Tequeños venezolanos: la receta tradicional de este delicioso bocado relleno de queso
Los tequeños, un aperitivo tradicional de Venezuela, son reconocidos por su combinación de masa y queso. Se consumen en distintos contextos, desde reuniones familiares hasta celebraciones formales, y se caracterizan por una textura firme por fuera y cremosa por dentro. Su preparación combina ingredientes básicos como harina, mantequilla, huevo, leche y queso, lo que permite que sean elaborados tanto en hogares como en entornos profesionales de restauración.
El origen de los tequeños se sitúa en la ciudad de Los Teques. Inicialmente surgieron como pequeños rollos de masa rellenos de queso elaborados en casas particulares durante el siglo XX. Con el tiempo, esta preparación se popularizó en otras regiones de Venezuela, consolidándose como un aperitivo habitual en la gastronomía del país.
Además de su valor culinario, los tequeños reflejan la tradición y la identidad gastronómica venezolana. La técnica para envolver el queso en la masa y asegurar que se mantenga durante la cocción ha permanecido constante, lo que garantiza que el producto final conserve las características originales que lo distinguen como un aperitivo clásico de la cocina local.
Receta y preparación de los tequeños
Para elaborar aproximadamente 20 unidades de tequeños, se necesitan los siguientes ingredientes:
- 250 gramos de harina de trigo,
- 80 gramos de mantequilla,
- 1 huevo,
- 5 gramos de sal,
- 5 gramos de azúcar,
- 40 gramos de leche,
- 300 gramos de queso llanero o mozzarella
- aceite para freír.
Estos elementos conforman la base de la receta tradicional venezolana, que combina masa y queso de manera equilibrada para obtener un aperitivo con textura firme por fuera y cremosa por dentro.
La preparación comienza integrando la mantequilla cortada en dados con la harina, la sal y el azúcar, hasta lograr una especie de mezcla de migas homogéneas. A esta mezcla se incorpora el huevo, seguido de la leche, combinando cuidadosamente los ingredientes hasta obtener una masa uniforme. La masa se forma en una bola, se cubre con un paño y se deja reposar entre 10 y 20 minutos para que adquiera consistencia.
Una vez reposada, la masa se estira sobre una superficie enharinada hasta obtener una lámina fina de aproximadamente 2 milímetros de grosor. El queso se corta en bastones de entre 1,5 y 3,5 centímetros, según el tamaño de la porción deseada. Luego se cortan tiras de masa que sean ligeramente más anchas que los bastones y tres veces su longitud, para envolver cada pieza de manera completa. Se asegura que los extremos queden bien sellados, utilizando un poco de agua para fijar la masa y presionando suavemente los bordes.
Tras el formado, los tequeños se colocan en refrigeración durante 30 minutos antes de freírlos. La fritura se realiza en aceite caliente a unos 180 °C, manteniéndolos en movimiento constante para que se doren de manera uniforme. Una vez que alcanzan un tono dorado uniforme, se retiran y se colocan sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Finalmente, los tequeños se sirven calientes, pudiendo acompañarse con salsas al gusto.
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