La nueva ordenanza de terrazas de Santander amenaza una mayor ocupación del espacio público a costa del peatón

Terraza habilitada en la calzada de la calle Daoíz y Velarde de Santander.

El II Plan de Choque de Santander imprimirá una nueva vuelta de tuerca a la potenciación de la oferta turística de la ciudad mediante la elaboración de una nueva ordenanza de terrazas que puede acabar consolidando lo que durante la pandemia ha sido una excepción: la ampliación de la actividad hostelera y comercial en la vía pública como manera de compensar la restricción de aforos en interiores.

Vecinos de Pombo-Cañadío rechazan que se autorice la ampliación de terrazas en Santander

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La crisis económica derivada de las restricciones por la pandemia ha sido capeada por algunos hosteleros, los que tienen terraza, mediante la ampliación de las mismas e incluso con la ocupación temporal de calzadas y aparcamientos, caso de las calles Río de la Pila y Daoíz y Velarde. La reurbanización de las calles acometida hace varias legislaturas y que supuso la ampliación notable de las aceras ha acabado menguando mediante la extensión de carriles bici y, sobre todo, por la ampliación de terrazas, en detrimento del uso por los viandantes.

A la espera de cómo evolucione la pandemia con la extensión de la vacunación contra la COVID, el Ayuntamiento de Santander no se plantea por el momento dar marcha atrás sino que ya ha anunciado una reforma de la ordenanza de terrazas que contemple la tipología de las mismas y el tipo de mobiliario que se utilice, así como la regulación de la ocupación de espacios públicos como se ha realizado estos meses.

Con carácter previo, se va a realizar un estudio que "analice todas las calles de la ciudad para implantar de manera uniforme veladores y terrazas con modelos adaptados a las características de cada calle". Dicho estudio servirá para "valorar la posibilidad de conversión de calzadas y zonas de aparcamiento en terrazas". No se precisa en esta declaración de intenciones del equipo de gobierno en el II Plan de Choque qué horizonte temporal se plantea, pero lo cierto es que hay una reforma de ordenanza y por de pronto ayudas para la compra de mobiliario para terrazas, lo que hace presumir que los cambios que se introduzcan no lo serán a corto plazo. En el II Plan de Choque hay una línea de ayudas por 100.000 euros para la compra o alquiler de instalaciones y veladores este año.

Desde la oposición al equipo de gobierno PP-Cs hay diversos pareceres sobre el aprovechamiento de los espacios peatonales. La izquierda socialista y de UxS es más taxativa a la hora de establecer controles a la expansión del uso comercial y hostelero y sugiere que es hora de pensar en rescatar la calzada también para uso peatonal.

PSOE

"Procurar un equilibro entre el uso de terrazas y el uso público por los vecinos del espacio peatonal es complicado", valora el concejal socialista Javier González de Riancho. "Llevamos diciéndolo desde la desescalada, que hay que tomar medidas, pero es ahora cuando se dan cuenta de que las terrazas han de ocupar calzadas. No obstante, eso es insuficiente: ¿por qué no se liberan calzadas también para uso peatonal?", se pregunta.

Para los socialistas, uno de los elementos de preocupación es que la ordenanza futura consolide derechos adquiridos surgidos al albur de la pandemia, por lo que sugieren esperar a ver cómo evoluciona la situación con el tiempo y poder mientras tanto consensuar posturas con los vecinos y convocar la Mesa de Movilidad. "Es difícil pero no imposible", indica González de Riancho sobre la posibilidad de alcanzarse un consenso. En todo caso, "no tiene sentido cambiar ahora la ordenanza. Se puede flexibilizar la actual, controlar su cumplimiento, y esperar seis meses o un año para renovarla", concluye.

PRC

En el I Plan de Choque el PRC ya incluyó la revisión de la ordenanza de terrazas ante la situación de emergencia que existía y que estaba afectando a uno de los sectores más golpeados por la pandemia, el sector servicios. La utilización del espacio público debe ser entendida, a juicio de los regionalistas, "desde el punto de vista temporal y de emergencia ya que alivia en algunos casos la situación de algunos hosteleros aunque no de todos al carecer algunos de terraza".

"El uso del espacio público debe ser temporal al objeto de establecer unos nuevos criterios sobre la ordenación de las terrazas", aseguran desde el PRC. "De hecho en junio de 2017 propusimos iniciar un proceso participativo para la redacción de una nueva ordenanza que consiguiera conjugar los intereses de vecinos y hosteleros así como asociaciones de vecinos y comerciantes y fue desestimada", recuerdan. "Apostamos por un modelo de ordenanza que regule y ordene de tal manera que la terraza no sea entendida como una simple ocupación de espacio público sino que se establezca un modelo de terrazas, se diseñen espacios o zonas coherentes con el entorno y se establezca a su vez la prioridad del peatón", opinan.

UxS

Miguel Saro, concejal de Unidas por Santander, defiende que la ocupación del espacio público de terrazas u otro tipo de establecimientos para garantizar las medidas de seguridad solo se favorezca cuando este se reste a los coches. "Lo que no se puede tolerar es que el espacio público sea expropiado a los peatones que, en los últimos decenios ya han perdido muchísimo a favor de los vehículos privados en el centro de nuestra ciudad".

Saro cree que la ocupación del espacio público debe llevarse a cabo para crear "una vida más comunitaria y social", lo que implica "recuperar todo el espacio que los peatones hemos perdido". "Si la ocupación del espacio público coyunturalmente, en el contexto concreto actual de intentar salvaguardar los negocios de hostelería, repercute exclusivamente en los peatones, estamos totalmente en contra", añade.

Si la ocupación del espacio público coyunturalmente, en el contexto concreto actual de intentar salvaguardar los negocios de hostelería, repercute exclusivamente en los peatones, estamos totalmente en contra

Saro también considera que debe estudiarse "punto por punto" cada decisión individual, tanto para no afectar a los peatones y vecinos como para salvaguardar el derecho de los residentes a tener un espacio para su vehículo con el que poder poderse mover y salir de Santander.

Vox

Para el portavoz de Vox, Guillermo Pérez-Cosío, "mientras la extensión de las terrazas no entre en colisión con las medidas de distanciamiento social que han de guardarse en los desplazamientos peatonales tiene que ser considerada no solo como una molestia, que lo es, sino como una medida excepcional (como tantas otras en estos tiempos tan duros), de apoyo a esos sectores económicos tan castigados y no debería plantear mayor problema".

No solo terrazas

No es la única medida contemplada para aprovechar espacios públicos. El II Plan de Choque quiere intervenir también en aquellos espacios que, bien están sin modernizar, bien no se aprovechan. Este es el caso de la campa de la península de La Magdalena a la que el Ayuntamiento, con fondos del Plan de Choque, reformará para convertirla en un recurso turístico más potente. Dispondrá de "servicios adecuados, existiendo ya un anteproyecto para la ejecución de un espacio de restauración, aseos públicos y servicios turísticos".

El hipódromo de Bellavista, una de las instalaciones recreativas construida para los veraneos de la Corte borbónica, va a recuperarse, en principio como espacio verde, pero la concreción de usos e instalaciones vendrá determinada por un plan director que el Ayuntamiento va a encargar. Actualmente, en el antiguo trazado del hipódromo y en sus aledaños, hay establecimientos hosteleros, un camping y hasta una zona de entrenamiento para golfistas (basta cruzar la carretera para encontrarse en el campo de golf de Mataleñas). Sin embargo, la mayor parte del trazado, en forma de bucle, está abandonado y es prácticamente desconocido.

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