Una audióloga explica los indicios de pérdida auditiva que no debes ignorar: “Los primeros signos suelen ser sutiles”

El comienzo progresivo hace que muchas veces no seamos conscientes de que se produce una pérdida.

Marta Chavarrías

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No somos conscientes de su importancia hasta que notamos que empieza a fallar. Tener un oído agudo, sin molestias, va mucho más allá de escuchar sonidos: nos permite conectar con el mundo, estar receptivos, activos y sentirnos presentes. Sin embargo, y de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), cerca de 900.000 personas tienen dificultades de audición en España. Más allá de nuestras fronteras, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que una de cada cuatro personas presentará problemas auditivos en 2050 y 700 millones de personas necesitarán atención médica para mejorar su audición.

De ahí que la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello advierta de la importancia de prevenir la pérdida de audición a lo largo de toda la vida, desde que somos bebés hasta edades avanzadas. Para ello, además de cuidar de nuestros oídos y de protegerlos de las amenazas externas como el ruido, es fundamental prestar atención a las posibles señales que nos manda el cuerpo y que pueden ser un indicador de pérdida auditiva.  

Cómo identificar las señales de pérdida auditiva

En la mayoría de las ocasiones los síntomas aparecen de forma gradual, mientras la afección empeora con el tiempo. Este comienzo progresivo hace que muchas veces no seamos conscientes de que se produce una pérdida, simplemente porque nos acostumbramos, y muchas veces no acudimos al especialista hasta que es muy tarde. 

Además, y como nos explica la audióloga Daiana Martínez, profesional de la Clínica Coda, “los primeros signos suelen ser sutiles”. Pero existen varios indicadores reveladores que sugieren que nuestra audición puede estar cambiando y estar al tanto de estas señales comunes pueden ayudarnos a actuar cuanto antes:

  • Dificultad para seguir y entender una conversación en entornos ruidosos: un restaurante lleno de gente, una calle concurrida o una fiesta pueden dificultar mucho las conversaciones para una persona con pérdida auditiva. En estos espacios, tener dificultad para seguir conversaciones puede deberse a algo más que al ruido ambiental.
  • Decir “¿qué?” a menudo: frases como “¿puedes repetirlo?” se vuelven comunes en las interacciones diarias, y la audición podría ser la responsable. La necesidad constante de repetición es una señal clásica de problemas de audición y no debe ignorarse.
  • Problemas para seguir una conversación telefónica: cuando la audición empieza a disminuir, las conversaciones telefónicas pueden volverse especialmente difíciles. Pedir a quien llama que repita lo que dice con frecuencia es una señal de que la capacidad auditiva podría estar disminuyendo.
  • Tener que subir el volumen del televisor o del móvil: si notamos que subimos constantemente el volumen de la radio o la tele puede ser un signo temprano ya que este ajuste suele compensar la menor capacidad para percibir sonidos o frecuencias más suaves.
  • Escuchar mal ciertas partes de las palabras o sentir que los demás murmuran: sentir que los demás no hablan con claridad o murmuran “es una sensación muy común cuando empieza la pérdida auditiva, porque se dejan de percibir bien ciertos sonidos del habla”, reconoce Martínez. Y no es el hablante el que no habla con claridad sino la capacidad de quien escucha lo que hace que las palabras suenen apagadas. “Algunas voces, especialmente las más agudas, se entienden peor”, afirma Martínez. 

La pérdida auditiva no se limita solo a la percepción auditiva; también puede manifestarse con síntomas físicos. Reconocer estos indicadores físicos también es clave para comprender la salud auditiva. Estos signos suelen ser zumbido en los oídos, llamados tinnitus o acúfenos, que suelen estar relacionados con la pérdida auditiva y puede ser un síntoma de un daño auditivo subyacente, como la exposición a sonidos fuertes o una infección de oído, “aunque no siempre aparece en todos los casos”, reconoce Martínez.

Debemos tener presente que la pérdida de audición no es problema exclusivo de personas mayores sino que puede afectar sutilmente a adultos de cualquier edad, y a menudo progresa de una forma que pasa desapercibida. Reconocer estos signos, por tanto, es importante para buscar la ayuda necesaria y empezar un tratamiento eficaz. 

Para Martínez, es recomendable acudir a un especialista “cuando estas dificultades empiezan a ser frecuentes o afectan a la comunicación diaria para que pueda hacer una revisión auditiva, que es rápida, indolora y permite detectar cualquier pérdida de audición en fases tempranas”. 

Esta prueba no invasiva está pensada para determinar qué tipo de sonidos podemos oír y cuáles no. Consultar a un especialista permitirá obtener respuestas y, en caso de necesitar ayuda, la tecnología nos ayudará a mejorar la calidad de vida.

Audífonos: una de las opciones de tratamiento para la pérdida auditiva

Y es que la pérdida auditiva no tratada puede afectar a la vida diaria, causando estrés e incluso cansancio y una sensación de soledad por tener que concentrarse en interpretar sonidos. Por este motivo es crucial obtener un diagnóstico y tratamiento lo antes posible. 

Con los resultados de la prueba en la mano, se puede decidir cómo tratar la pérdida auditiva. “Aunque el tratamiento depende de la causa y del grado de la pérdida auditiva, en muchos casos, sobre todo cuando la pérdida es permanente, la solución más eficaz es el uso de audífonos”, afirma Martínez. Hay muchos tipos y todos “amplifican los sonidos de forma personalizada según la pérdida de cada persona, lo que permite volver a escuchar con mayor claridad y entender mejor las conversaciones”, matiza la audióloga.

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