Cuatro recetas sorprendentes para aprovechar los brotes germinados de la cebolla
Es probable que alguna vez te hayas fijado en esos pequeños envases llenos de brotes verdes, finos como hilos, que aparecen en la sección de verduras del supermercado. Son los germinados, y aunque a primera vista puedan parecer una moda más del universo de la comida saludable, lo cierto es que resultan un ingrediente muy versátil para dar textura, frescura y sabor a nuestras recetas.
No son ningún invento de laboratorio, sino que hablamos de un producto totalmente natural. La costumbre de comer brotes tiernos se retrotrae siglos atrás. Los emperadores en la antigua China, los romanos y los griegos ya los ingerían habitualmente a modo de picoteo porque sabían que eran muy saludables y aportaban un extra de energía.
En este caso, nos centramos en uno de los más ricos y sorprendentes: los germinados de cebolla. Tienen todo lo bueno de la cebolla de siempre, pero con un sabor mucho más suave y un toque crujiente buenísimo.
¿Cuáles son sus valores nutritivos?
Estos germinados son los brotes tiernos que nacen a partir de la semilla de la cebolla, ricos en una gran variedad de nutrientes necesarios, como las vitaminas, minerales y antioxidantes. Y, es que, estos pequeños brotes son una auténtica fuente de salud gracias a su contenido en vitaminas C, B y E, fibra, enzimas, clorofila, proteínas, minerales y aminoácidos. Toda esta riqueza nutricional se mantiene latente hasta el instante de su consumo, justo antes de que la planta desarrolle su crecimiento.
Es más aconsejable consumirlos crudos, ya que al cocinarlos pueden perder parte de su valor nutricional. Funcionan como un eficaz diurético y antibacteriano natural, ya que sus componentes de azufre son excelentes para combatir gripes, catarros e infecciones estomacales. Además, son hipocalóricos, por lo que son perfectos para dietas ligeras y muy digestivos.
Consumir germinados de cebolla es la manera perfecta para multiplicar los beneficios de la cebolla clásica, ya que aportan una gran dosis de fibra, clave para el tránsito y la salud intestinal, y aliina, aliada de una buena circulación sanguínea. También aporta quecertina, un potente antioxidante circulatorio y antiinflamatorio, además del ácido fólico.
Además, hay una gran cantidad de opciones con las que añadirlos en tu dieta. Estas son algunas de ellas.
Huevos con boniato y germinados
Esta receta es increíble para esos días en los que queremos poner el horno y despreocuparnos de estar cocinando. Los ingredientes son:
- Un boniato
- Un huevo
- Tres tomates
- Brotes de cebolla
- Aceite de oliva virgen extra y sal
Comenzaremos cortando el boniato en forma de bastones y lo colocaremos en la bandeja. Añadiremos una pizca de sal y un chorro de aceite de oliva. Deberemos mezclarlo todo bien con las manos para repartir el producto a todas las zonas de la bandeja. Lo meteremos al horno a 200 °C durante aproximadamente 45 minutos.
Mientras se hornea, freímos el huevo en una sartén con un poco de aceite. Ahora, cortamos los tomates por la mitad y los guardamos.
Para emplatar repartiremos las patatas de boniato en una bandeja, pondremos los tomates y sobre ambos posaremos el huevo frito y los germinados de cebolla para darle el toque final.
Salteado de ternera con germinados de cebolla
Esta receta es más completa que la anterior, y, aunque tiene bastante más trabajo, vale la pena probarla. Los ingredientes son:
- 200 gramos de ternera
- 50 gramos de germinados de cebolla
- 60 gramos de arroz
- Diez champiñones
- Medio pimiento rojo
- Diez judías verdes
- Una cebolla
- 150 mililitros de agua
- Dos cucharadas de salsa de soja
- Media cucharadita de miso
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta
En un wok con un chorrito de aceite y una pizca de sal salteamos las judías verdes, el pimiento y la cebolla, todos previamente cortados en juliana. En cuanto adquieran un tono dorado, incorporamos los champiñones y dejamos cocinar unos minutos más. A continuación, escurrimos las verduras y guardamos el caldo resultante.
Por otro lado, rehogamos el arroz en una cazuela con un chorro de aceite. Una vez listo, añadimos el miso y el agua, y dejamos cocer entre 13 y 15 minutos hasta que adquiera una consistencia cremosa. Mientras tanto, cortamos la carne en tiras, la salpimentamos y la pasamos por el wok o la sartén Cuando esté en su punto, la retiramos y aprovechamos el mismo recipiente para verter el caldo de verduras y la salsa de soja, dejando que se reduzca a fuego lento.
Para el emplatado, disponemos una base de arroz y la coronamos con las verduras, la carne, los germinados y el toque final de la reducción de soja.
Tostada de tortilla con germinados
Esta tostada se puede realizar tanto con germinados de cebolla como de puerro. Los ingredientes son:
- Dos rebanadas de pan de hogaza
- Cuatro huevos
- Cuatro lonchas de queso
- Dos lonchas de jamón cocido
- 50 gramos de germinados (de cebolla o de puerro)
- Un tomate
- Un diente de ajo
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y perejil
Empezamos tostando las rebanadas de pan en el horno a 225 °C durante unos minutos. En cuanto adquieran un tono dorado, las sacamos, las frotamos con ajo y tomate natural, las rociamos con un hilo de aceite de oliva y las dejamos reservadas.
Por otro lado, batimos dos huevos con una pizca de sal y perejil para cuajar una tortilla francesa fina; repetimos la operación con los otros dos huevos. Sobre cada una de ellas colocamos dos lonchas de queso, una de jamón y un puñado de germinados, y las enrollamos con cuidado.
Para terminar, ponemos los rollitos ya listos sobre las tostadas de pan.
Ensalada de mejillones y germinados
Esta es una opción para aquellos que buscan una receta más fresca. Los ingredientes son:
- 20 mejillones en escabeche
- Un tomate
- Una lechuga
- 40 gramos de germinados de cebolla
- Aceite de oliva virgen extra
- Vinagre y sal
Mezclamos en un bol la lechuga troceada (previamente lavada), los dados de tomate, los germinados y los mejillones, y los dejamos reservado. A continuación, elaboramos el aliño batiendo enérgicamente un chorro de aceite de oliva con un poco de vinagre y sal hasta lograr una textura ligada. Por último, bañamos la ensalada con esta mezcla y estará lista.
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