Las bajas pasiones: “Los referentes LGTBIQ+ en los festivales de música siguen siendo escasos”

Los integrantes de Las bajas pasiones: de izquierda a derecha, Edu Libra, Dani Vera y Toni Bello.

Lúa Pena Dopazo


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En una tienda del barrio madrileño de Lavapiés, regentada por el rapero Mentenguerra, Edu Libra, escuchó por primera vez la música de Trusty (Dani Vera). Por aquel entonces, Edu vivía en Madrid y se dio cuenta de que no había gente en el mundo del rap que tuviese un “discurso marica”. Así surgió la chispa que, con el tiempo, acabaría convirtiéndose en el proyecto Las bajas pasiones, un grupo de música electrónica-urbana LGTBIQ+ que acaba de publicar su tercer disco, 'Neocancaneo'.

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Edu Libra y Dani Vera no se conocieron en persona hasta un tiempo después, cuando Edu se mudó a Barcelona. En la capital catalana, los dos vocalistas conocieron a Toni Bello (Taboo), que se encarga de los sintetizadores. Al principio, cuenta Edu, la banda componía y preparaba los temas a distancia, aunque ahora ya no, porque viven todos en Catalunya. “Ahora ensayamos y todo”, añade entre risas en una entrevista concedida a elDiario.es. 

El nombre del grupo, Las bajas pasiones, está relacionado de forma directa con la temática de su música. “Empezamos a hablar sobre el dejarse llevar por las bajas pasiones, sobre cuartos oscuros y fiestas, así que nos pareció que llamarnos así tenía bastante sentido”, explica Edu. “Además es un nombre que encaja muy bien con la estética del proyecto”, añade Toni. No obstante, aseguran que sus canciones no solo tratan sobre esas “bajas pasiones”, sino que en ellas también hablan de vivencias y experiencias personales y, de manera explícita e intencionada, de “la identidad marica”.

Detrás de este proyecto, que busca convertir sus conciertos en una fiesta “para que la gente baile y haya una descarga de energía”, hay también una intención “política”, según cuenta Dani Vera. Las bajas pasiones –que publicó su primer disco, 'Rizomas Salvajes', en 2018 y el segundo, 'Bichx Rarx', en 2020– combina y mezcla géneros como el rap, el pop y la electrónica. Edu cuenta cómo durante el proceso de composición van añadiendo sonidos de guitarra “más punk, partes rapeadas y voces melódicas” a las bases electrónicas.

Dani, uno de los dos vocalistas del grupo, asegura que a ellos mismos les cuesta definir su estilo musical y clasificarlo dentro de un género musical concreto porque “cambia mucho de un tema a otro”. Reconocen que lo que sí es constante es el deseo de crear música bailable y fiestera, pero siempre “con unas letras que tengan sentido y que no sean vacías de contenido”, añade el cantante. A su vez, citan como sus géneros musicales de referencia el cyberpunk de los años 80 y el rap, pero también el reggaeton. Y como artistas que les han influido a VVV Trippin’You y a Stromae.

La homofobia y la industria de la música

Los integrantes de Las bajas pasiones consideran que los referentes del colectivo LGTBIQ+ dentro de la industria musical siguen siendo escasos. “Solo hay que fijarse en los carteles de los festivales y ver los grupos que hay”, dice Taboo (Toni Bello). Edu opina que “siempre hay cosillas que se salen de lo hetero-normativo y que han conseguido entrar en el mainstream”, pero que esto cuesta mucho. Pone como ejemplo a la rapera canaria Ptazeta y la califica como “un gol que ha entrado”, porque “es una mujer cantando a otras mujeres y con un público muy joven”.

Con la representación LGTBIQ+ sobre los escenarios ocurrirá como con las mujeres, pronostican. “Hace 10 años casi no había mujeres o grupos de mujeres en los carteles de los festivales, pero ahora cada vez la gente es más sensible a eso, también porque se ha luchado por ello”, explica Edu. “Ahora hace falta que haya un poco más de variedad y de representación LGTBIQ+, pero yo creo que todo llegará”, sostiene el vocalista. 

Ciertos artistas –como el puertorriqueño Bad Bunny– han sido en ocasiones acusados de querer sacar partido de las luchas y narrativas LGTBIQ+. Estas polémicas son “un arma de doble filo”, porque “por pintarte las uñas o vestirte de una determinada manera, te pueden decir que te estás apropiando de algo que no te pertenece”, pero consideran que “también se podría ver como un intento de romper estereotipos y visibilizar distintas realidades”, cuenta Edu. El cantante asegura que prefiere no ahondar en este tipo de polémicas, porque le parece positivo que “los niños de 12 años puedan tener referencias masculinas diferentes”, aunque también es consciente de que porque un cantante se pinte las uñas no se va a producir “una gran revolución”.

Edu Libra cree que es necesario ir al fondo del asunto. “Da igual que un cantante hombre se vista de rosa si está hablando de amor romántico o sexualizando a una mujer en sus canciones”, subraya, al tiempo que pronostica que, si siguen estas dinámicas, el mundo de la música no cambiará y todo seguirá igual.

En septiembre de 2019, Las bajas pasiones sacó una canción llamada Ya no hay miedo junto a Panxo, el cantante de Zoo, que buscaba señalar a las personas que hacen sentir incómodos e inseguros a los miembros de la comunidad LGTBIQ+, pero también empoderar a estos últimos. “Es un poco lo que dice siempre Samantha Hudson de que te pueden pegar igual, pero al menos has salido con el vestido o la ropa que tú querías salir”, dice Edu. Así pues, él cree que vivimos una época de posiciones antagónicas porque, a pesar de que cada vez menos gente tiene miedo de salir a la calle y ser como quiere ser, al mismo tiempo “no podemos negar que Vox está generando un discurso de odio y dando legitimidad a esa gente intolerante que antes, a lo mejor, se quedaba callada”. “Tampoco podemos negar que se ha hecho un gran trabajo de concienciación para que la gente denuncie porque, en realidad, agresiones homófobas siempre ha habido, pero ahora se denuncia y se habla de ello mucho más”, añade.

Un sonido 'punky' y 'guitarrero'

Sobre el nuevo disco, los integrantes del grupo exponen que es más visceral, menos premeditado, aunque, al mismo tiempo, consideran que es una vuelta al sonido de sus comienzos, porque la guitarra tiene más importancia. Durante el proceso de creación de este trabajo, los tres integrantes del grupo hicieron una residencia de una semana en el Konvent de Berga. De aquella experiencia acabaron saliendo varias canciones y “acabó de darle sentido al disco”, explica Toni Bello.

En esa misma dirección, Dani Vera asegura que fue un proceso de “escuchar lo que teníamos dentro, sacarlo y disfrutar al cien por cien de lo que estábamos haciendo”. “Al final, nos pusimos más punkies y más guitarreros y también nos dimos cuenta de que teníamos más rabia dentro de la que creíamos”, añade el vocalista. “Fue un proceso rabioso y disfrutón al mismo tiempo”, aclara.

Las bajas pasiones prefieren ser cautos en cuanto a sus expectativas sobre el lanzamiento de 'Neocancaneo' y el futuro. “Llevamos dos años de pandemia y la música ha sido uno de los sectores más afectados, así que lo sacamos con ilusión, pero sin mucha excitación, como habría podido pasar en otros momentos”, expresa Edu. Por su parte, Dani explica que la filosofía de la banda es intentar disfrutar lo que está ocurriendo día a día, como el hecho de estar haciendo un disco, y celebrar las oportunidades que les van saliendo. A pesar de esto, Edu sostiene que tienen muchas ganas de que la gente escuche el nuevo disco, porque “hasta que eso no pasa, tenemos la sensación de que el trabajo no está acabado”. “Estamos deseando que la gente lo escuche y nos den feedback, porque desde fuera las cosas siempre se ven de forma diferente y eso es muy bonito”, agrega el cantante.  

En Duele, uno de los temas adelantados del disco que salió a la luz el 28 de enero, se puede escuchar la frase “Somos hijas de una crisis cualquiera”, que es, según Edu Libra, una denuncia explícita de la sensación de vivir en un estado de crisis constante. “Somos una generación que vive en estado de miedo, de incertidumbre y precariedad continua”, asegura el cantante.

La última de estas crisis, la generada por la pandemia, les ha afectado de manera directa. “Nos ha costado horrores mantener el proyecto de manera sana, hemos tenido que cuidar mucho nuestra relación”, afirma Edu, aunque los tres son conscientes de que no son “una excepción”, porque muchos grupos de música se han disuelto o han cambiado.

La banda ha visto cómo la pandemia también afectaba a sus familiares y amigos y creen que la gente “ha ido tapando cosas”, pero que de todas maneras “las relaciones sociales se han enrarecido” y que la gente está “más rabiosa”, mantiene Edu. “Debemos empezar a asumir que no va a estar todo bien de un día para el otro”, agrega.

Otra de las frases que resultan llamativas del tema Duele es “Somos las flores en las grietas de la acera” que, según explica Dani Vera (Trusty), hace referencia a “la capacidad de florecer entre la mierda”, es decir, “a cómo a pesar de todo lo malo y feo que nos rodea, somos capaces de sacar a relucir nuestras rarezas y nuestra belleza e, incluso, empoderarnos. Y eso es lo que quieren hacer con su gira, que arrancará el 23 de febrero en Barcelona y seguirá en València, Madrid y Murcia.

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