El País apuesta todo al rojo y lo pierde todo
El País ha hecho un ridículo de dimensiones internacionales con la publicación de una foto que, como reconoce el propio periódico, nunca debió haber aparecido en primera página. Las explicaciones que con bastante retraso ha dado el diario no justifican la decisión que se tomó.
Las dificultades que pueda tener un periodista para confirmar una noticia, en este caso la veracidad de una imagen, nunca liberan de responsabilidad. Al final, la decisión de publicar algo, lo que sea, es de los periodistas, nunca de las circunstancias ni de los gobiernos posiblemente implicados ni de la capacidad de confirmar un hecho.
No se puede montar una especie de película de espías por la que intentar encontrar pruebas en Cuba, donde se encuentra hospitalizado Hugo Chávez, pondría en peligro a las personas a las que se asignara esa misión. Si no puedes confirmar la veracidad de una noticia, no debes publicarla. Es tan sencillo como eso.
Hay otro dato más que deja en muy mal lugar a los responsables del periódico. En una redacción, siempre hay que poner en una balanza el valor de una información y el riesgo que se asume al publicarla. A pesar de lo que he dicho antes, tampoco es realista en muchos casos exigir un 100% de seguridad. Por múltiples razones, e incluso si el periodista que trae la información está dispuesto a jurar sobre la tumba de su madre y de unos cuantos antepasados, ese porcentaje hipotético es menor. Existe un riesgo y habrá quien esté dispuesto a asumirlo en función de la relevancia de la noticia.
En este caso, la balanza estaba claramente vencida del lado de la contención. La foto no demuestra nada. Chávez ha pasado por una operación casi de vida o muerte, y además ha sufrido después complicaciones en el postoperatorio. Esa imagen de Chávez entubado podría haberse producido en algún momento de las últimas semanas.
Claro que si compras la foto a una agencia que lo que busca es el negocio, y no te quedas ahí sino que además le compras con los ojos cerrados las explicaciones sobre cómo se tomó y la fecha y la identidad del autor, entonces estás poniendo todo tu prestigio y credibilidad en manos de alguien que ni siquiera tienes en nómina.
Lo apostaron todo al rojo y perdieron. Digo yo que los que cometieron ese inmenso error ahora tendrán que pasar por caja.
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