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Espacio de divulgación científica y tecnológica patrocinado por la Universidad de Alcalá (UAH), con el objetivo de acercar el conocimiento y la investigación a la ciudadanía y generar cultura de ciencia

La interpretación en las administraciones públicas: “Se incumplen derechos fundamentales de las personas vulnerables”

La interpretación en las administraciones públicas

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“La interpretación telefónica ha llegado para quedarse y se ha visto impulsada con la pandemia de COVID-19”. La directora del Máster en Comunicación Intercultural, Interpretación y Traducción en los Servicios Públicos de la Universidad de Alcalá (UAH) explica que se trata de un servicio lingüístico que se ofrece a las personas necesitan comunicarse con alguien con quien no comparten idioma, a través del teléfono. El intérprete forma parte de la llamada y actúa como mediador interlingüístico e intercultural para facilitar la comunicación entre ambas partes.

La interpretación telefónica permite asistir a un grupo de personas amplio. El desplazamiento deja de ser un inconveniente. Puede incluso resultar más económico que los servicios presenciales, además de casi instantáneo.

Aunque su implantación avanza en las administraciones públicas, la también profesora de traducción del Departamento de Filología Moderna, cree que “el problema es que no se da a conocer”.

Una reciente encuesta en el ámbito sanitario realizada por este departamento de la Institución académica refleja que “los médicos no saben que existe. Tampoco los usuarios. Se ha pagado el servicio, pero apenas se usa, a pesar de que la licitación incluye tarifa plana en algunos hospitales”.

“Hay mucha demanda en el ámbito sanitario que viene sobre todo del sector privado”

La demanda idiomática cambia al mismo ritmo que surgen crisis humanitarias, sanitarias o de otro tipo. Y aunque antes de la pandemia se pensaba más en la videoconferencia, ahora la interpretación telefónica ha experimentado un cierto auge. “Es más fácil. Casi cualquiera tiene un teléfono”, dice Carmen Pena.

¿Qué idiomas son los más solicitados?, preguntamos. “Ahora mismo se buscan intérpretes de ruso o de ucraniano. Hace poco era necesario el sirio…”, aunque los ‘clásicos’ como el inglés, el francés, el árabe siempre están presentes.

“En ocasiones depende de los flujos migratorios y no siempre es fácil conseguirlos”. Se refiere en particular a las lenguas africanas como el wólof (se habla en Senegal o Gambia) o el farsi, que se habla en Irán o Afganistán.

Carmen Pena resalta la profesionalización de las empresas que ofrecen el servicio de interpretación. “El problema es la implantación real y práctica en las instituciones. Sobre todo, en las instituciones públicas”.

La de intérprete y traductor es una profesión con salidas laborales directas, pero de momento, no tanto en el sector público. “Desde el mundo sanitario recibimos muchas peticiones para nuestros alumnos. Hay mucha demanda, pero sobre todo viene del sector privado”.

La Universidad de Alcalá ofrece un máster que incluye cinco idiomas: inglés, árabe, chino, francés y ruso y en el que se trabaja la traducción e interpretación tanto escritas como orales. “Combina la comunicación intercultural. No todo es meramente lingüístico. Somos mediadores interculturales”.

Se requiere un nivel mínimo de C1 en el idioma elegido para acceder al máster. Si se trata de un alumno extranjero, también se le pedirá un nivel C1 en español. La universidad alcalaína cuenta con módulos específicos para los ámbitos sanitario y judicial. “Es un máster único en este sentido que imparte lenguas que no ofrecen otras universidades”. Además, cuenta con una parte investigadora. “Sirve también para iniciar estudios de doctorado”.

Carmen Pena cree que hay que incidir en más formación profesional y específica para los profesionales de la interpretación y la traducción. “Ahora se dice que nos va a suplantar la traducción automática. En los servicios públicos lo veo imposible por la necesidad del componente humano. Hay cosas en la conversación que no pueden sustituirse”. No obstante, el máster incluye formación relacionada con herramientas automáticas de traducción.

“Si no tienes capacidad de comunicarte, no tienes tus derechos cubiertos”

La interpretación telefónica todavía va muy por detrás de la presencial.  “Casi todos los expertos y profesionales la prefieren ya que implica acompañamiento. En el teléfono se pierde el lenguaje no verbal”.

 Nuestro país parece no haber asumido todavía su realidad multicultural y eso se traslada también a la interpretación telefónica y su uso por parte de las administraciones públicas. “En España no se facilita el acceso de los usuarios extranjeros a los servicios públicos. Y si no tienes capacidad de comunicarte, no tienes tus derechos fundamentales cubiertos”, lamenta la profesora.

Estamos incumpliendo derechos fundamentales, aunque nos llenemos la boca de hablar de derechos para todos

Las ONG son las que suelen proporcionar este tipo de servicios a la población vulnerable. “Nos dicen que la mayoría de estas personas no saben cómo acceder a los servicios públicos. Incluso aunque tengan cita. Muchos no saben leer. No estamos preparados, ni con documentación traducida por ejemplo en los hospitales”.

Pone como ejemplo el del Reino Unido en cuyos hospitales ya existen folletos en otros idiomas. En España no. “En el Hospital Universitario de La Paz, uno de los más grandes de la Comunidad de Madrid nuestros alumnos están colaborando para empezar a hacerlo. No tenían nada. Los documentos de consentimiento informado no están traducidos y la gente no sabe lo que firma. Por eso, advierte, ”estamos incumpliendo derechos fundamentales, aunque nos llenemos la boca de hablar de derechos para todos“.

“No se cuenta con los profesionales de la interpretación en los juzgados”

Si hablamos de servicios jurídicos la interpretación se está implantando porque así lo obliga la Directiva Europea relativa al derecho a interpretación y a traducción en los procesos penales.

Y, sin embargo, critica la profesora, “España no solo la ha traspuesto más tarde que otros países, sino que además no se hace bien. No se cuenta con los profesionales para los juzgados, solo se pide un nivel mínimo (B1-B2), sin titulación. Ni siquiera sé si es ético”.

Eso se ha repetido, en ocasiones, en otros ámbitos. “Recuerdo el caso del Aquarius. Se solicitaron intérpretes y se tiró de profesores de inglés, sin título. Pueden saber mucho inglés y no saber interpretar”.

Los profesionales del sector de la traducción y la interpretación se rigen por un código ético basado en los que se han oficializado en otros países. “En España está por establecer algo más oficial”.

De forma reciente se ha creado la Asociación de Formadores, Investigadores y Profesionales de la Traducción e Interpretación en los Servicios Públicos (AFIPTISP) que ha aprobado un código deontológico básico para la profesión. “En el ámbito privado, las empresas suelen tener su propio código ético”.

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