Cómo teñir tu camiseta con un hueso de aguacate

Huesos de aguacate

Cuando acabas con las manos teñidas de fucsia tras pelar una remolacha, o de un tono dorado vibrante al aliñar un plato con cúrcuma, la idea te viene a la cabeza: si esto es lo que ha hecho con mis manos, ¿qué podría hacer con una vieja camiseta?

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Casi todos los restos de comida son salvables y útiles; cáscaras y huesos de frutos incluidos. Ya te contamos cómo usarlos para hacer mermeladas, cómo fermentarlos o el modo de fabricar con ellos el mejor fertilizante para tus plantas. Hay más: también sirven para teñir tu ropa de forma natural. Y gratis, si usas las sobras que ibas a tirar. 

Esto es lo que necesitas: restos de comida, como huesos de aguacate (su poder de tintura es sorprendente), piel de cebolla o una remolacha. Pero puedes experimentar mucho más allá, y recurrir a hortalizas como la lombarda, y hasta utilizar cayena en polvo. Además, hacen falta un par de cazuelas y unas cuerdas o gomas, para hacer nudos si quieres un estampado más peculiar. Y, claro, la prenda: mejor si es de algodón 100% u otro tejido; cuanto más natural, mejor. 

Camiseta rosa (o terrosa) con huesos de aguacate

Convertido en el alimento preferido de toda una generación, el aguacate tiene mucha vida más allá de transformarse en guacamole u otro tipo de aliño trendy para tostadas. Sus semillas de color marrón tostado, tan resbaladizas cuando las sacas del fruto, contienen un líquido lechoso rico en taninos que se vuelve de un sorprendente tono rojo al oxidarse cuando las hierves en agua. 

Primero, lava los huesos y déjalos secar. Después, hiérvelos en agua abundante, suficiente como para cubrir la prenda. La regla general son unas cinco semillas de aguacate por cada 200 gramos de tela. Una vez que los huesos empiecen a moverse por el cazo, la piel empieza a desprenderse y el agua se tiñe de un insospechado tono rojo, que quedará rosa en tu ropa. Para afianzar el tono, permite que la mezcla repose toda la noche. 

Ahora, limpia la prenda. Este paso es opcional, pero ayuda. Conviene usar un cazo distinto y añadir una parte de vinagre blanco por cada cuatro partes de agua hirviendo; o una parte de sal por cada 15 de agua. Déjala toda la noche a remojo: esto le ayudará a afianzar el color. Al día siguiente, añade tu prenda aún húmeda a la cazuela, y déjala en remojo hasta que te guste el color que adquiere. 

Pero olvídate de la perfección: ten en cuenta que existen muchas especies de aguacate, desde la variedad asturiana hasta la mexicana, pasando por todos sus cruces; y, en consecuencia, multitud de tonalidades de rosa posibles. 

Lo que he aprendido en el proceso

Los huesos más secos dan tonos más terrosos y otoñales. Mientras que los tintes rosados resultan más sencillos de obtener con los huesos frescos. Por eso, si lo que buscas es el rosa, úsalos tiernos o guárdalos en el congelador hasta que tengas suficientes. Otra cosa: puedes usar también las cáscaras limpias del aguacate para intensificar el color. 

Ello sin contar la variedad del pH del agua, que modifica el resultado, ni los minerales o sales que contiene. Mientras que las aguas duras, ricas en calcio o magnesio, obtienen tonos más vibrantes, el agua más blanda apaga el color. También influye el tipo de tejido que uses: las fibras vegetales como el algodón o el lino tienden a suavizar el color del tinte, mientras que la lana natural o la seda enriquece los tonos. 

Teñir con remolacha

Lava las remolachas para eliminar los restos de suciedad, pélalas, córtalas en dados y ponlas a hervir durante cinco minutos. Después, hay que bajar el fuego y permitir que se cocinen durante al menos una hora; cuanto más tiempo, mejor. Cuanto más cocines la fruta más luminoso resultará el tinte. 

Una vez lo tengas, saca las remolachas del agua. Pero no las tires. Si las combinas con vinagre, sal y azúcar, aún puedes aprovecharlas para hacer un delicioso encurtido. ¡Teñir y comer! ¿Qué más se le puede pedir a una humilde remolacha?

Ahora, para teñir la prenda, cuela el tinte y sumérgela por completo. Si quieres añadir algún tipo de dibujo, es el momento de hacer los nudos: las partes ocultas se quedarán blancas. Déjala reposar al menos una hora. O, mejor, todo el día. Cuanto más tiempo se mantenga sumergida, más intenso será el color. Aclárala en agua tibia, lávala a mano con un jabón neutro, y vuelve a aclarar. Esto evitará que el rosa de tu camiseta acabe estampado en tu sofá. Y déjala secar al aire. Ya la tienes lista para el terraceo; con mascarilla y seguridad, por favor. 

O con la piel de una cebolla

Cuando sabes que la piel de una simple cebolla puede colorear de un impactante e intenso color bronce tu ropa, empiezas a mirarla con mejores ojos. Guarda cáscaras de cebolla en la nevera o congélalas hasta que tengas la mitad del peso de la prenda que quieres teñir. Hiérvelas en agua abundante al menos durante 30 minutos y déjala enfriar. 

Es hora de añadir la prenda: conviene dejarla sumergida entre una y tres semanas, hasta obtener un color intenso. Cada intentona será única; dispar por naturaleza, pero fabulosa. Y rosa. O dorada. Y todo con una vieja camiseta resucitada y un puñado de sobras rescatadas de la basura. 

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Publicado el
27 de septiembre de 2020 - 22:22 h

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