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La bici como arma y el desnudo como protesta

La lluvia no detuvo a la Ciclonudista. Foto: Juan Manzanara

Irene Alconchel Ciria / Irene Alconchel Ciria

Zaragoza —

Hace 15 años en Zaragoza tuvieron una idea que dio la vuelta al mundo. Cerca de 40 personas salieron a protestar desnudas en sus bicicletas. Recorrieron la ciudad reclamando respeto a los ciclistas y políticas públicas que fomentaran este vehículo como alternativa al coche privado. Las reacciones que hubo en ese momento no se alejan mucho a las que se dan hoy: incredulidad y sorpresa. Este sábado medio centenar de ciclistas han desafiado a la lluvia y han regresado a la calle, sin ropa, pero con voz alta y clara: “queremos justicia en las calles”.

La Ciclonudista es ya una fecha señalada en el calendario zaragozano. Lejos queda el año 2001 cuando por sorpresa personas llegadas de todo el Estado pedalearon desnudas por las calles más transitadas. O el 2006, el año más multitudinario, cuando más de 500 ciclistas participaron en ella. En aquellos momentos, utilizar la bici como medio de transporte era todavía muy minoritario, sin embargo, la defensa de este vehículo desde el plano político, medioambiental o social estaba en plena efervescencia. Hoy la presencia de los ciclistas es mucho mayor, pero según denuncian desde la Plataforma Respeto a la Bici “todavía hay en la ciudad muchos obstáculos que dificultan su uso”.

Por ello, los diferentes colectivos que integran la Plataforma han decido continuar con esta peculiar protesta, que se celebra simultáneamente en cientos de ciudades bajo el nombre de “World Naked Bike Ride”. La organización explica que no se trata de una manifestación nudista, “el desnudo es solo la excusa; es una forma original y clara de llamar la atención, visibilizando los peligros a los que se exponen los ciclistas que tienen como carrocería su propia piel”, indican.

Para animar a los más pudorosos, desde la organización argumentan que “cuando participas en la Ciclonudista no estás solo, no eres tú, formas partes de la masa, lo que libera mucho”. De hecho, añaden, “ha habido un cambio en la participación, ya no sólo vienen los activistas de toda la vida, hoy la Ciclonudista tiene un tomo más festivo, pero no nos olvidamos de su fin último: defender que la bici es la igualdad de que todo el mundo puede tener una”.

Desnudos, también, ante la pasividad política

En los últimos meses, la bicicleta ha tenido un papel protagonista ocupando portadas de periódicos y convirtiéndose en uno de los temas estrella del debate público. Con una huelga de celo de la Policía Local de por medio, multas, modificación de las calles ciclables... El uso de este medio de transporte ha estado en la boca de los zaragozanos constantemente.

“Este último año ha sido especialmente confuso entre las leyes locales y estatales, pero también hemos visto que la bicicleta se ha empleado como instrumento político en la guerra contra el tranvía” detallan desde la organización. En sus comunicados no pueden ser más explícitos: “Nos sentimos desnudos ante la pasividad política”.

En esta ocasión, bajo el lema “Excepcionales ante el tráfico”, la Ciclonudista ha reclamado la puesta en marcha del Plan Director de la Bicicleta, aprobado hace cinco años; la señalización de tráfico restringido en las calles por las que el Ayuntamiento permite circular a las bicis y la ejecución de presupuestos para la carriles bicis del año 2015.

Solo unas horas después de haber sido investido el nuevo alcalde, Pedro Santisteve, los participantes de la Ciclonudista dicen estar expectantes. Esta incertidumbre se ha trasladado hasta a sus consignas. Algunos de los participantes han optado por mantener el tradicional grito “el alcalde no se entera que la gente pedalea” y otros, algo más positivos ante un futuro cambio en las políticas de movilidad de Zaragoza en Común, han cambiado la negación por un sí.

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