Destrozan a pedradas las placas que recuerdan a las personas represaliadas por el franquismo en Uclés (Cuenca)

Estado del memorial el pasado lunes tras el acto vandálico.

Francisca Bravo


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La Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica ha denunciado un acto vandálico en las placas que recuerdan a las víctimas del franquismo exhumadas de la fosa común de la localidad conquense de Uclés (Cuenca). Una “desoladora información” que ha comunicado la asociación, que explica que los hechos ocurrieron el pasado lunes 8 de agosto. Las placas cayeron tras ser apedreadas. “Los herederos ideológicos de sus asesinos siguen enturbiando su descanso”, resaltan desde la organización.

Fue la propia ciudadanía la que advirtió de la situación, por lo que acudieron a examinar la situación y se encontraron con “varias placas” apedreadas y rotas, con pedazos de placas y una piedra. “Es posible que mucha gente no venga a los actos, pero siempre están pendiente de lo que hacemos, por eso la gente que vive en Uclés siempre nos avisa de lo que ha ocurrido, por ejemplo con la lluvia”, explica Máximo Molina, de la ARMH.

Fue precisamente la asociación la que construyó el panteón en la localidad, hace ya más de diez años, “con nuestra mejor voluntad por dar un lugar modestamente digno donde reposaran cientos de cuerpos que habían sido exhumados de la fosa común de La Tahona”, señalan. La Tahona es una zona en la que, según los cálculos de la Asociación, hubo centenares de personas víctimas de la guerra o la posguerra. Las placas que han sido apedreadas fueron instaladas hace sólo tres años, en 2019.

Los nombres que se leen en ellas se corresponden con represaliados que habían sido fusilados o asesinados “de forma violenta” en la Prisión Central Monasterio de Uclés entre enero de 1940 hasta enero de 1943. “Víctimas de todas las edades y condiciones, procedentes de todos los rincones de nuestra provincia, víctimas de la represión franquista contra los republicanos que defendieron la legalidad democrática que gobernaba este país desde 1931. Esas mismas víctimas que los herederos ideológicos de sus asesinos pretenden que no salgan del olvido impuesto por la dictadura fascista y la ejemplar democracia que no quiso 'reabrir heridas' dejando que se perpetuara aquel relato”, afirman desde la Asociación.

Molina señala que ya se han puesto en conocimiento de la Guardia Civil los hechos ocurridos. “Tristemente ha sido el odio de aquellos que nos acusan de odio los que han hecho esto”, resalta el activista. El panteón se construyó con los fondos que distribuyó el Ministerio de Presidencia en 2008. “Son centenares de restos, de las que unas 40 ya han sido identificadas a través de su ADN, pero más de un centenar está esperando la identificación”, describe Molina. A esto, se añaden las víctimas de lo que fue el Hospital que funcionó en el monasterio y otros cuerpos sin identificar.

Desde la ARMH señalan el caso en concreto de Leocadio de la Torre, un hijo que descansa con su padre, una de las personas asesinadas en la cárcel que también fue el Monasterio de Uclés. “Sus cenizas están descansando con su padre”, resalta Máximo Molina que quiere destacar así el trabajo hecho para recuperar la memoria en la localidad. “Este es un panteón donde reposan con dignidad que las personas que se exhumaron. ¿Te imaginas que hubieran hecho esto con un monumento a las víctimas del terrorismo?”, concluye.

Asegura que será reemplazado, también con los pocos fondos que han podido reunir con sus actividades como la publicación de fanzines o libros. “No sabemos muy bien cuando lo haremos, pero lo haremos. Todavía no nos ha dado tiempo más que a entristecernos”. Además, finalmente recuerda que en 2016 la Asociación trabajó para quitar los “símbolos fascistas” que había en la localidad. “Entonces vandalizaron nuestro monumento en Tarancón”, recuerda.

“Quien o quienes hayan cometido semejante acto de barbarie, no hacen sino dar muestra de su ignorancia, su odio, su rabia y por supuesto, su fascismo. La ignorancia que se les entiende solo por el hecho de haber heredado un relato falso y manipulado sin tener la mínima capacidad para cuestionarse el mismo; el odio y la rabia que les lleva a no poder soportar la mínima dignificación para las víctimas”, lamentan desde la asociación.

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