Podemos, debería centralizar el debate, pero con toda probabilidad no será así. La comunidad entró en estado de shock hace más de seis meses, cuando se declaró por primera vez el estado de alarma y, tras un paréntesis veraniego que no dejó de ser un espejismo engañoso, se ha vuelto a sumergir en el desánimo y la desazón con el segundo de estado de alarma y la decisión del Gobierno de Javier Lambán de declarar el cierre perimetral y el nivel de alerta 3, que se añaden al toque de queda entre las once de la noche y las seis de la mañana. La actividad de los ciudadanos y de los políticos se ha focalizado en la batalla contra una pandemia que en los últimos meses ha tenido preso y maniatado al cuatripartito, que aparentemente carece de las energías iniciales para impulsar nuevos proyectos ilusionantes. Gobierno y oposición comparten idéntico diagnóstico de ausencia de ideas.

Balance desalentador

El cuatripartito ofrece un balance desalentador en su primer año de gestión. El plan anual normativo que el Gobierno envió a las Cortes a principios de año, con un calendario de las numerosas leyes que iba a remitir a la Cámara, se ha quedado en el cajón. Ninguna ley destacada ha visto la luz. Al contrario, el Gobierno de Lambán se ha visto obligado a modificar de arriba abajo el presupuesto de 2020 para hacer frente a la factura millonaria del virus, más de 400 millones de euros, según los cálculos del Departamento de Hacienda. Las únicas iniciativas legislativas que el Gobierno ha llevado al Parlamento son el Proyecto de Ley de modificación de la Ley 2/2009, de 11 de mayo, del Presidente y del Gobierno de Aragón; el Proyecto de Ley por el que se regula la Prestación Aragonesa Complementaria del Ingreso Mínimo Vital y el Servicio Público Aragonés de Inclusión Social (procedente del Decreto Ley 5/2020, de 29 de junio, del Gobierno de Aragón), el Proyecto de Ley de Organización y Régimen Jurídico del Sector Público Autonómico de Aragón, y la Proposición de Ley de modificación del Decreto Legislativo 1/2011, de 22 de marzo, del Gobierno de Aragón, por el que se aprueba, con el título de «Código del Derecho Foral de Aragón», el Texto Refundido de las Leyes civiles aragonesas.

La única iniciativa legislativa que la Cámara ha dado luz verde en los últimos meses es la de Estadística, (fue aprobada en el último pleno con los votos de todos los grupos, salvo VOX), aunque se da la curiosa paradoja de que el texto fue elaborado en la anterior legislatura y ha tardado todo este tiempo en ser debatido y definitivamente aprobado.

El ejemplo del BOA

Otro ejemplo de que el coronavirus ha focalizado todo son las cerca de 200 iniciativas, entre decretos-ley, órdenes y resoluciones, relacionadas con el coronavirus, publicadas en el Boletín Oficial de Aragón desde el pasado 13 de marzo. Los restantes asuntos recogidos en el BOA, el verdadero termómetro de la gestión de un Gobierno, han sido en su mayoría temas de trámite, como son por ejemplo las sucesivas modificaciones en la relación de puestos de trabajo de los diferentes departamentos.

No hay duda de que el coronavirus se va a colar en el salón de plenos del Palacio de la Aljafería y va a engullir todo el protagonismo de un debate que, por primera vez en la historia, no tendrá público en la tribuna por razones de seguridad. Como también ha engullido los 18 folios y 132 medidas del acuerdo de investidura y gobernabilidad que los cuatro partidos coaligados suscribieron en agosto de 2019, cuando la pandemia todavía no había dado sus primeros coletazos.

A lo largo de los próximos dos días se hablará poco de la gestión del primer año del cuatripartito, probablemente el popular Luis María Beamonte sea la única voz discrepante e incidirá en sus ataques a la forma en que el Gobierno de Lambán ha gestionado la pandemia. Se hablará más de reconstruir lo destruido por el coronavirus y de lograr el mayor consenso posible en torno a los presupuestos de 2021, unas cifras de vital importancia para transformar en realidad la estrategia para la reconstrucción pactada en junio por todos los partidos, salvo Vox, que se desmarcó por imposición de Madrid.  

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28 de octubre de 2020 - 22:43 h

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