A medida que envejecemos, mantener la salud se vuelve cada vez más importante. Y la cognitiva lo es de manera particular. La memoria puede volverse menos fiable y la multitarea puede no ser tan fácil como antes. Por tanto, ejercitar el cerebro puede ayudar a retrasar el deterioro cognitivo que acompaña al envejecimiento saludable. Encontrar maneras de estimularlo y participar en actividades que lo desafíen y estimulen puede ayudar a mantenerlo activo durante más tiempo y a preservar la agudeza mental, desafiando así otros problemas como la demencia.
Una forma divertida y amable de lograrlo es a través de los juegos de mesa. Seamos jóvenes o mayores, los juegos de mesa nos conectan con quienes nos rodean de una manera entretenida y, además, estimula los sentidos, la imaginación y mantiene la memoria activa. Desde los clásicos como el Scrabble o el Monopoly; de las cartas, el ajedrez o el dominó, hasta opciones más modernas, hay opciones para todos los gustos.
Juegos de mesa, salud cerebral y demencia en adultos
Algunos estudios revelan que los juegos de mesa pueden ser unos grandes aliados para mantener la salud cerebral y reducir el riesgo de demencia en adultos mayores. Como esta investigación elaborada por la Universidad de Edimburgo en la que los expertos evaluaron aspectos como la memoria, la resolución de problemas, la velocidad de pensamiento y la capacidad de razonamiento general de más de mil personas de 70 años. ¿Cuáles fueron los resultados? Los expertos pudieron concluir que aquellos que jugaban de forma regular a juegos de mesa obtuvieron mejores resultados en pruebas de memoria y razonamiento.
Algo que corrobora Aïda Fariña Rodríguez, psicogerontóloga en Neuronea, según la cual, “desde la psicoerontología y la práctica clínica, además de la evidencia científica, sabemos que los juegos de mesa pueden contribuir a reducir el riesgo o ralentizar la aparición de demencia”. ¿Qué es lo que les da a los juegos de mesa esta especie de ‘superpoder? ¿Cómo actúan en el cerebro? Según Fariña, estos juegos “estimulan múltiples funciones cognitivas, como la atención, la memoria, el lenguaje o las funciones ejecutivas que involucran la habilidad de planificar, de tomar decisiones o de resolver problemas”.
Los juegos de cartas y de mesa pueden ayudar con la pérdida de memoria relacionada con la edad, ya que estimular el cerebro mediante números, letras o colores mejora su función. Para Fariña, además, los juegos de mesa modernos suponen “un ejercicio cognitivo que favorece el entrenamiento de múltiples funciones y habilidades cognitivas que, además, resultan fundamentales para el desempeño de la vida cotidiana”.
Un estudio del British Medical Journal señala que el riesgo de demencia era un 15% menor en quienes jugaban a juegos de mesa que en quienes no jugaban.
Cada pequeño desafío, un gran ejercicio para el cerebro
Muchos juegos de mesa requieren planificación estratégica y resolución de problemas. Juegos como el ajedrez y las damas exigen previsión y la capacidad de anticipar los movimientos de los oponentes, lo que puede mejorar la capacidad de pensamiento y el rendimiento del pensamiento. Además, los juegos de mesa suelen implicar recordar reglas, estrategias y jugadas previas, lo que ayuda a mantener la mente activa y concentrada.
Juegos como el Scrabble desafían a los jugadores a recordar palabras o patrones, ejercitando así la memoria a corto plazo. Algunos estudios han demostrado que participar en actividades que estimulan la mente puede reducir el deterioro cognitivo. “Cada desafío que plantea el juego obliga al cerebro a adaptarse, a buscar estrategias y a generar nuevas respuestas”, afirma Fariña. Por tanto, la práctica regular de actividades cognitivas con juegos de mesa “favorece la neuroplasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro para ser flexible, reorganizándose y adaptándose a nuevos estímulos o experiencias”, explica la especialista.
Cada uno de estos desafíos del juego se “traduce en una estimulación cognitiva para nuestro cerebro que hace que las neuronas se activen, se fortalezcan sus conexiones y, por tanto, que las funciones cognitivas se estimulen, se mantengan o incluso puedan llegar a mejorar si se practica de forma regular”, matiza Fariña.
Juegos de mesa, un beneficio que va más allá del ámbito cognitivo
Más allá de los beneficios cognitivos, los juegos de mesa actúan también como constructores de interacción social, de habilidades sociales y de comunicación. Se sabe también que esta interacción social tiene un impacto positivo en la salud mental, lo que convierte los juegos de mesa en una forma eficaz y divertida de conectar con los demás. “Como psicogerontóloga que lleva años usando los juegos de mesa modernos como herramienta de estimulación cognitiva y terapéutica en adultos mayores, he comprobado que el impacto de los juegos de mesa va mucho más allá de lo cognitivo”, afirma Fariña.
Y lo son porque, en la mayoría de los casos, “se aplica en formato grupal y con tintes lúdicos, de ahí sus beneficios a nivel emocional y social porque promueven la socialización —reducen factores de riesgo para el deterioro cognitivo y la depresión como el aislamiento social o la soledad percibida— y mejora el estado de ánimo y la autoestima, entre otros aspectos”, afirma Fariña, que concluye que “los juegos de mesa modernos son una herramienta terapéutica integral que promueve un envejecimiento activo y saludable y, sobre todo, contribuyen al bienestar cognitivo, emocional y social de los adultos mayores”.
0