Las pinturas de Juan de Borgoña ocultas tras un armario ya lucen restauradas en la catedral de Toledo
Hace algo más de un año, en febrero de 2025, el equipo de restauradores que trabajaban el zaguán de la Sala Capitular de la catedral de Toledo descubrieron pinturas de Juan de Borgoña que habían permanecido ocultas durante siglos tras un armario de Toledo de la catedral de Toledo.
El templo primado se preparaba entonces para celebrar su VIII Centenario en este 2026. En pleno año de celebración, y desde hoy, los fieles y visitantes ya pueden disfrutar de la obra de este artista del que, de forma reciente, también se han encontrado otras obras 'ocultas' en Castilla-La Mancha, en concreto en Albacete.
Ahora, las pinturas de Juan de Borgoña que están en la catedral toledana han recuperado todo su esplendor tras una compleja actuación de restauración que ha tenido un coste global de 390.000 euros. Son obras de óleo sobre yeso fechadas entre 1508 y 1511 que recrean el Jardín de la Virgen.
El Cabildo Primado ha promovido esta intervención con la Fundación ACS, rescatando del olvido estas pinturas desvirtuadas por la instalación de un mobiliario histórico que ha sido reubicado para permitir la contemplación integral de la estancia.
El proyecto de intervención ha permitido recuperar también las yeserías y el artesonado policromado de esta antesala, o zaguán, lo que supone la continuación natural de la restauración integral de la Sala Capitular ya finalizada.
Armarios de madera del XVII tras los que se escondían las pinturas
El principal reto y motor de esta fase fue la decisión de retirar los grandes armarios de madera -piezas de gran valor del siglo XVII (incluyendo uno de 1550 del antiguo sagrario)- que cubrían casi por completo los muros de la estancia, tal y como ha explicado Antonio Sánchez-Barriga Fernández, conservador-restaurador de la Catedral con 28 años de trayectoria en el templo.
Los armarios no habían sido creados originalmente para este espacio, sino que se adaptaron para albergar el creciente archivo de actas de las reuniones del Cabildo.
Para garantizar su preservación, el equipo técnico ha realizado una labor minuciosa de desmontaje modular, trasladando cada pieza sin sufrir desperfectos al Museo de Tapices de la propia catedral, donde ya pueden ser visitados.
Esta decisión ha dejado la antesala diáfana, permitiendo por primera vez en siglos una visión completa de la arquitectura y la decoración renacentista que dejó Borgoña.
El Jardín de la Virgen en óleo sobre yeso
Uno de los hallazgos técnicos más significativos es la confirmación de que estas pinturas no son frescos, sino óleo sobre yeso. A diferencia de la Sala Capitular, donde Borgoña realizó dibujos preparatorios, en este zaguán el artista pintó directamente sobre el soporte, lo que añade una capa de espontaneidad y maestría técnica a la obra.
El conjunto integra aproximadamente 150 metros de pinturas murales, 10 metros de yeserías y 75 de artesonado policromado de gran valor artístico, tal y como han recogido en este proyecto en el que han participado 14 especialistas entre restauradores, químicos, yesaires, vidrieros, archiveros e historiadores, junto a empresas especializadas en construcción, andamiaje e iluminación.
Según el deán del templo primado, Juan Pedro Sánchez Gamero, la presencia de pinturas en la parte superior, donde los armarios no llegaban, ya era conocida, pero se desconocía el estado de conservación y la magnitud de lo que se escondía detrás de la madera, hasta que salieron por completo a la luz a inicios del pasado año.
La restauración ha revelado un programa iconográfico profundamente simbólico dirigido por el cardenal Cisneros que por aquel entonces acababa de fundar la Universidad Alcalá de Henares.
Sánchez-Barriga precisa que está inspirado en el 'Hortus Conclusus' del Cantar de los Cantares, una representación de profunda tradición medieval que asociaba flores, árboles y elementos vegetales con las virtudes de la Virgen María.
Las pinturas muestran un jardín idealizado donde la parte inferior representa un recinto cerrado, mientras que la superior se abre a ventanales por los que se observan pájaros volando al amanecer. “Lo curioso de todo esto es que no hicieron dibujo previo. En la sala grande, Juan de Borgoña dibujaba previamente, pero aquí se ha pintado directamente”.
El detalle botánico es asombroso, puesto que se han identificado hasta 18 tipos diferentes de flores, cuyo estudio científico será publicado en un volumen monográfico el próximo mes de octubre. Esta obra refleja la sensibilidad hacia la naturaleza propia de Juan de Borgoña y el pensamiento franciscano de Cisneros, introduciendo en España una estética renacentista que se aleja del gótico tardío para abrazar la perspectiva y el naturalismo, ha subrayado Sánchez-Barriga.
Un trabajo con varios desafíos técnicos
La intervención ha supuesto un reto complejo par los restauradores, que han identificado en los muros hasta 17 capas de intervenciones previas, incluyendo repintes, ceras y barnices de colofonia que ocultaban la pincelada original de Borgoña.
El proceso de limpieza ha sido “lento y minucioso”, utilizando sistemas físicos y químicos para eliminar los añadidos históricos y las “calvas” provocadas por el anclaje de los antiguos armarios.
Se ha aplicado una técnica de integración cromática (aguada) que permite apreciar la unidad de la obra sin ocultar los daños sufridos por el paso del tiempo.
El deán de la Catedral ha expresado su “alegría” por recobrar estas pinturas en todo su esplendor, calificándolo como un hito para el patrimonio nacional. Ha señalado que esta antesala ya se encuentra abierta a las visitas del público general y ha anunciado que los trabajos de restauración continuarán en otras áreas de la Catedral, centrándose ahora en las pinturas del Transparente, cuyos andamios ya son visibles.
El conservador restaurador de la catedral, Antonio Sánchez-Barriga, ha incidido en que Juan de Borgoña (1470-1534) dedicó este espacio a lo que se denominaba 'el huerto de la Virgen', en el que destacan en la parte de arriba ventanales pintados con pájaros volando al amanecer y hasta 18 especies de árboles distintas que se están estudiando y que acabarán en una publicación sobre la botánica en estas pinturas.
Sánchez-Barriga ha destacado la complejidad técnica de la restauración, primero por la retirada de los armarios tan antiguos, con un trabajo con sondas para comprobar las dimensiones de las pinturas, y después la recuperación de las mismas que estaban cubiertas por muchas restauraciones, algunas con hasta 17, una sobre otra.
Tras esta labor, el equipo de restauración comprobó que Juan de Borgoña no hizo dibujo previo como sí lo hizo en la Sala Capitular, sino que pintó directamente; y que había algunas partes aisladas que eran agujeros -por el apoyo de los armarios y 'calvas', donde faltaba pintura.
El deán de la Catedral de Toledo, Juan Pedro Sánchez Gamero, cree que se deja al descubierto “una belleza propia del primer Renacimiento en España”. La inauguración se lleva a cabo en el marco de la celebración del VIII Centenario de la Catedral de Toledo. Uno de los 'hitos' de la efeméride será la inauguración de una gran exposición, bajo el lema 'Primada', el próximo 25 de mayo.
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