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El “importantísimo” eje ambiental de 15 lagunas entre Toledo y Guadalajara

'Laguna Chica' en Puebla de Beleña (Guadalajara)

Carmen Bachiller

¿Sabías que existe un gran complejo de lagunas que discurre, en una perfecta unidad, entre el norte de Toledo y el norte de Guadalajara? Son 15 lagunas (en realidad cada una es un grupo de lagunas) y las hay tanto superficiales con apenas un metro de profundidad, “o incluso menos, como las de Puebla de Beleña que no llegan a los 80 centímetros”, como profundas que pueden llegar a los 20 metros.

Cada una “es un mundo” en cuanto a sus características o su origen y en conjunto constituyen “un eje ambiental importantísimo”, según Juan Luis Aguirre, director de la cátedra de Medio Ambiente de la Universidad de Alcalá de Henares. Habitualmente toman el agua del manto freático pero también las hay endorreicas, es decir, “agujeros” que acumulan agua.

En todo caso, los científicos apuntan que hay un grupo de aves comunes a todas ellas: patos cuchara, ánades, fochas… y otras “más raras” que solo se encuentran en las masas de agua más superficiales. “Lo que hemos visto es que funcionan como una unidad, como si fuesen una escalera con peldaños. Desde el norte de Toledo, por el Tajo y luego por el Jarama y el Henares, llegando al norte de Guadalajara. Y a veces por el Tajuña”. Eso supone que las aves que frecuentan las lagunas hacen paradas “escalonadas”.

Los datos forman parte de un estudio de la egresada Rosa Cintora y dirigido por Juan Luis Aguirre y Manuel Peinado. Se propusieron descubrir qué importancia tenía cada una su funcionamiento, sus especies, aquellas que acogen las especies más raras…En resumen, los aspectos cualitativos de cada una de las lagunas, mediante un estudio comparativo de fauna, superficie o profundidad, incluyendo sus ‘hotspots’ de biodiversidad, es decir, si son dignas de protección por su gran cantidad de especies y por estar amenazadas.

El efecto del cambio climático

Buena parte del estudio se ha centrado en las lagunas superficiales y las aves que las habitan. “Generan un tipo de hábitat del que carecen las lagunas más profundas. Son las playas o zonas con orillas amplias que utilizan las especies que se alimentan del limo, como los flamencos o las espátulas”. En este sentido, estas lagunas tienen “bastante en común con los humedales de La Mancha”

Este año, la abundancia de lluvias ha dado lugar a más zonas encharcadas, explica Aguirre, y por eso será más habitual ver el paso de las aves migratorias. Pero no es raro que este tipo de lagunas desaparezca durante algunos periodos. Eso no es negativo, comenta este experto, porque genera un efecto “limpieza”, evitando la proliferación de especies invasoras, sobre todo peces, “como los lucios, que hacen mucho daño a la biodiversidad”.

También advierten de cómo el cambio climático podría terminar influyendo también en estas particulares bolsas de agua. “Tenderá a llover menos y si se secan demasiado rápido no dará tiempo a que las especies puedan criar. Es un problema que ya hemos encontrado en las lagunas del centro de España”. Y es que, apunta, “el cambio climático tiene que ver sobre todo con el agua, no solo con el calor. No solo habrá menos agua sino que cundirá menos”.

Las lagunas poco profundas de la Comunidad de Madrid y Guadalajara son “las más atractivas” para unas aves migratorias que, sin embargo, cada vez viajan menos de norte a sur. “Todos lo tenemos claro con las cigüeñas. Eso pasa con otras especies porque el clima se hace más templado. Se quedan en Centroeuropa o en el norte de España, Italia o Francia”.

“Lo ideal sería que la laguna tuviera todos los hábitats, con zonas profundas y superficiales. Y dentro de las superficiales, las que tenemos, como las de Puebla de Beleña o Meco (Madrid), funcionan bastante bien desde el punto de vista ambiental, sin olvidar que todas forman una unidad para especies que se mueven muy rápido y con frecuencia”.

Cree compatible estos espacios ambientales “dentro de un orden” con la visita del hombre para la observación de aves o el senderismo. De hecho, en Guadalajara algunas como la Reserva Natural de las lagunas de Puebla de Beleña tienen un ‘high’ de observación. Otras, como las de Azuqueca de Henares funcionan como reserva ornitológica. “Lo ideal sería gestionarlas compaginando los usos de ocio con la conservación de las especies”.

Muchas de estas lagunas son “tan importantes” como los ríos de su entorno. Es el caso del Henares que transita entre Guadalajara y Madrid antes de llegar al Jarama. “Funciona como un corredor ambiental y debería intentar preservarse como tal. Hay muchas actuaciones urbanísticas que son dañinas”, sentencia.

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