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Sobre este blog

El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano y Concha López.

Una eroteca vegana, feminista, transgénero y respetuosa con la diversidad relacional y corporal

Catering y atrezzo veganos. Foto de Javier Gamonal para Oh Lilith!

Cuenta la leyenda que Lilith, primera mujer de Adán, abandonó el Edén por voluntad propia para no someterse a su esposo, tampoco sexualmente. La Historia del patriarcado no le perdonó semejante feo al primer hombre y Lilith pasó a representar el mal: seductora, erótica, noctívaga, demoníaca... Mujer. En el relato fue sustituida por la dócil y aburrida Eva, quien, como sabemos, ni siquiera tuvo oportunidad de nacer de forma independiente: procedía de una costilla de Adán. “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne”, proclamó aquel, según el Génesis. Lo que pasó a partir de ahí es la historia de una larga y oscura dominación.

Autodenominadas “hijas de Lilith” e inspiradas en la libertad del personaje para “buscar los caminos de nuestro placer en paralelo a nuestra conciencia social”, Berenice, Diane y Javier han creado Oh Lilith!, la primera eroteca vegana, feminista, transgénero y respetuosa con la diversidad relacional y corporal: “Planteamos este nuevo concepto de venta de juguetería erótica como eroteca, un espacio donde se crucen nuestros feminismos y la firme convicción de un placer que pase por no explotar a lo animales y que abrace toda la diversidad de género y sexual”.

Juguetes (vibradores, dildos, arneses, colitas de fantasía, anillos para el pene y hasta joyas anales), sexo seguro, masaje, bondage, lencería (desde delicados antifaces de vinilo a versallescos corsés). Pero también libros, como El postporno era eso, de María Llopis, o Sexografías, de Gabriela Wiener, y revistas como Píkara Magazine. Oh Lilith! aspira a ser un espacio de referencia que ejerza “una labor pedagógica, dejando atrás los tabúes, misticismos y tergiversaciones de lo mainstream”.

Con una imagen gráfica muy cuidada, realizada por AnimeiBeat -estudio de diseño y comunicación ético con todos los animales-, lookbooks de propuestas para sus productos y las fotos, frescas y sugerentes, de Javier Gamonal, Oh Lilith! ofrece otros servicios, como sesiones de fotos eróticas en las que "no importa si no has posado nunca, tu talla o tu edad”, cuáles son tus estructuras relacionales (pareja, trío, cuarteto…) o tus preferencias temáticas. Reivindicando la diversidad corporal y fomentando la idea de que no sólo hay un tipo de atractivo, los modelos, los estilos, los cuerpos y las tallas de Oh Lilith! son variados, es decir, más representativos e inclusivos.

“No queremos sólo vender juguetes”, explica Berenice Riu, “buscamos generar nuevos espacios de conversación y activismo, y abrir el espectro mostrando modelos que no se limiten al hetero-monógamo. Tratamos de dotar de alma a nuestros lookbooks, narrando historias en primera persona, pues entendemos que las relaciones tienen más dimensiones que la meramente física. También intentamos reflejar la diversidad relacional en estas pequeñas narraciones: el sexo lésbico en lo emocional y no sólo el mero cliché, o la relación poliamorosa. Por supuesto, nos encanta dinamitar los roles de género y fomentar la sapiosexualidad: intentamos transmitir que las mentes son sexys, más allá del cuerpo".

Respecto al veganismo, Oh Lilith! se mantiene coherente a sus principios: lo son todos los productos que usan para el maquillaje y lo son todos los juguetes de su tienda, así como las cuerdas para bondage, difíciles de localizar porque no deben ser tratadas con ceras animales, aunque sí durables y bien manufacturadas. Disponen de alternativas al cuero de alta calidad: collares o muñequeras que produce un artesano alemán en un material llamado Lorica (piel artificial que permite al cuerpo traspirar y es altamente resistente), así como ligas y arneses hechos con cámaras de bici recicladas, que fabrica una artesana local. Lubricantes, preservativos libres de caseína (proteína de la leche presente en la mayoría de los condones), pintura corporal, así como toda la comida y el atrezzo de sus sesiones son 100% vegan, es decir, libres de crueldad porque ninguno de sus componentes es de origen animal ni han sido testados en animales.

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El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano y Concha López.

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Publicado el
22 de marzo de 2016 - 20:54 h

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