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El futuro del 'papeluco' de Revilla, en manos del PP: la salida del PRC del Gobierno y del Congreso trastoca la relación entre Cantabria y Estado

Miguel Ángel Revilla durante una reciente rueda de prensa en la sede del PRC.

El 'papeluco' de Miguel Ángel Revilla ha acabado en manos del Partido Popular. La contrapartida inversora que Pedro Sánchez firmó con Cantabria para la formación del Gobierno de Cantabria PRC-PSOE en 2019 no tendrá continuidad al perder los regionalistas el poder autonómico y renunciar a concurrir a las elecciones generales del 23 de julio. Así, la capacidad de decisión sobre el contenido de ese documento será a partir de ahora, y paradójicamente, de un PP que tantas críticas y chascarrillos ha vertido sobre el mismo durante esta legislatura en la oposición.

En este sentido, el futuro del 'papeluco' y de que sigan en pie los compromisos pactados hasta ahora entre Cantabria y Estado dependerá de la voluntad política del nuevo Gobierno de María José Sáenz de Buruaga (PP) y también del Ejecutivo nacional que resulte de las urnas del 23J. En todo caso, los regionalistas, al renunciar a renovar su diputado en el Congreso [José María Mazón], ya no cuentan ni en los planes de Madrid ni en los de Puertochico.

El único rescoldo de aquel 'papeluco' se encuentra ahora en el compromiso que el PRC quiere que los populares firmen para abstenerse en la investidura de Buruaga, facilitando así que gobierne en solitario sin el apoyo de Vox. Esperanza baldía porque ni siquiera habían transcurrido 24 horas de la oferta cuando el PP la ha rechazado. La derecha quiere un pacto de investidura, no de legislatura y además no quiere cerrarse la puerta a posibles “acuerdos puntuales” con Vox.

En la oferta de Revilla, dada a conocer este jueves, había referencias expresas a las inversiones comprometidas por el Estado y era la condición sine qua non para facilitar que la presidenta del PP fuera también la presidenta de Cantabria gracias a su abstención. El nuevo 'papeluco', que como el anterior es ahora papel mojado, era realmente un programa de gobierno por su ambición y el detalle de las exigencias, algo que no ha aceptado un PP crecido por la victoria electoral sin paliativos del 28 de mayo.

Los acuerdos entre el PRC, es decir, el partido del presidente de Cantabria en funciones, Miguel Ángel Revilla, y el PSOE se fraguaron en 2019 en dos fases, primero en junio y luego en enero de 2020 facilitando la gobernabilidad de Pedro Sánchez con el apoyo del único diputado regionalista en el Congreso. Los dos tiempos se justifican en que hubo dos elecciones y, pese a que los regionalistas no apoyaron finalmente la investidura del presidente socialista, el acuerdo fraguado para apuntalar la estabilidad parlamentaria de este ha supuesto la mayor inversión comprometida y real que ha tenido Cantabria en toda su historia autonómica.

El propio Revilla hizo un somero repaso de lo conseguido durante la última campaña electoral del 28M: se aceleró la aprobación de tramos del AVE con Madrid (restaría la licitación del último tramo entre Alar del Rey y Reinosa, una de las demandas que ahora Revilla hace a Buruaga), 140 millones de euros de la deuda del Estado por la reconstrucción del Hospital Valdecilla han sido pagados, como también se pagó el IVA que Hacienda debía a Cantabria desde 2017 por un cambio normativo que realizó el entonces ministro del PP Cristóbal Montoro. También, merced al 'papeluco', se ha puesto en marcha el centro logístico de La Pasiega, el Museo de Prehistoria y Arqueología (Mupac) y la unidad de protonterapia de Valdecilla, mientras que las inversiones ejecutadas en ferrocarril y en el puerto de Santander y el aeropuerto Seve Ballesteros ascienden a decenas de millones de euros.

“Hemos conseguido las cosas más prioritarias y ahora ya tenemos amarrado el tren a Bilbao”, decía Revilla antes del batacazo electoral del 28M, en alusión al compromiso de financiación asumido por el Gobierno de España y el apoyo del Parlamento Europeo a la inclusión de esta infraestructura en la Red Transeuropea de Transportes para su ejecución antes de 2040. Unos días después, perdería el gobierno y los compromisos quedan en el aire.

Antecedentes

Hace cuatro años las elecciones que supusieron el fin de la etapa de Mariano Rajoy (PP) tras la moción de censura no dieron un resultado claro hasta que, una vez repetidos los comicios a final de año, Pedro Sánchez consiguió montar un Gobierno de coalición semanas después. Sin embargo, había que configurar en junio de 2019 otro Gobierno, el de Cantabria, y ahí Revilla puso condiciones al PSOE que afectaban a las inversiones del Estado. Esos compromisos firmados en un documento fueron lo que, primero con sarcasmo pero luego en serio, se llamó el 'papeluco'.

Los compromisos del Estado con Cantabria superaron incluso el período delicado en que los regionalistas no votaron la investidura de Sánchez tras las segundas elecciones nacionales de finales de año. Pero vista la necesidad de que el diputado regionalista apoyara al Gobierno de coalición en una legislatura que se prometía dura, como finalmente ha sido, provocó que todos renovaran una serie de acuerdos. No menos influyente fue que en Cantabria el PRC tenía como compañero de viaje al PSOE, lo que obligaba a que ambas partes estuvieran condenadas a entenderse.

Ese 'papeluco' se había incorporado primero como adenda al acuerdo de gobierno que permitió el nacimiento del bipartito en Cantabria a mediados de 2019 y posteriormente fue renovado. Si en junio el PRC fue el único partido que apoyó la investidura fallida de Sánchez, lo que le convirtió en el único apoyo externo de los socialistas en la investidura fallida, a finales de ese año, tras la nueva cita electoral, los de Revilla no repitieron ese apoyo. Hubo crisis, pero no ruptura.

Así, tras la negativa a apoyar la investidura de Sánchez, el temor del PRC fue que hubiera “represalias” tras una crisis desatada entre ambos partidos. Revilla no solo no reculó, sino que se mostró desafiante, sabedor de que su socio socialista estaba en una posición muy débil (el Gobierno cántabro se había formado con 14 diputados autonómicos del PRC y siete del PSOE).

“No quiero sainetes ni más bromas de estas -había dicho-. No quiero estar en un sobresalto permanente. Si no se acepta, no hay gobernabilidad posible”. Por si alguien tenía dudas, Revilla estableció las “líneas rojas” en su nuevo acuerdo con los socialistas, en una “renegociación” que aceptaron de facto desde el PSOE.

La nueva 'lista de la compra' de Revilla incluía desde la finalización de la línea de AVE, que debe llegar a Cantabria en 2024, a la puesta en marcha de un tren de altas prestaciones que una Santander con Bilbao en 40 minutos o una importante inversión para la mejora del maltrecho servicio de Cercanías, la reparación de la red de carreteras que depende del Estado y el apoyo al Centro Logístico de La Pasiega.

Además, los regionalistas sumaban a estas exigencias el pago completo en cuatro años de la deuda con el Gobierno de Cantabria por las obras del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, que cifraban en 121 millones de euros, o el pago del 50% del gasto de la Comunidad Autónoma como consecuencia de la aplicación de la Ley de Dependencia, entre otras cosas.

Curiosamente, y a diferencia de lo que suele ocurrir en política, los acuerdos se han ido cumpliendo. Lo que pasará a partir de ahora solo se empezará a saber este lunes cuando se cierre o no el acuerdo de investidura del PRC con Sáenz de Buruaga y sobre todo a partir de julio con el nuevo Gobierno central entrante.

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