Amor incondicional en el peor de los infiernos
“Al día siguiente, el 5 de diciembre de 1942, la segunda brigada especial, una fuerza policial colaboracionista con los nazis y especializada en rastrear enemigos internos, principalmente comunistas, estira del hilo y caen Olaso y varios compañeros más, caso de Edmond Hirsch y su esposa. También Lola. En el domicilio de ambos, situado en la calle del Colonel-Oudot en París, la policía les incauta un informe sobre las acciones del FTP con hojas manuscritas y fórmulas químicas, un auténtico manual de la organización. Olaso, bajo tortura, delata dónde se esconde el material para fabricar artefactos explosivos. Con él, considerablemente desmejorado por las palizas, la policía se dirige al 47 Rue Hallé de París. En los días siguientes, treinta y ocho personas son detenidas, de las que treinta y tres son entregadas a los alemanes. Boris Holban escapa milagrosamente de la masacre. Joaquín, también. Los otros son fusilados en el fuerte del Mont Valérien el 21 de febrero de 1944. Affiche Rouge”.
Un fragmento. Un simple fragmento de una vida tan apasionante desde la actualidad como inclemente para los protagonistas. Olaso es Joaquín Olaso Piera, de Carcaixent. Lola es Dolores García Echevarrieta, vasca de origen pero valenciana de adopción. Ambos protagonizan “Los ojos de Moscú”, escrita por el doctor en Historia y licenciado en Periodismo Carles Senso y publicado por Reclam Editorial. “Una obra imprescindible para conocer nuestra historia reciente desde una óptica íntima y, ante todo, humana”, dejó escrito Carlos Hernández de Miguel, que apadrinó el libro antes de fallecer hace unas semanas.
La obra supone el fruto de diez años de investigación sobre los dos personajes. Olaso se convierte en una de las voces de Stalin en España y en brazo de la temida NKVD. Espía, estratega, represor. Lola, por su parte, lo atraviesa todo. Nada se explica sin ella. Mano derecha de Pablo Neruda, pieza esencial en la red de ayuda al exilio republicano, mujer de la clandestinidad y del riesgo. Juntos recorren Europa bajo identidades cambiantes y se integran en la resistencia francesa contra el fascismo. “Emocionante, educativa, ilustradora y muy bien escrita. Así es ‘Los ojos de Moscú’. Fusiona la Historia y la Memoria con la mejor literatura. En cada página se aprecia la rigurosidad del historiador, la sensibilidad del escritor y la capacidad divulgadora del periodista. Esa es una de las claves de este libro: el perfil de un autor con años de experiencia en las aulas, los archivos y los medios de comunicación. En el nuevo libro de Senso no hay frías estadísticas ni sucesiones de datos históricos. Solo hay personas a las que acompañamos en su largo y duro periplo vital”, escribió Hernández de Miguel.
Detenidos y torturados por la Gestapo, son deportados a los campos nazis, donde él es señalado y aislado y ella se convierte en un apoyo vital para sus compañeras. Tras aquello imaginan un futuro que nunca llegará. Mueren en sombrías circunstancias. “Los ojos de Moscú” es la historia de una vida —y de un amor— sostenida sobre el alambre: ideología, lealtad, miedo y memoria. Senso destaca la figura de Lola: “Cuando Pablo Neruda se convirtió en Cónsul General de Chile en Barcelona la quiso como secretaria personal y fue clave en el exilio de españoles hacia tierras americanas. En Ravensbrück fue una diosa para sus compañeras, que siempre la consideraron absolutamente necesaria para continuar con vida. Fue Clara Olaso, Charlotte Jeantet, Lola, Clara Díez, Carlota García. Clandestinidad y lucha. Fue tan importante que después participó en los juicios de Rastatt contra las guardianas de los campos de exterminio”.
Se puede abrir cualquier página del libro de Senso (que es colaborador de eldiario.es y en 2018 ganó el Premio Ramón Barnils de Periodismo de Investigación) y se encuentra un momento relevante, magníficamente documentado y escrito con finura literaria, lo que facilita la lectura. Es una novela de hechos reales, es un ensayo cuasi poético. Nada de lo que se recoge es ficticio pero la escritora elegante y aguda permite un paseo placentero a través de muchos de los acontecimientos más relevantes del siglo XX. La expansión del comunismo, la irrupción de la República española y la contestación de las fuerzas conservadoras, la guerra y después la resistencia francesa, los campos de concentración nazis o las purgas stalinistas. Y, mientras tanto, la vida. Y el amor.
Se leen cartas, se pueden ver fotos originales o misivas desde los campos nazis, se reproducen documentos oficiales e incluso informes secretos del espionaje, encontrados en archivos españoles, franceses y alemanes, pero se conjugan con referencias filosóficas o poéticas. Lorca, Homero, Pessoa, Gata Cattana, Alberti, María Teresa León, Ajax y Prok, María Negroni, Hannah Arendt, Neruda o Miguel Hernández desfilan por las páginas de “Los ojos de Moscú”. Otro fragmento: “Una guerra entre hermanos, dicen. No, es el poder usando al pueblo. Es el capital enfrentando familias. Humanos convertidos en fantasmas, seres sin ser, especies incorpóreas, gargantas sin voz, imágenes de rostros lívidos. Personas relegadas a objetos. La vergüenza de quien encuentra un abismo entre su ideal personal y la realidad que observa. Y, de ahí, al sentimiento de fracaso y a la culpa. La guerra, la destrucción”.
Incluso su muerte, la de Lola y Joaquín, fue cinematográfica, si es que pueden existir muertes (o asesinatos, que no se descarta) cinematográficas. Un libro que bien vale la pena una visita a la próxima Feria del Libro de Valencia. Un viaje apasionante en menos de doscientas páginas. Los ojos de Moscú.
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