Viviendas sin aire acondicionado ni calefacción: el futuro de la construcción

Passive House de Los Cortijos (Ciudad Real)

Ni calor en verano, ni frío en invierno. Este es uno de los principales resultados de las viviendas construidas bajo el estándar “Passive House”, un concepto de edificación que durante los últimos diez años se ha extendido en nuestro país y ya ha llegado a Castilla-La Mancha.

Aunque parezca una obviedad, numerosos hogares malgastan dinero y energía para aclimatarse a las distintas condiciones ambientales. Los resultados en ocasiones son demasiado frío o demasiado calor a costa de su bolsillo y del medio ambiente.

Las viviendas Passive House, es decir, “casas pasivas”, apuestan por “la temperatura de confort”. Este es uno de los principales resultados de construir bajo este estándar, además del ahorro energético y económico. Los hogares pasivos pueden calentarse o enfriarse por un euro al día utilizando la energía producida por ellos mismos.

Hasta tres viviendas de Castilla-La Mancha cuentan con este sistema. Una de ellas, la situada en el municipio ciudadrealeño de Los Cortijos, demostró sus ventajas en una jornada de puertas abiertas a la que asistieron hasta 60 personas, entre usuarios y expertos.

“Passive House consiste en aplicar soluciones y conceptos físicos para reducir la demanda de energía de un edificio. Si comparamos el ahorro energético de una vivienda, como la de Los Cortijos, contra el stock actual podríamos decir que ahorramos un 90% de energía en la climatización”, explica Pablo Carranza, arquitecto director en BIONM empresa dedicada a la arquitectura sostenible.

Viviendas autoabastecidas con el calor generado por ellas mismas

Las Passive House son viviendas que invierten un euro al día en “calefactar, climatizar y producir agua caliente sanitaria”. Según Carranza, el estándar ha conseguido estos resultados uniendo: un adecuado sistema de ventilación; un aporte de energía mínimo; y, de cara a su correcto funcionamiento en verano, construyendo la vivienda atendiendo a su sombreamiento.

“La construcción de Los Cortijos funciona tanto en invierno como en verano, por lo que lo considero un proyecto pionero ya que existen menos experiencias del estándar Passive House en situación de verano”, cuenta Carranza. Y es que, “es un modelo con origen en calefacción y en climas fríos”.

El éxito de las Passive House radica en “un sistema de ventilación higiénica que nos permite renovar continuamente el aire del interior y que cuenta con un recuperador de calor.” Dicho aire, llega a las estancias secas (salones y dormitorios) desde las zonas húmedas (cocinas y baños).

“El aire extraído está a temperatura de confort y transfiere la mayor parte de energía al aire que estamos trasladando a las estancias secas” permitiendo así renovar el aire y calentar las habitaciones sin desperdiciar energía. “Como hemos construido un edificio de muy baja demanda energética, podríamos decir que son viviendas que prácticamente se autoabastecen.”

Según Carranza, “la energía necesaria para mantener el confort en invierno es de dos kilovatios de potencia”, la misma que necesita un secador. “Muchas veces esta energía se puede conseguir a través del calor que se genera en el interior de las viviendas. Por ejemplo, el de los electrodomésticos, duchas o del propio calor de las personas”, añade.

Respaldando este sistema de ventilación, las Passive House son diseñadas bajo un estudio sobre su sombreamiento. “Son edificios basados en cinco principios”, comenta el arquitecto. Estos hogares cuentan con altos niveles de aislamiento; altas prestaciones en las carpinterías, ventanas y vidrios; un tratamiento de los puentes térmicos; cero infiltraciones de aire y calor y ventilación mecánica.

“En el caso de Los Cortijos existe un aporte de refrigeración a través del sistema de ventilación higiénica”, puntualiza Pablo Carranza quien advierte de que dicha ventilación es de consumo muy bajo ya que tiene que estar encendida las 24 horas, los 365 días del año.

Un sistema de ahorro aplicable a cualquier hogar y combinable con energías renovables

Construir bajo el modelo Passive House supondría un sobrecoste de entre el 5 y el 10% “en una vivienda unifamiliar pero, lo cierto es que si desde el proyecto de diseño se empieza a pensar con el estándar defiendo que prácticamente se puede llegar a construir sin sobrecoste”, asegura Carranza.

Tal y como apunta el arquitecto, en una vivienda multifamiliar el sobrecoste podría ser de unos diez mil euros. “El propietario está dispuesto a pagarlo porque el periodo de amortización es inferior a cinco años”.

“La idea en este momento es que cualquier persona o familia pueda permitirse vivir en una casa con estas características”. Quizá esta sea una de las razones por las que la administración pública ha empezado a apostar por estos modelos para la construcción de viviendas sociales. “La empresa de vivienda pública de Navarra ya lo está haciendo; en el País Vasco hay un ejemplo de promoción pública; y en Zaragoza nosotros ganamos un concurso para un proyecto”.

Pablo Carranza recuerda que este sistema podría ser la solución para la pobreza energética. Según el arquitecto, “en España tenemos un parque edificado muy deficiente con situaciones de pobreza energética para muchas familias que asumen un gasto muy elevado”.

Entre otras ventajas, además del ahorro económico a largo plazo, Carranza señala la revalorización de la vivienda, la opción de contar con hipotecas verdes y el cuidado del medio ambiente.

Según Carranza, el estándar Passive House surge para ser aplicado en viviendas de nueva construcción e incluye la posibilidad de instalar otras energías renovables. Además, el arquitecto considera la opción de la rehabilitación para “conseguir la eficiencia energética o el ahorro establecido en este concepto”.

Del pasado al presente con características del futuro

En España, hasta 350 viviendas unifamiliares han sido creadas bajo el estándar Passive House. Mientras que en nuestra región, además del de Los Cortijos, existen otras dos construcciones en Guadalajara y Cuenca. “Son muy recientes” apunta Carranza quien asegura que el modelo comenzó a implantarse en nuestro país en 2010.

“Su crecimiento ha sido muy lento y actualmente contamos con cien mil metros construidos en toda España”. Según el arquitecto, “El principal problema de este estándar es la falta de divulgación”. Por ello, cree que en nuestra región “sin duda crecerá” aunque “habrá que ver el cómo”.

“Hay más técnicos interesados, más proyectos, y el promotor privado se está interesando ya que lo está entendiendo como un factor diferencial a nivel comercial”, añade un Carranza que señala la importancia de la concienciación ciudadana acerca del cuidado del medio ambiente. “La población demanda este tipo de edificaciones. Tanto a nivel energético, por temas de disminución del gasto, pero también por conciencia ambiental.”

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Publicado el
6 de julio de 2019 - 11:12 h

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