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ARAGÓN

'Malva. Lima. Rosa. Limón': cuatro colores para transformar (por fin) en un colegio la antigua cárcel de mujeres de Zaragoza

La comunidad educativa del Colegio Público Santo Domingo, en el barrio del Gancho de Zaragoza, pone en marcha un proyecto de participación para mejorar la imagen del centro

"Los niños nos decían que se sentían encerrados y pedían más luz y color", dice la arquitecta Irene Ares

Malva, lima, rosa y limón son los colores que lucen ya en el patio de recreo del Santo Domingo.

Malva, lima, rosa y limón son los colores que lucen ya en el patio de recreo del Santo Domingo. Juan Manzanara / Zaragoza

El griterío lo delata. Tras la fachada barroca del antiguo Palacio de los Duques de Villahermosa, en la calle Predicadores de Zaragoza, no están ya las suntuosas dependencias de la nobleza, ni tampoco hay rastro de la cera quemada de la Inquisición ni de las celdas del penal de mujeres que albergó el edificio. Hoy, ese solar lo ocupa el Colegio Público Santo Domingo, una de las insignias del Gancho, el céntrico barrio con una de las rentas por hogar más bajas de la ciudad y con problemas de vivienda, pero también con uno de los tejidos sociales y asociativos más activos. La comunidad educativa se ha propuesto mejorar la imagen del centro y, de paso, implicar a alumnos, padres y vecinos en el camino. Tienen objetivos, tienen ganas y tienen un nombre para el proyecto: 'Malva. Lima. Rosa. Limón'.

El Colegio Público Santo Domingo tiene varias peculiaridades, pero una es clave para entender esta iniciativa: el 95% del profesorado está ahí en comisión de servicio, esto es, “porque sienten el centro como suyo, y son conscientes de sus características y del tipo de alumnado que tiene”, explica Jesús Moraz, jefe de estudios. El proyecto surge “por la necesidad de transformar los espacios, tanto para lograr un lugar más bonito como para aprovechar mejor los espacios comunes y las aulas, fomentando metodologías más participativas”. Esto pasa “por implicar a toda la comunidad educativa: alumnos, padres, profesores... y también a toda la gente del barrio, porque queremos que conozcan lo que hacemos y cambiar esa imagen que hace que muchos digan: 'Uy, yo ahí no llevaría a mi hijo'”, cuenta Moraz.

 ¿De dónde viene lo de 'Malva. Lima. Rosa. Limón'? “Una profesora había leído un texto de José Donoso donde hablaba de “Malva. Lila. Rosa. Limón” y le pareció un buen nombre, pero nos hemos tenido que tomar una licencia, porque son los colores con los que vamos a pintar el patio exterior, y el verde de la lima quedaba mucho mejor”, revela el jefe de estudios.

El proyecto tiene como punto de partida la propuesta de la arquitecta Irene Ares Nicolás, que ha estudiado el caso del Santo Domingo para la tesis sobre espacios educativos en la que trabaja. Durante 2018, se puso en marcha una fase de diagnóstico para detectar sus necesidades, tanto arquitectónicas como sociales. Para Ares, este centro es un claro ejemplo “de la segregación en los colegios de la ciudad, ya que aquí hay un alto porcentaje de alumnos con padres de procedencia extranjera o pertenecientes a minorías”, con una alta movilidad de las familias que “dificulta el sentimiento de pertenencia al centro”. Algo de lo que da prueba que carezca de Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA).

La arquitecta considera posible romper esa dinámica a través de la transformación de espacios. “No es solo ejecutar un diseño para que sea un lugar más agradable, sino llevar a cabo un proceso participativo, desde el principio hasta el final, para mejorar la convivencia y la relación de las familias con el colegio”, argumenta Ares, para quien “con pequeñas acciones” se pueden lograr estos objetivos. El pasado viernes 29 de noviembre, en la presentación de 'Malva. Lima. Rosa. Limón', se pusieron manos a la obra: los niños tomaron pinturas y pinceles para decorar el muro del patio exterior, con vistas al Ebro.

“Sigue pareciendo una cárcel”

“Mejorar la estética del centro es importante: sigue pareciendo una cárcel. Cuando les preguntamos en la fase de diagnóstico, los niños nos decían que se sentían encerrados y pedían más luz y color. La psicología ambiental ha estudiado cómo el ambiente afecta al rendimiento académico”, cuenta Ares. Lo cierto es que el edificio conserva ese aire de penal, sobre todo gracias a un patio interior que inevitablemente recuerda a un panóptico. Cabe recordar, además, que esta no fue una prisión cualquiera: fue lugar de represión de mujeres republicanas durante la Guerra Civil y la posguerra.

'Plantas al cole' es otra de las iniciativas dentro del proceso de transformación del Colegio Público Santo Domingo de Zaragoza.

'Plantas al cole' es otra de las iniciativas dentro del proceso de transformación del Colegio Público Santo Domingo de Zaragoza. Juan Manzanara / Zaragoza

El cambio de espacios llevará también a la creación de aulas temáticas: de música, de lingüistica, de ciencias... “Permitirá aplicar metodologías más activas, ya que en lugar de estar todo el día encerrados en la misma clase los alumnos irán recorriendo distintos lugares del centro”, apunta Ares. A esto se añaden otras actuaciones obligadas, como el cambio de persianas: en la actualidad hay aulas que las tienen rotas, lo que impide realizar proyecciones, ya que no se pueden bajar para dejar el aula a oscuras. De ahí que el jefe de estudios recuerde que “la implicación de la Administración es fundamental, tiene que apostar por este tipo de colegios con financiación suficiente”.

Radio Patinete, “la que impulsa tu mente”

Durante la presentación de 'Malva. Lima. Rosa. Limón' los alumnos expusieron otras de las iniciativas en las que ya andan metidos. El Santo Domingo ha puesto en marcha en los últimos meses pequeños proyectos con mucho trasfondo educativo y social. Uno de ellos es la conversión del aula de música en un taller de instrumentos, con la colaboración de un luthier: su primera pieza ha sido un guitarrico construido sobre la base de una calabaza. Para el próximo curso ya tienen de dónde proveerse, porque otra de las acciones ha sido la creación de un huerto escolar ecológico, con el apoyo de voluntarios del barrio.

Diversas asociaciones y entidades se han sumado al proyecto. Junto a la organización Viaje a la sostenibilidad han puesto en marcha un taller de bicicletas, en el cual los chavales no solo aprenden a repararlas, sino que enseñan a los más pequeños. Con la colaboración de la Asociación de Vecinos Lanuza, que ha prestado los medios técnicos, los niños y niñas de 2º de Primaria han puesto en marcha Radio Patinete, “la que impulsa tu mente”. El nombre se eligió por votación popular, la sintonía la ha grabado la clase de 4º y el objetivo va más allá de divertirse: “Es una manera de comunicarnos mejor con nuestros padres, que en su mayoría no hablaban castellano cuando llegaron a España”, explicaron los propios niños en el acto.

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