Marionetas terroristas en Egipto
Un anuncio de Vodafone con marionetas, el típico truco con el que terroristas de medio mundo se comunican sus pérfidos planes. Una vez hecho el chiste (malo), ahora la parte seria. Más real que seria. El fiscal general egipcio ordenó a un fiscal que tomara declaración este miércoles a directivos de la empresa Vodafone en Egipto sobre el contenido de una campaña de anuncios a la que se ha acusado de enviar mensajes en clave sobre acciones terroristas en nombre de los Hermanos Musulmanes.
La denuncia inicial procede de un personaje ridículo y adicto a teorías de la conspiración (que tiene el improbable nombre de Ahmed Spider), conocido por haber denunciado en el pasado a activistas antiMubarak por sus supuestas relaciones con la masonería. Es uno de esos personajes que se ha construido una reputación de aliado de los militares en la tarea de desacreditar a sus rivales.
En este caso, tres son los indicios que le han llevado a presentar la denuncia (en el vídeo de abajo, la imagen se detiene en ellos): un cactus, una bola de árbol de Navidad y el personaje de Mamá Tutú. El cactus tiene cuatro ramas (y cuatro son los dedos con que se hace el gesto de apoyo a los Hermanos). La bola es una bomba. Mamá Tutú es una amiga de la señora que sale en el anuncio, de la que dice que tiene la dentadura postiza congelada por el frío (como están congeladas las cuentas de los Hermanos).
En fin, todo es completamente estúpido. ¿Cómo es posible entonces que el fiscal haya interrogado a los perplejos directivos de Vodafone? En el ambiente paranoico de la política egipcia, nadie quiere que parezca que no es lo bastante duro en la represión de los islamistas. La materia prima es irrelevante. Desde el momento en que se ha relacionado a los Hermanos con el terrorismo, cualquier cosa es admisible. La amenaza es de tal calibre que nadie puede osar cuestionarla. Y, como es habitual en estos casos, la respuesta a las dudas sería: los que no tienen nada que ocultar no deben preocuparse.
En segundo lugar, y por muchas risas que hagamos con las marionetas terroristas y los cactus, nunca hay que subestimar el efecto que tienen estas noticias. La gente se preguntará: si están dispuestos a hacer esto con un anuncio, qué no harán con aquellos que de verdad intenten participar en manifestaciones o desarrollen algún tipo de actividad política de oposición. Ninguna dictadura puede llegar a cada esquina del país. Necesita que la autocensura ponga algo de su parte.
Mientras tanto, la detención de tres periodistas de Al Jazeera se ha prolongado durante 15 días más. Les acusan de difundir informaciones falsas para perjudicar la imagen de Egipto. Es decir, de formar un “grupo terrorista”. La historia de las marionetas terroristas no era en el fondo tan divertida como parecía.
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