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OPINIÓN | Estado de sindiós, por Elisa Beni

Nacionalizar la Nissan, una opción que instituciones y expertos descartan por ineficaz

El logo de Nissan en la planta de Barcelona, envuelto de humo por las protestas de los trabajadores

El cierre de la planta de Nissan en Barcelona ha sacudido a la opinión pública por su impacto social, con 3.000 trabajadores directos afectados, pero también por ser un síntoma que alerta sobre la posibilidad de un futuro negro para el sector automovilístico, uno de los pilares económicos en España. Ante esta realidad, algunos dirigentes políticos, sobre todo de la izquierda, han deslizado la idea de una posible nacionalización de la Nissan. Una posibilidad que varios expertos consideran poco útil para la transición verde que necesita el sector.

Más de una década de falta de inversión y apuestas fracasadas condenan la planta de Nissan en Barcelona

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Entre quienes han apostado abiertamente por la nacionalización están políticos como Gabriel Rufián, el líder de Más País, Íñigo Errejón, o la CUP. Además el vicepresidente segundo y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, señaló este jueves que las nacionalizaciones son "perfectamente posibles" en la legislación española, aunque no llegó a proponerla para el caso de Nissan. En realidad, aunque sectores próximos e incluso algunos políticos de los partidos gubernamentales han hablado de la nacionalización, ni el Gobierno central ni el catalán han hecho suya esta propuesta.

"Una vez llegado al punto de que la empresa ha decidido que se va no hay ninguna solución fácil ni barata", explica Héctor Tejero, diputado de Más País y experto en transición ecológica. "La propuesta es que el Gobierno adopte un papel activo y, además de negociar con Nissan su salida, invierta el dinero necesario para reconvertir esta empresa y adaptarla, bien para seguir haciendo el vehículo eléctrico que ya fabricaba, bien para fabricar baterías u otras cosas", considera Tejero, que indica que eso se puede hacer mediante una iniciativa sólo pública pero también mediante una público-privada. Argumenta que todo ello cabría bajo la etiqueta de "nacionalización" de la planta, que no de la empresa, según el diputado.

Para José María Labeaga, catedrático de Economía Aplicada de la UNED, una nacionalización de Nissan no es deseable. "No creo que esa sea una solución ni que este sea el momento", afirma, y además añade: "No sería prudente plantearlo porque ahora nos jugamos mucho en Europa, recordemos que de las transferencias y préstamos del fondo de 750.000 millones España podría llevarse el 19%". El académico considera también que la viabilidad de la operación sería cuestionable. "Si la intervención pública se produjese, habría de asegurarse que sólo se producen vehículos que desde el día de hoy cumplen la normativa que está prevista para 2040. ¿Sería económicamente sostenible en el tiempo este compromiso?", se cuestiona.

"Si me preguntas en frío, si se ha de nacionalizar o no, la respuesta es que no, porque creo que el planteamiento debe ser otro", asegura Josep Manel Busqueta, un economista de referencia para la izquierda independentista catalana. "El modelo industrial español, y por tanto también catalán, es captar industria extranjera, es decir, no existe un modelo propio, sino simplemente ser deseable para la inversión transnacional. Además el modelo productivo catalán está basado en recibir importación, ensamblar y exportar, por tanto es simple competición en costes", razona Busqueta.

"Por tanto", continúa este economista próximo a la CUP, "lo que no podemos pensar es que en una empresa como Nissan, que se dedican a producir un tipo de automóvil para introducirlo en la demanda global, puede entrar el Estado de la noche a la mañana, poner recursos y nacionalizarlo. ¿Para hacer qué y hacerlo competitivo cómo?", se pregunta Busqueta.

Una nacionalización clásica, en la que el Estado expropia los activos, instalaciones y recursos productivos de una empresa, tiene además otros problemas en el caso de una marca como Nissan. Lo apuntaba este mismo viernes el catedrático en Economía Aplicada por la Universidad de Alcalá y exdiputado de UPyD, Álvaro Anchuelo, cuando se preguntaba qué hacer respecto a la tecnología de la empresa, las patentes o la marca.

Plan de reindustrialización... privado

En el departamento de Empresa de la Generalitat, liderado por la consellera de JxCat Àngels Chacón, consideran que hablar de nacionalizar desvía el debate. "Ahora toca no ponerle fácil la salida a Nissan, negociar indemnizaciones y exigir compromisos a la empresa. Y, por nuestra parte, establecer un plan de contingencia y plan de reindustrialización, en los que ya estamos trabajando", explican fuentes de esta conselleria. Para el Govern la reindustrialización debe pasar, de forma prioritaria, por captar empresas -privadas- que quieran asentarse en Catalunya, aprovechando el tejido industrial existente.

Adicionalmente, el departamento de Empresa sí contempla la opción de hacer una inversión pública para aprovechar la planta y generar empleos reorientados, aunque fuentes del Govern indican que este no sería el plan A. Además, en la conselleria aluden a experiencias fracasadas, como fue Spanair, una compañía de vuelos en la que la Generalitat entró como accionista en un momento de hundimiento empresarial pero que resultó inviable unos años después y acabó cerrando pese al impulso público.

También a favor de una intervención pública se mostraron las diputadas de Catalunya en Comú Jéssica Albiach y Aina Vidal en este diario hace una semana, cuando escribieron: "Necesitamos una apuesta clara por parte de las instituciones, y el Govern de Catalunya debe apostar por la reconstrucción del tejido industrial y de la transición justa", aducían. "Este fue también uno de los motivos por los que nuestro grupo facilitó la tramitación de los presupuestos: la dotación del Pacto Nacional por la Industria".

El planteamiento que hace el departamento de Empresa, que se propone entrar en una negociación con Nissan para que la empresa garantice el reciclaje y empleabilidad de sus casi 3.000 trabajadores. El Govern considera que el papel del sector público ahora debe encaminarse a asegurar las mejores condiciones de la salida y, después, limitarse a buscar y acomodar la potencial iniciativa privada.

Acompañamiento e iniciativa pública

Mientras que ni las administraciones ni los expertos ven clara una nacionalización clásica, la mayoría de ellos sí consideran que las soluciones a crisis como la de Nissan vendrán desde el sector público. Sin embargo, hay diferentes grados. El catedrático Labeaga afirma que el Estado "tiene que acompañar en este proceso" y que parte de ayudas recibidas han de ser aprovechadas para ese acompañamiento.

"Nissan tiene numerosos activos, físicos y de personal, que se pueden aprovechar en un polo automovilístico como el existente en la provincia de Barcelona", asegura este profesor. "Se debe asegurar que estos activos no se pierden en este proceso y, en consecuencia, negociar y acompañar, incluso financieramente, para encontrar el mejor encaje de todo este capital humano y tecnológico", opina.

Otros economistas, como Busqueta, entienden que es el momento de ir más allá y generar un cambio de modelo a medio y largo plazo para que sea la sociedad, a través de los gobiernos, quienes orienten el conjunto de la producción industrial, incluso tomando el control de algunos sectores productivos. 

Por su parte, el diputado de Más País, Héctor Tejero, considera que esa reindustrialización puede desarrollarse a partir de una inversión pública que aproveche lo que la automovilística deja en Barcelona. "Nissan de hecho ya tenía una línea que fabricaba vehículos eléctrico", recuerda Tejero, que opina que la furgoneta verde que se hacía en Barcelona, la eNV200, va a seguir teniendo salida en el mercado. Además, el diputado de Más País subraya que la fuerza de trabajo de la Nissan estaba muy especializada, por lo que esos trabajadores podrían ser reorientados hacia otra producción de alto valor.

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