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Un 42% de barceloneses suspende la gestión de Colau a cinco meses de las municipales

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau

Oriol Solé Altimira

El último barómetro municipal de Barcelona antes de las elecciones de mayo no ha resultado precisamente halagüeño para las expectativas de los de Ada Colau de revalidar la alcaldía. Dos son los motivos principales para que los 'comuns' estén preocupados: el crecimiento de los barceloneses que desaprueban la gestión del consistorio y la inseguridad, que ha ascendido por primera vez en los últimos diez años como el principal problema percibido por los ciudadanos de la capital catalana.

Un 42% de encuestados califica de mala o muy mala la gestión del equipo de Colau, casi trece puntos más que en el anterior barómetro, que se publica cada seis meses. Es el mayor porcentaje en lo que va de mandato de Barcelona en Comú, cuyos índices de desaprobación se habían situado en estos cuatro años alrededor del 25%. Por contra, un 43,4% considera la gestión buena o muy buena, un porcentaje que había superado hasta ahora el 50% (hace seis meses, el 55%). Y 12,8% ve regular la gestión del equipo de la alcaldesa.

De hecho, antes de que Xavier Trias perdiera las elecciones de 2015, el porcentaje de barceloneses que desaprobaba su gestión era del 25%, diecisiete puntos menos que el que ahora tiene Colau. Con todo, el Ayuntamiento es la institución que sale mejor parada de la encuesta, habida cuenta de que el 52% y el 68% de los encuestados suspenden la gestión de la Generalitat y el Gobierno central, esto es, casi 10 y 16 puntos más respecto a los que desaprueban al consistorio. Además, los que aprueban a los ejecutivos de Quim Torra y Pedro Sánchez son solo el 31,6% y el 17,6% de los encuestados, frente al 43,4% de aceptación que logra la gestión de Colau.

La inseguridad ha pasado de ser el mayor inconveniente solo por el 7,2% de barceloneses hace seis meses a auparse en la primera posición de los problemas de la ciudad para un 21% de los encuestados. Le siguen el acceso a la vivienda, que se mantiene como principal problema para el 12% de los barceloneses, y el encaje de Catalunya en Espanya, que desciende del primer al tercer lugar del podio pasando del 14,2% al 7,3%. Si hasta 2017 el paro fue el principal problema de los barceloneses, en los últimos tres barómetros se habían sucedido en el primer puesto el turismo, el encaje entre Catalunya y España y la vivienda. Ahora el testigo lo recoge la inseguridad.

La inseguridad, tema de campaña

Como es tradicional, al ser el último barómetro antes de las municipales no se ha incluido una estimación del voto ni una valoración de los líderes políticos. Que el ambiente es ya de precampaña lo ha mostrado la valoración del barómetro por parte del primer teniente de alcaldía del consistorio, Gerardo Pisarello, que ha ido con todo contra el candidato de Ciudadanos, Manuel Valls, al que ha culpado de crear un “estado de opinión deliberado” consistente en que en Barcelona existe un problema de delincuencia. Más allá de la batalla política, los datos de la encuesta muestran que para un 60% de los encuestados Barcelona ha empeorado en el último año.

Que la inseguridad será uno de los temas que marcará la campaña de Barcelona está claro. Pisarello ha hecho una autocrítica mínima y ha reconocido el aumento de los hurtos, pero ha recordado que la inseguridad también era el principal problema para la mayoría de barceloneses a principios de siglo, y que el paro la desbancó con la llegada de la crisis. También ha defendido el esfuerzo de la Guardia Urbana en la lucha antiterrorista ante los cambios en el último año en los Mossos d'Esquadra debido a la situación política.

Si bien ha dicho que “seguramente se han hecho cosas mal”, sin precisar cuáles, y ha reconocido que las cifras de la encuesta son “un toque de atención” al gobierno municipal, el primer teniente de alcalde ha mostrado su mayor contundencia en criticar a Valls. El exprimer ministro francés ha puesto la inseguridad como eje central de su campaña y su crítica al consistorio de Colau a caballo del aumento de más del 20% de los hurtos y robos en Barcelona y de las operaciones policiales contra los 'narcopisos'.

Pisarello ha cargado las tintas contra Valls, al que ha acusado de “fracasar de manera estrepitosa” en la gestión de la seguridad en su etapa como primer ministro galo y alcalde de Évry. El primer teniente de alcaldía ha llegado a tildar de “inviable” la propuesta estrella de Valls, el aumento de hasta 1.500 agentes de la plantilla de la Guardia Urbana.

Defensa de la política de vivienda

Asimismo, Pisarello ha defendido la política de vivienda del consistorio ante la burbuja del precio de los alquileres, pese a que el acceso a la vivienda se mantiene como la principal preocupación del 12% de barceloneses a lo largo del último año. Cuando los de BComú entraron en el consistorio, solo era del 1%. Pisarello ha reivindicado la obligación de destinar el 30% de nuevas viviendas a uso social y el aumento de 2.000 pisos sociales (aunque BComu prometió construir 4.000 en campaña).

En este sentido, la encuesta arroja un 85% de apoyo a obligar a los promotores a reservar el 30% de las nuevas promociones de pisos a vivienda asequible. Otro de los proyectos estrella del gobierno –pero a diferencia del 30%, rechazado por el pleno–, la conexión del tranvía por la Diagonal, logra el 63% de aceptación entre los encuestados.

“No hemos sido nunca negacionistas con la burbuja del alquiler, ha aseverado Pisarello, que se ha preguntado ”qué administración ha hecho puede decir que ha hecho tanto por la vivienda como el Ayuntamiento de Barcelona“ y ha recordado que la regulación en materia de alquileres está en manos del Estado y la Generalitat, administraciones a las que el consistorio ”ha presionado mucho“, ha zanjado.

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