eldiario.es

Menú

CATALUNYA

Pere Navarro, una misión imposible

Pere Navarro anuncia su renuncia al frente del PSC / ENRIC CATALÀ

En el peor lugar en el peor momento. Esta es la historia de Pere Navarro como secretario general del Partit dels Socialistes de Catalunya. Fue elegido en diciembre del 2011 con una mayoría tan notable (73%) como ficticia porque ocultaba las graves tensiones larvadas en el partido. Llegó en medio de la formidable movilización política que vivía Catalunya. Y Pere Navarro se encontró en el epicentro de todas las tempestades, las internas del partido y las externas. Juntas, unas y otras, crearon la tormenta perfecta que llevó al PSC a naufragar en todas las elecciones y a su líder a la renuncia. Navarro creyó que podía pilotar la nave pero se vio superado por la magnitud de la misión. Y fue así porque era una misión imposible.

El PSC sufre el descrédito general de la socialdemocracia a la hora de afrontar la crisis, lo que le abre vías de agua (de cientos de miles de votos) hacia posiciones más nítidas de izquierdas, desde ICV a Podemos. Y, a la vez, padece una sangría de apoyo popular por su indefinición ante el proceso soberanista. Los votantes más catalanistas reprochan a los socialistas que no se hayan sumado al bloque por el derecho a decidir, mientras que otro sector les acusa de todo lo contrario, de ambigüedad frente al independentismo. Resultado, fugas de votos en masa por ambos frentes, hacia ERC o Ciutadans. Incluso ERC no sólo se queda con sus votos, si no que aspira a quedarse con su memoria maragallista.

El partido se ha convertido en un inmenso granero electoral para el resto de formaciones políticas. Por desméritos propios y, también, porque el PSC y sus líderes han sido víctima del acoso de quienes intentan atraer el partido a su causa (las hemerotecas dan fe de ello). Pere Navarro pensó que la solución estaba en lograr que el PSOE abriera una ‘tercera vía’, que permitiera al PSC recuperar su vieja tradición de punto de encuentro de quienes se sienten tan catalanes como españoles, mayoritarios hasta ahora según las encuestas. Navarro logró convencer al PSOE, pero no a su electorado más catalanista, que percibió la propuesta federal (declaración de Granada) como insuficiente y poco creíble. Y por supuesto, no convenció al sector crítico del partido, dispuesto incluso a crear una nueva formación socialista. 

Seguir leyendo »

El general Batlle y el muerto de Brians

Albert Batlle, director de los Mossos.

Si algo avala el nombramiento de Albert Batlle como nuevo director general de los Mossos son los siete años que dirigió la política penitenciaria de Cataluña. Un cargo no tan espinoso pero casi, al que llegó por pura casualidad y sin ningún conocimiento ni experiencia previa en la materia. Lo suyo, de siempre, había sido la política municipal de juventud y deportes, nada que ver pues, pero en 2003 se quedó sin el acta de concejal porque los resultados del PSC fueron peores de los previstos, y unos meses después el primer conseller de Justicia del tripartito, Josep Maria Vallès, lo rescató como secretario de prisiones. Se suponía que empezaba una nueva era, más progresista y transparente, y sobre todo menos permisiva con los abusos. No fue así.

La noche del 4 de enero de 2004, pocos días después que Batlle ocupara su nuevo despacho, murió un interno en la prisión de Brians después de ser reducido por cinco funcionarios. Se llamaba Manuel Valencia Jorge y era enfermo mental (detalle que siempre se ocultó en los comunicados de prensa del departamento). Fue el primer marrón que se tuvo que tragar el nuevo y novato director penitenciario. Pero aplicó el manual y sacó un sobresaliente. La primera reacción fue prometer que se investigaría a fondo, y efectivamente abrió lo que se llama una información reservada; pero al tercer o cuarto día el asunto ya había desaparecido de los medios y a partir de ahí Batlle ignoró todos los indicios que hacían pensar en que la víctima había recibido una paliza antes de expirar, se agarró a la autopsia (según la cual había sufrido un paro cardio-respiratorio porque tenía una malformación coronaria) y corrió a dar el caso por cerrado. Veredicto: accidente fortuito, funcionarios exculpados. Habían pasado exactamente diez días desde la muerte de Manuel Valencia. Eficiencia máxima. Un diez por él.

Manuel Valencia era un pobre desgraciado, llevaba 15 años en el talego, sin un solo día de permiso, padecía esquizofrenia paranoide y era hijo de una familia extremadamente humilde de Mataró. Seguramente no valía la pena empezar con mal pie por alguien así, porque ya se sabe que a la mínima que un cargo público da verosimilitud a cualquier acusación de torturas o malos tratos los sindicatos se le echan al cuello. En ningún otro lugar los funcionarios cierran filas como en las cárceles. Quizá por eso Batlle prefirió no dar importancia al hecho de que Manuel Valencia no había muerto en Urgencias como se informó, sino mientras yacía esposado en el camastro de una celda de aislamiento de Brians, que se le había aplicado la sujeción sin la supervisión de la doctora de guardia, o que la autopsia había revelado que no había ingerido el medicamento que tenía prescrito. La instrucción judicial fue un poco más seria que la administrativa, por lo menos duró un año, pero tampoco sirvió para probar nada determinante.

Seguir leyendo »

Acumulemos fuerzas para hacer abdicar al régimen

El anuncio de abdicación de Juan Carlos escenifica el final de régimen del que en la izquierda alternativa tanto hemos hablado. Se trata de un final de régimen que se evidencia en la ruptura de tres pactos, hasta ahora, incuestionables para casi todo el mundo: el pacto territorial, el pacto social y el pacto de modelo de Estado.

El pacto territorial quedó dañado, roto para muchos, con la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 que recortaba un Estatut refrendado por una mayoría abrumadora del pueblo de Catalunya, y que humillaba nuestra dignidad nacional. Desde entonces hasta ahora, la crisis territorial que vive España no ha hecho más que aumentar y no tiene visos de resolverse si no es con una consulta política al conjunto de la ciudadanía. El pacto social se rompió, unilateralmente, por parte del bipartidismo, una noche del mes de agosto de 2011 con la modificación, con nocturnidad y alevosía, del artículo 135 de la Constitución Española. Un artículo que nos hace aún más esclavos de los mercados y de los poderes financieros, y que obliga al Estado a priorizar, por encima de cualquier inversión social, el pago de la deuda a las élites financieras. Un nuevo golpe, esta vez dirigido contra nuestra dignidad social y de clase.

Ahora, con el anuncio hecho por Juan Carlos I, al régimen no le queda otra opción que escenificar la ruptura del pacto del modelo de Estado. Conocedor como es el PP y la casta que todavía ostenta el poder dentro del PSOE que en las elecciones generales del 2015 habrá un ciclón político en el estado que hará saltar por los aires las mayorías parlamentarias cualificadas del bipartidismo, han avanzado la abdicación del rey para ganarlas.

Seguir leyendo »

Felipe VI de Borbón debe ganarse el puesto

Tiene en contra llamarse Felipe VI de Borbón, un nombre anacrónico y discutido, vista la nefasta experiencia de los antecesores familiares expulsados durante los dos últimos siglos (Fernando VII, Isabel II, Alfonso XIII) y la degradación vivida por el mandato de su padre. Tiene a favor la necesidad de legitimarse, como hizo su padre, con alguna aportación socialmente más persuasiva que el simple hecho dinástico. Si se tratase de un cargo electivo, no es nada seguro que en estos momentos lo ganase, menos aun en Cataluña.

Criado en los círculos de la plutocracia del dinero, la primera decisión individual que tomó Felipe VI fue seguramente la casarse con una periodista divorciada y nieta de un  taxista. Ahora necesita sintonizar con su propia generación, tener algo qué decir sobre el 55% de paro que la afecta y sobre el conjunto de agravios vividos por los ciudadanos a raíz de la injusta gestión de la crisis en curso.

En Cataluña, forzado por la movilización ciudadana del momento de la transición democrática, su padre abandonó el consolidado centralismo borbónico y abrió paso al Estado de las autonomías, al restablecimiento de la Generalitat. El hijo se encuentra hoy en la misma disyuntiva. Necesita representar algo distinto frente a aquel reciente comunicado oficial de la Casa Real, que en setiembre de 2012 decía a propósito de la situación en Cataluña: “Lo peor que podemos hacer es dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas”.

Seguir leyendo »

Felipe VI y el reto de Catalunya

Felipe VI tiene dos grandes retos. El primero es la regeneración de España. El segundo, es Catalunya. Y los dos desafíos están absolutamente entrelazados. Si su ascenso al trono es sólo una medida para salvar la corona, para mantener intacto el reparto del poder en España, para que todo siga igual, su reinado fracasará. A diferencia de su padre, no tiene los resortes políticos del Rey en 1978, ni el reconocimiento alcanzado al frenar el golpe de Estado del 23-F, pero puede convertirse en la pieza maestra de los cambios urgentes que precisa el país.

Felipe VI tiene la oportunidad de convertir su llegada al trono en el inicio de una segunda transición que sea la oportunidad para profundizar en la democracia y la libertad. Para salvar la desafección de los españoles respecto a sus instituciones. Para abrir una vía de diálogo con Catalunya. No tiene la fuerza de los votos, pero si los gestos y las palabras que pueden romper el inmovilismo de las estructuras de poder en España.

Catalunya se implicó a fondo en la primera transición, tal como ha recordado el President de la Generalitat. Más del 90% de los catalanes votaron la Constitución porque entendían que era el inicio de un camino de libertad y democracia compartido con el resto de pueblos de España. Hoy buena parte de los catalanes sienten la Constitución como todo lo contrario, como un freno a sus aspiraciones. Tanto, que amplios sectores de la sociedad sólo ven la independencia como salida.

Seguir leyendo »

La Rosa de Fuego, un siglo después

La calle de Sants durante las protestas en apoyo a Can Vies / Enric Català

Hobsbawm escribió: “Barcelona ha sido la ciudad europea que ha más luchas obreras y rebeliones populares ha vivido a lo largo de los siglos XIX y XX. Los anarquistas de otros países la denominaron La Rosa de fuego y el término se difundió con ocasión de la “Semana trágica” (1909), un gran insurrección popular para impedir que se llevaran a los jóvenes reclutas, casi todos procedentes de las clases trabajadoras a combatir a África y que derivó en una revuelta anticlerical y una quema de iglesias y conventos. La represión fue violenta y arbitraria. [1] Y además nos infligió posteriormente la construcción de un “templo expiatorio” de los supuestos pecados populares en la cima del Tibidabo, el monte que domina la ciudad. Una burda imitación del Sacré Coeur de Paris. Un pastiche de otro pastiche.

Esta semana la ciudad ha vuelto a ser una Rosa de fuego [2]. A inicios de semana la policía catalana, por demanda de la empresa municipal de transportes y por iniciativa del Ayuntamiento, desaloja una finca del barrio de Sants e inician la demolición. Se trata de Can Vies, uno de los referentes principales de la gran diversidad de colectivos jóvenes alternativos presentes en Barcelona. La finca había sido tomada por okupas de cultura anarquista, pacíficos, alternativos e integrados en el tejido barrial social hace 17 años. Han desarrollado una actividad social y cultural que les ha merecido el apoyo de la población de la zona, en su mayoría trabajadora, incluidos profesionales y pequeños comerciantes. Sants además es uno de los barrios, por su historia y su realidad presente, con una fuerte tradición de organizaciones y grupos informales cooperativos y combativos, donde se forjan iniciativas innovadoras y opuestas a la lógica mercantilista y especulativa dominante.

La reacción fue inmediata. El mismo día del desalojo, lunes, acuden miles de jóvenes de toda la ciudad. La noche será larga y algunos grupos queman contenedores y rompen vidrieras de tiendas y oficinas. Los días siguientes las manifestaciones y acciones de protesta aumentan de intensidad. Asociaciones y comerciantes de la zona reclaman diálogo, que cese la demolición y cualquier forma de violencia y que se restaure la situación anterior. El Ayuntamiento hace marcha atrás el viernes y acepta en principio las propuestas de la sociedad civil de la zona. Los colectivos jóvenes recuperan el sábado la finca medio demolida, inician su reconstrucción, exigen que se les reconozca el uso y la gestión de la finca y la “desmilitarización”, o sea el fin de la ocupación policial, del barrio. La noche del sábado vuelve a ser larga y roja de fuego. Y es posible que el conflicto se mantenga y se generalice.

Seguir leyendo »

La salud, el negocio de la vida

“Cuando los mecanismos de tutela de los derechos han fallado, cuando los mecanismos que los poderes públicos deberían haber establecido han fallado, cuando los mecanismos de respuesta secundarios que deberían haber ofrecido tribunales y jueces han fallado, es la propia sociedad, son las afectadas y afectados quienes establecen mecanismos de autotutela de derechos, acción fundamental de garantía de derechos, especialmente en un momento como el que vivimos”. Marco Aparicio, profesor de Derecho Constitucional en el documental ‘La Plataforma’.

Derechos fundamentales y derechos constitucionales

Marco Aparicio se refiere al derecho a la vivienda pero no tengamos ninguna duda que la sentencia es aplicable al derecho a la salud, derecho reconocido en la Constitución pero que no se considera derecho fundamental, como tampoco lo es la vivienda. ¿Deben ser o no un derecho fundamental el trabajo, la alimentación, el medio ambiente, la educación, la sanidad, la vivienda…? Y qué decir de la información, el agua, las necesidades básicas… Ahora mismo no lo son. Son tan solo derechos reconocidos en la Constitución pero considerados en la práctica como secundarios, no obligatorios.

Seguir leyendo »

BCN World y los 150.000 catalanes con problemas de adicción al juego

Terrenys on s'ubicarà el macrocomplex d'oci.

En Catalunya hay 156.000 personas que tienen problemas de adicción al juego, de las cuales 116.000 son "jugadores de riesgo", 29.000 "jugadores problemáticos" (mienten para jugar) y 11.500 "jugadores patológicos" (no pueden parar de jugar). Estas fueron las conclusiones del estudio más importante que se ha hecho nunca en Catalunya y España sobre ludopatía, a cargo del departamento de Salud en tiempos de Marina Geli. El presentaron en marzo de 2009 sus directoras, las doctoras Ángeles González y Rachel Volberg, y estaba hecho en base a datos y encuestas realizadas durante los dos años anteriores (2007 y 2008). Sabemos, pues, que en tiempos de bonanza económica al volante de un 2,5% de la población tenía problemas con el juego y podemos intuir, por tanto, que durante la larga crisis que se inició entonces este porcentaje sólo puede haber ido al alza.

La ludopatía es un drama para quien la padece y aún más para su entorno, y es un drama que se arrastra de forma más oculta y vergonzante que otras adicciones. El estudio de las doctoras González y Volberg señala que "el impacto producido por los problemas relacionados con el juego puede ser alto, no sólo para los individuos, sino también para los familiares y para la comunidad. Los jugadores patológicos experimentan estrés físico y psicológico y muestran índices importantes de depresión, dependencia del alcohol y otras drogas e ideación suicida. Las familias de los jugadores patológicos experimentan estrés físico y psicológico, así como acoso y amenazas por parte de los acreedores y prestamistas. Otro impacto significativo incluye los costes para los trabajadores, los bancos, las compañías de seguros, los servicios sociales y el sistema judicial y civil".

Este estudio costó mucho de hacer, y no precisamente por su presupuesto. Hacía quizá diez o quince años que tanto los especialistas como las asociaciones dedicadas a apoyar a los adictos al juego lo reclamaban, para tener una idea clara de la dimensión del fenómeno. Pero siempre la administración catalana ha sentido aversión a aceptar la ludopatía como un problema de salud pública, tal vez porque una parte considerable de sus ingresos han venido y vienen de los tributos sobre el juego, o quizás porque familias muy influyentes y adineradas son empresarios del sector, y hablar de ludopatía les da mala imagen. Los Suqué (Casinos) y los Lao (tragaperras y casinos) son los ejemplos más destacados, pero ni mucho menos los únicos.

Seguir leyendo »

Pensar la seguridad con #EfecteCanVies

Durante los últimos días la actualidad política catalana ha estado muy pendiente del #EfecteCanVies. Se suceden las portadas, las tertulias y las columnas de opinión sobre el desalojo del Centro Social Autogestionado Can Vies en el barrio del barrio de Sants (Barcelona), y parece ser que el denominador común de los discursos es el concepto de conflicto. Cuando hablamos de Can Vies, efectivamente, hay que hablar de conflicto, pero éste no puede reducirse a las destrozas y los altercados: son necesarios análisis que superen el eterno debate sobre los contenedores.

La gestión del Ayuntamiento de Barcelona está siendo nefasta: el desalojo de un espacio clave de los movimientos sociales del barrio de Sants y de la ciudad, la ruptura de las negociaciones alegando presiones por parte de TMB -las cuales, al parecer, se  retomaron esta misma noche-; el despliegue desproporcionado de un operativo del cuerpo de Mossos d’Esquadra, al que se suman unas prácticas policiales exageradamente contundentes en el marco de la manifestación de protesta; y como colofón, el derribo del edificio del Centro Social.

Pero no se acaba aquí: el Alcalde Trias, con un discurso que abre la posibilidad de dialogar, repite hasta la saciedad que no negociará mientras haya altercados; el regidor del Distrito Jordi Martí, del cual hace días que se pide la dimisión, recorre los platós de las televisiones públicas condenando la violencia y, cuando baja el nivel de tensión, aprovecha para anunciar el Plan Paral·lel y la iluminación modo “smart city” que pondrá en la avenida y que costará a la ciudadanía más dinero que todos los contenedores quemados en la última década en Barcelona.

Seguir leyendo »

Claro que podemos, pero solo si sabemos establecer alianzas

Dentro de las infinitas interpretaciones de cualquier resultado electoral, algo nuevo quedó claro a raíz del último: un grupo político de la izquierda alternativa nacido apenas cuatro meses atrás consiguió 1,2 millones de votos en toda España (7,97%), de los cuales 117.096 en Cataluña (4,66%). El nuevo grupo Podemos fue la tercera fuerza más votada a Madrid, Aragón, Cantabria, Asturias y Baleares. En cambio Cataluña es donde recibió proporcionalmente menos sufragios.

La sorpresa de la irrupción de Podemos confirma las posibilidades de futuro de una izquierda alternativa valiente y argumentada, frente a la gestión de la crisis conducida por los dos grandes partidos de derecha e izquierda, los flagrantes abusos en el reparto del peso de la situación económica y los recortes de servicios sociales básicos de los últimos años. Ahora bien, la euforia que puede despertar entre el nuevo “precariado” la aparición de Podemos en el panorama electoral no deja de plantear igualmente que se trata de votos restados a otras fuerzas de izquierda.

La izquierda en general y la izquierda alternativa en particular necesitan para subsistir la misma grosse coalition de gobierno del bipartidismo que propugna la canciller Angela Merkel con los socialistas, también en España. Frente a esa opción conservadora, la única capacidad de gobierno, la única posibilidad de influencia de la izquierda es su propia gran coalición, por encima de la fragmentación y las diferencias entre partidos que se reclaman de este espacio ideológico.

Seguir leyendo »