Calentadores eléctricos sin tanque: ventajas e inconvenientes

Calentador sin tanque

José nos escribe el siguiente correo electrónico: "Tengo una habitación en la que antiguamente estaba el calentador del agua caliente de uno de los baños de la casa, que por razones que no vienen al caso está separado del baño principal y la cocina. El caso es que hemos reformado esta habitación y queremos deshacernos del calentador, que es de 50 litros, pero conservando el agua caliente para el baño; hemos pensado en un calentador sin tanque, pero tenemos dudas sobre si calentará lo suficiente".

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¿Qué es un calentador eléctrico sin tanque?

Procedentes originalmente de Asia, dadas las pequeñas dimensiones de los hogares en aquel continente, los calentadores eléctricos sin tanque se están haciendo un lugar en Europa gracias a una serie de ventajas que casan con las circunstancias de muchas casas actuales, de menor tamaño y muchas veces unifamiliares, que no requieren de un gran volumen de agua caliente.

Se trata de unos aparatos planos de pequeñas dimensiones, entre 20 y 50 centímetros (cm) de alto por unos 20 cm de ancho y un grueso nunca superior a 10 cm, que tienen una zona de entrada de agua fría y otra de salida de agua caliente. En medio, el agua pasa por una serie de resistencias eléctricas que calientan el agua que va en tránsito hacia la ducha o la pica del lavabo.

Ventajas de estos aparados

  1. Caben en cualquier sitio: sin un tanque voluminoso que acumule agua, con el consiguiente riesgo de desprenderse o de carcomerse e inundar el piso, podemos tener agua caliente incluso en toda la casa si el aparato es suficientemente potente. Ya no es necesario condicionar la estética de una habitación o zona a la presencia de estos aparatos, que suelen ser muy poco agraciados.
  2. Pueden colgarse en tabiques e incluso en cartón yeso (pladur): su peso es de apenas unos kilogramos y no lo aumentarán por el paso del agua, puesto que esta no se acumula. Esto les permite ir colgados de cualquier pared, siempre que haya una toma de corriente cerca. Son ideales para pisos en los que se levantan separaciones con pladur.
  3. Ahorran agua: si el aparato funciona con eficiencia, se produce un ahorro de agua debido a que para mantener el caudal de agua caliente se reduce la presión de esta.
  4. Se ahorra energía: no se precisa tener innecesariamente agua almacenada y caliente durante largos periodos entre usos, ya que el calentamiento es instantáneo. El agua que se usa es la que se calienta.
  5. Podemos instalarlos nosotros mismos: si tenemos las tomas de entrada y salida de un antiguo calentador, podemos instalarlo, siempre siguiendo las instrucciones. En caso de que lo queramos para un grifo, suelen incorporar un dispositivo para puentear la entrada de agua caliente, también con nivel de facilidad de usuario. Con ello, no ahorramos el instalador.
  6. Son baratos: los aparatos más potentes están en torno a los 250 euros máximo, y uno medio se sitúa por debajo de los 100 euros.

Inconvenientes

  1. Requieren una alta potencia contratada: la mayoría de los calentadores sin tanque en el mercado que tienen una buena respuesta precisan de una potencia entre 6 y 20 kw, cuando la de los hogares suele ser de 4,4kw. Esto es porque están pensados para instalaciones públicas, locales comerciales, restaurantes, bares, etc., o, en Asia, para calentamiento de agua a nivel de plantas de edificios. A no ser que no tengamos alternativa, no merece la pena subir la potencia contratada porque pagaremos bastante más en la factura por una potencia que solo usaremos ocasionalmente.
  2. Los que se adaptan a la potencia doméstica son limitados: hay aparatos en el mercado con potencia nominal en torno a los 3,5 kw, pero su resultado es muy limitado salvo que lo queramos para tener agua caliente en un grifo; de hecho, se usan mucho en grifos y baños situados en el exterior de la casa en el entorno rural. Para una ducha, salvo en el arco mediterráneo donde las temperaturas no son demasiado bajas, su efecto se aleja mucho de lo que podríamos denominar "ducha caliente".
  3. Muchos funcionan con corriente trifásica: aunque algunos hogares la presentan, este tipo de tendido eléctrico es más propio de locales comerciales o escaleras comunitarias, por lo que es muy posible que no podamos instalar el aparato. Hay que consultar bien el tipo de corriente antes de instalar.
  4. Gastan mucha energía: hay que pensar que deben mantener un flujo constante de agua caliente a base de unas resistencias, con lo que su gasto eléctrico es considerable, dada su elevada potencia. Para un uso diario, nos pueden disparar la factura.
  5. Problemas con las reclamaciones cuando no funcionan: es recomendable siempre optar por marcas conocidas y europeas, puesto que el mercado está inundado de marcas asiáticas de origen poco claro, con las que si el aparato no funciona, tendremos problemas para reclamar. Al menos si las compramos por internet.

Conclusión: desaconsejamos a José el cambio, salvo que tenga una elevada potencia contratada o bien que se trate de un baño con una ducha de uso muy ocasional, con lo que la ganancia estética y de espacio le compensará las limitaciones del calentador.

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Publicado el
17 de octubre de 2020 - 20:59 h

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