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Esperma de color rojo, amarillo o verde, ¿debe ser motivo de preocupación?

La hemospermia, que es como se llama la presencia de sangre en la eyaculación, suele ser motivo de mucha inquietud e incluso de alarma

Sin embargo, en la mayor parte de los casos se trata de un trastorno sin consecuencias y que se resuelve de manera espontánea

Pero si persiste hay que consultar al médico, dado que también puede ser síntoma de una infección o un problema mayor

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Foto: Pixabay

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Eyacular semen con sangre en general produce en los hombres reacciones que van desde la inquietud hasta la angustia y la alarma. Enseguida se piensa en problemas com o enfermedades venéreas y cáncer de próstata. Sin embargo, la mayoría de las veces este sangrado es mucho menos importante de lo que parece. El semen rojizo -o de algún otro color raro, como amarillo o verde- aparece con bastante frecuencia, y no suele ser síntoma de problemas de gravedad.

La presencia de sangre en el semen se conoce con el nombre de hemospermia o hematospermia. "En la mayoría de las ocasiones es de etiología benigna y autolimitada", es decir, no reviste gravedad y se resuelve de forma espontánea, sin necesidad de tratamiento. Así lo explica el Manual de algoritmos diagnóstico-terapéuticos de urología en atención primaria, editado por la Asociación Española de Urología (AEU) y otros organismos oficiales. 

De hecho, tres de cada cuatro casos se resuelven solos dentro del primer mes y no vuelven a repetirse. No obstante, hay que tener en cuenta que "la incidencia exacta no es bien conocida, porque en muchas ocasiones las eyaculaciones pasan desapercibidas durante el coito", como explican Roberto Garrastazu-López y José María Lomba-Falcón, médicos de Cantabria y autores de un artículo sobre esta cuestión.

¿Por qué sale sangre en la eyaculación?

Las causas de la hemospermia pueden ser varias. Las causas infecciosas e inflamatorias son de las más comunes, sobre todo en la población más joven (menores de 40 años). Entre las infecciones frecuentes se encuentran la prostatitis, vesiculitis y uretritis, además de las enfermedades de transmisión sexual. Las inflamaciones, por su parte, pueden deberse a su vez a infecciones, y también a cálculos renales, agentes químicos y a traumas, en ocasiones provocados por relaciones sexuales prolongadas o impetuosas.

El documento de la AEU, elaborado por Daniel López García, José César Cuenco Velasco y José María Sánchez Merino, expertos del Complejo Hospitalario Universitario A Coruña, destaca que en la actualidad la causa más importante del sangrado en la eyaculación es la iatrogenia, es decir, un acto médico que termina con alguna incidencia negativa en la salud.

En particular, las biopsias de próstata, de las cuales entre el 40 y 80% derivan en una hemospermia. Otras intervenciones, como la vasectomía y la escleroterapia para hemorroides, también figuran entre las causas corrientes. Al igual que las anteriores, deben ser motivo de los correspondientes controles, pero por lo general no merecen mayor preocupación.

En una minoría de casos, la sangre en el semen sí es señal de un problema importante. El 3% de las veces, el origen es alguna patología tumoral, que puede afectar la próstata, los testículos o la vía seminal. En tales ocasiones, la hemospermia suele ser persistente. En general afecta a hombres mayores de 40 años.

Cuándo acudir al médico

Hay estudios que atestiguan que muchos pacientes acuden a la consulta del médico después de sufrir solo uno o dos episodios de hemospermia. Esto se debe a que, como se ha explicado, se trata de un síntoma que suele generar temor en quienes lo experimentan. Pero conviene mantener la calma. De hecho, hasta hace algún tiempo, la mayor parte de los casos de hemospermia (hasta el 70%) se diagnosticaba como idiopático, es decir, de causa desconocida, y sin embargo sus consecuencias no eran peores que las actuales. Los avances de la tecnología en medicina han permitido que, en la actualidad, esa cifra se limite al 15 %.

En la consulta, los datos que solicita el médico ante una consulta de esta clase se centra en tres cuestiones: la edad del paciente, la duración del sangrado y la existencia o no de otros síntomas o factores de riesgo asociados. Si lo considera necesario, indicará la realización de estudios que confirmen o descarten la posibilidad de otros problemas. Cuando haya infección, el objetivo primordial será tratarla para eliminarla, mientras que en otras ocasiones puede ser necesario, según los expertos de la AEU, ajustar el tratamiento anticoagulante o corregir la hipertensión arterial, entre otras posibilidades.

En cualquier caso, una Actualización en hematospermia, elaborada por los especialistas colombianos Juan Uribe y Juan Gallo, apunta que "la mayoría de casos puede ser manejado de forma expectante y uno de los principales objetivos es tranquilizar al paciente". Las conclusiones del texto añaden que "en pacientes jóvenes se debe pensar siempre en una causa infecciosa, frecuentemente una enfermedad de transmisión sexual", mientras que a partir de los 40 años de edad, y sobre todo en adultos mayores, "siempre hay que descartar la malignidad a pesar de no ser el diagnóstico más común".

Semen amarillo o verdoso: a qué se debe y cómo actuar

La hemospermia suele ocasionar que el eyaculado sea parcialmente rojo o amarronado. Pero en ocasiones el semen presenta otras tonalidades, sobre todo amarillas o verdes, que también producen inquietud o desconcierto. Al igual que en los casos descritos más arriba, lo más común es que no se correspondan con motivos de mayor preocupación.

El tono amarillento en el semen puede deberse a la presencia de restos de orina, aunque lo más común es que aparezca tras un largo periodo (semanas o meses) sin eyaculaciones. Los espermatozoides más antiguos mueren y tiñen el conjunto de ese color. Tras algunas eyaculaciones, el semen volverá a su color blanco o grisáceo normal.

Otra causa posible del eyaculado amarillo es la dieta: en particular, haber comido muchos alimentos ricos en azufre, como cebolla, ajo, yemas de huevo, brócoli o aguacates. Por supuesto, esto tampoco es motivo de preocupación. Bastará con que se reduzca la ingesta de esta clase de productos, o con beber bastante líquido, para que el semen recupere su color.

En un pequeño porcentaje de ocasiones, el color amarillo del semen sí puede ser un indicador de un problema de salud. En concreto, de una infección del tracto urogenital. Este problema suele incluir también otros síntomas, como micción frecuente, dolor e irritación, e incluso el semen podría tener mal olor. Se debe acudir a la consulta del médico para que recete algún antibiótico.

¿Y qué sucede cuando el semen es verdoso? En general, también señala la presencia de bacterias u hongos responsables de alguna infección o una enfermedad de transmisión sexual. De entre las más comunes en España, la enfermedad venérea que con mayor frecuencia provoca un semen de tonalidad verde, a menudo con mal olor, es la gonorrea (también conocida como blenorragia).

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