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La ultraderecha y la España olvidada

En la "España vacía" vive gente, mucha gente, que no siente habitar en la nada sino en una tierra castigada por la dejadez del Estado

En los últimos tiempos ha recobrado cierto vigor el debate y la preocupación en torno a la mal llamada "España vacía", en torno a uno de los problemas más graves del país que refleja el abandono de regiones y zonas cada vez más grandes de nuestro territorio. La fórmula, acuñada por Sergio del Molino, ha tenido éxito tanto para poner el debate encima de la mesa como para dotarlo de un significante propio, único y muy plástico. Sin embargo, en la "España vacía" vive gente, mucha gente, que no siente habitar en la nada sino en una tierra castigada por la dejadez del Estado, de parte de la sociedad española y la hiperconcentración capitalista.

Existe una frontera porosa y simbólica que se agranda a pasos gigantescos entre las preocupaciones de las grandes ciudades y las del medio rural y que comienza por la propia consideración urbanita de este. Es rara la semana que no se publica un reportaje sobre aldeas en extinción, pueblitos con apenas vecinos o el retorno de una familia de neorrurales que ha decidido dedicarse al pastoreo, pero aunque loables tales descripciones, nuestro mundo rural es mucho más rico y complejo, y contiene además posibilidades de desarrollo endógeno que lo alejarían de cualquier beatus ille arcádico. Hay zonas en España que han estado siempre, desde tiempo inmemorial, muy poco pobladas por las características geográficas y ambientales, y otras que, por el contrario, han sufrido procesos vertiginosos de vaciamiento desde cotas demográficas relativamente altas. Para ambas se necesita, ya y urgentemente, un verdadero plan nacional, ambicioso, que corte de raíz la despoblación y articule el territorio. Para el segundo tipo de zonas, asimismo, se debería convertir en prioridad la revitalización de los pueblos y ciudades medianas que, lejos de aquella concepción inocentemente idílica, pueden vertebrar sus regiones de influencia para asentar a la población y para dotarla de prestaciones y servicios equiparables a los de las grandes ciudades. 

El problema de la despoblación, de la España olvidada, esconde además una variable política de especial relevancia en el contexto actual. Tenemos una parte del país que, por su olvido en infraestructuras, en inversiones y servicios, se siente menospreciada y maltratada. El clima de descontento en las zonas rurales es cada vez mayor, lo que abona el campo para que lógicas dicotómicas nacionalistas se asienten y canalicen la indignación. Estos días hemos visto cómo los trenes extremeños volvían a pararse en la oscuridad de la noche y de sus traviesas decimonónicas, pero también cómo Vox llenaba el Palacio de Congresos de Teruel. La posibilidad de que la ultraderecha se dirija con eficacia a los más olvidados del mundo rural viene además alentada, en su probabilidad de éxito, por la irrupción de los discursos nacionalistas que se retroalimentan y en los que la identificación rápida entre presuntas colectividades se basa en la pura estrategia identitaria y excluyente. Para evitar esta situación, creo que se deberían elaborar desde ya dos respuestas.

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Las vergüenzas del fútbol argentino: los dos partidos que no debieron jugarse

Hinchas de River junto a policías españoles en Madrid

Primera vergüenza 

El 25 de junio de 1978, Daniel Passarella recibía de manos del general Videla -jefe de la Junta Militar genocida que dirigía el país- la copa del mundo de fútbol después de derrotar en la final a Holanda por 3 a 1. A pocos cientos de metros del estadio de River Plate, donde se disputó la final, estaba la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), conocida por ser uno de los centros clandestinos de detención más terribles de la dictadura -de allí salieron los vuelos de la muerte- y que en ese momento se encontraba en plena actividad asesina. Incluso fue el lugar donde se organizó un centro de contra información para dar respuestas a la campaña internacional que intentaba impedir la realización del Campeonato Mundial en la Argentina. El país más beligerante en esta lucha por la dignidad del fútbol y en contra de la dictadura fue Francia, junto con Holanda, Italia, Gran Bretaña, Dinamarca, Suecia, España y Suiza. Ante las denuncias por violación de los derechos humanos la dictadura respondió con el slogan “Los argentinos somos derechos y humanos”, anticipándose en 40 años al ejercicio actual de la posverdad. Fue notoria la complicidad de la FIFA, bajo la dirección de Joao Havelange, en el necesario triunfo de Argentina para blanquear a la dictadura, así como lo fueron las enormes sospechas que generó el triunfo sobre Perú, tan abultado como imprescindible. Hay que destacar que Videla y Henry Kissinger visitaron el vestuario peruano instantes antes de comenzar el partido, donde le leyeron al plantel una carta del dictador de Perú, el general Fráncico Morales Bermúdez, condenado años después por su participación en el Plan Condor-, en la cual les hablaba de la hermandad argentino-peruana y que fue interpretada por los jugadores como una amenaza.

¿Cómo es posible que entrenador, jugadores y directivos aceptaran jugar ese Mundial y, sobre todo, recibir la copa de las manos manchadas de sangre de Videla? ¿Temieron por sus vidas si no lo jugaban o coincidían con la dictadura? ¿Cómo es posible que se siga contando ese Mundial como un gran éxito del país mientras este estaba en estado de excepción y era un gran campo de concentración?

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El amor en los tiempos de Vox

El apoyo social recibido por el partido político VOX en las últimas elecciones andaluzas parece haber dejado estupefacta a nuestra sociedad: comentaristas, opinadores, politólogos… y gran parte de la ciudadanía intentamos comprender lo inesperado de este éxito electoral. 

El llamado “constitucionalismo” no supone admitir de forma absoluta y acrítica la literalidad de un texto, sino entender que se debe recoger la esencia democrática de la libertad, dignidad, igualdad y justicia social que inspiran este sistema. Criticar y promover reformas a un marco político de convivencia y a una norma jurídica es un valor positivo y necesario. Democrático. 

Como acertadamente expone  Javier de Lucas 

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Las cuatro contradicciones de la Constitución y la imposición de la cara autoritaria

Este jueves, 6 de diciembre, se celebra el 40 aniversario de la Constitución y numerosos políticos y medios de comunicación se deshacen en alabanzas hacia el texto del 78. Sin embargo, cuando uno gira la mirada hacia la "situación constitucional real", se encuentra con fuertes contradicciones. Presos políticos encarcelados por organizar manifestaciones pacíficas o una votación, un Tribunal Constitucional (TC) y parte del Poder Judicial controlado por el poder político, cantantes condenados o exiliados por sus canciones, leyes sociales anuladas por el TC, presentadores y artistas enjuiciados por sonarse con la bandera o insultar a la Virgen, sindicalistas andaluces imputados por un tuit o encarcelados, etc.

La explicación de esta situación constitucional real la encontramos en el proceso de gestación de la Constitución hace 40 años. La Constitución española es la mezcla en régimen no de paridad sino de desequilibrio, de dos tradiciones constitucionales opuestas: la franquista y la liberal-democrática. Ello provoca que las cuatro contradicciones que atraviesan el interior del texto constitucional se resuelvan, en muchos casos, en favor de la cara autoritaria del texto. Explico a qué me refiero.

1. La transición española como "inclusión del contrario". La necesidad de apertura del régimen, especialmente tras el atentado a Carrero Blanco en 1973, llevó a éste a tener que aceptar la redacción de una Constitución para llevar a cabo una adaptación parcial del orden real al orden socialmente querido.

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La memoria y el poder

Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño "Timochenko" sellan la paz entre Colombia y las Farc

Mientras haya víctimas con el valor de exigir verdad y reivindicación, mientras se haga memoria, habrá posibilidad de justicia.

Quizá no serán los tribunales nacionales en contravía de su razón de ser y en función de razones políticas los que juzguen a los responsables, pero las víctimas y sobrevivientes podrán entonces acudir a otros estrados judiciales, fuera de sus fronteras, o a instancias judiciales internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), o a la Corte Penal Internacional (CPI).

Los responsables de actos atroces, en medio de su delirio de poder, a menudo olvidan esto. Y muchas veces, quienes han sido violentados, aturdidos por las circunstancias y tanta impunidad, comprensiblemente pierden la esperanza. Sin embargo, son varios ya los ejemplos que confirman que en este asunto nada está definido. Casos como el de Pinochet, Videla y centenares de militares en Argentina o Fujimori, entre otros en el mundo, reflejan que, aunque sea tarde, es la memoria viva a través de las víctimas y sobrevivientes, la que lleva a que, al final, valiéndose de herramientas legales, se haga justicia, dentro o fuera de las fronteras.

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Personas privadas de libertad y familiares, las consecuencias del alejamiento penitenciario

La cárcel de Lledoners

Acaba de ser publicado el libro que lleva por título Personas privadas de libertad y familiares. Las consecuencias del alejamiento penitenciario. Esta obra contiene los documentos que a lo largo del primer semestre de 2018 estuvimos elaborando con los compañeros Albert Parés Casanova, Carlos García Castaño y yo mismo, para solicitar el traslado de Jordi Cuixart Navarro a una cárcel de Catalunya.

Dichos trabajos consistieron en la elaboración de unos Dictámenes que realizamos tras un estudio previo sobre la normativa internacional, Sentencias e Informes de organismos nacionales e internacionales, de las Naciones Unidas, del Consejo de Europa y de la Unión Europea, desde una doble mirada:

Posteriormente, Carlos García Castaño presentó esos Dictámenes con su propio escrito al entonces Ministro del Interior del anterior Gobierno de España para solicitar el traslado de Jordi Cuixart Navarro hacia Catalunya.

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Decidme si esto es un Estado de Derecho

Policía Nacional y G.Civil actúan para evitar la votación del 1-O en colegios

El excomisario Villarejo se sabe reseñable, parece convencido de que es Jack Nicholson en Algunos Hombres Buenos, y se esfuerza en que así le reconozcamos. Cada nuevo audio de Villarejo es un gesto del comisario para que dirijamos hacia él nuestra mirada. A diferencia de Villarejo, “Billy el Niño” siempre rehúye los focos, ha costado mucho que los que tuvimos la suerte de no pasar por su custodia podamos ponerle cara. Villarejo parece estar tan encantado de haberse conocido a si mismo que en algún momento decidió que sus servicios eran dignos de copago. Por su parte, “Billy el Niño” comprendió mejor el juego, su trabajo ya estaba pagado en su nómina de funcionario, llegó a lo más alto de la Policía, fue varias veces condecorado y se retiró en lo más alto en los ochenta. Si Villarejo son las cloacas del Estado, “Billy el Niño” es la sala de máquinas del Estado.

A aquellos que con eficiencia y diligencia forman parte del Estado suele costar más ponerles cara. Al fin y al cabo, ha supuesto un esfuerzo titánico sacar a la luz las torturas de este segundo personaje. Y, aun así, Billy es tan solo la punta de un iceberg. Si miramos, por ejemplo, el conflicto vasco, veremos que entre 1960 y 2014 el Instituto Vasco de criminología ha podido documentar 4113 casos de tortura y malos tratos. Por su parte, la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura recogió más de 1000 denuncias de tortura y malos tratos durante el año 2017 en el estado español.

Pero, si como hace nuestro Ministro de Interior, no creemos en los informes y consideramos que “ la única verdad es la verdad judicial”, debemos recurrir a la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Entre 2010 y 2018, el TEDH ha condenado 9 veces a España por casos de tortura o malos tratos, bien por auspiciar la tortura o bien por no investigarla. Incluso los responsables de estas condenas son mucho más difíciles de identificar que Villarejo o Billy el Niño. Pero hay uno al que todos conocemos, uno al que sí podemos ponerle cara, nuestro Ministro de Interior, Grande Marlaska[G1] , que es, como ha dictaminado el TEDH, uno de los jueces españoles que se negó a investigar casos de tortura.   

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Las enseñanzas de la captura de Pinochet, 20 años después

Augusto Pinochet y los demás miembros de la Junta Militar que dio el golpe de Estado en una misa en la catedral de Santiago el 18 de septiembre de 1974.

Existen casos criminales que conmocionan no sólo a un país, sino a todo el mundo y no sólo en un momento determinado, sino a través de los años. Los crímenes más graves de Estado, desde los procesos de Núremberg con el juicio contra Eichmann y Auschwitz, en Jerusalén y Frankfurt, son de ese tipo de procesos.

El arresto del ex dictador chileno Augusto Pinochet el 16 de octubre de 1998 en Londres se enmarca dentro de este tipo de hechos. Este acontecimiento influyó entonces y lo sigue haciendo hasta hoy, en los movimientos de derechos humanos y en la persecución penal de los crímenes internacionales en todo el mundo, pero sobre todo, en la historia de Chile:

Pocas personas han descrito de forma tan conmovedora el impacto que tuvo el arresto de Pinochet, como lo hizo el escritor chileno Ariel Dorfman, quien sobrevivió la tortura y el exilio:

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Señores, definan 'insulto'

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La dirigente de Podemos, Irene Montero

A raíz de la sentencia civil dictada por el Juzgado de Primera Instancia nº 38 de Madrid,  en la que se ha condenado a pagar una indemnización de 70.000 euros a una asociación de jueces y al autor de un poema considerado por el juez insultante contra Irene Montero, se ha abierto un interesante debate acerca de la libertad de expresión. Interesante para quien quiera abordarlo desde esta engañosa manera, pues, qué quieren que les diga, después de desgañitarme durante los últimos años por defender el derecho a la libertad de expresión, desde la no intromisión de ningún poder en la esfera de su legítimo y democrático ejercicio, parece que en esta discusión se me ha situado en el lado de la represión de este derecho.

El debate planteado de esta manera tiene trampa y no se lo pierdan porque, precisamente, quienes se consideran adalides y firmes defensores de la libertad de expresión son los mismos que siempre la han enfocado desde sus límites. Esto es insulto, sí, a la inteligencia. ¿Podrían mencionarme algún debate, tertulia o hilo donde no aparezcan estas restricciones? Incluso se han convocado innumerables conferencias desde el título Los límites de la libertad de expresión. Búsquenme, si les place, en algunos de estos foros o textos publicados y verán mi postura: siempre he abordado este apasionante tema desde la absoluta negación de cualquier límite a la libertad de expresión. Sin embargo, quienes claman vehementemente contra la injusticia de la condena civil por el machista poema satírico dirigido contra Irene Montero reconocen y aceptan los límites de la libertad de expresión bajo la premisa de que el Estado no tolera el insulto. También lo dice el Tribunal Constitucional interpretando el artículo 18.1 de la Constitución, que a su vez garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

No es lo mismo definir la libertad de expresión desde la negación de los límites -Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos- que desde la proclamación de sus límites -art. 20.4 de la Constitución Española y art. 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos-. No quiero decir que en Estados Unidos no se restrinja en la práctica este básico derecho, sencillamente, su formulación parte de cero límites. Parece un buen comienzo para debatir coherentemente.

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Los referéndums republicanos y el texto del 78 como constitución contra la gente

Ejemplar de la Constitución expuesto en el Congreso de los diputados

Durante los últimos tiempos asistimos a una ola de referéndums convocados al margen del Poder estatal. Primero fue el 1-O catalán de 2017. En julio de 2018 y a pesar de no estar contemplado en el procedimiento de reforma previsto en el estatuto de autonomía vasco, PNV y EH Bildu pactaron que la futura reforma del mismo sea sometida a una consulta entre la ciudadanía vasca previa a la tramitación en las Cortes Generales. Estos últimos días asistimos a la convocatoria de una ola de referéndums sobre la monarquía. Siete distritos de Madrid y cinco municipios de la comunidad ya han anunciado su convocatoria para diciembre. Los estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Carlos III y la Universidad de Zaragoza han convocado también a referéndum. Y la cosa sigue.

El poder político estatal y el poder judicial considera que se tratan de referéndums no sólo no-constitucionales sino también inconstitucionales. Incluso, para evitarlos, el PP registró en julio, una proposición de ley para introducir en el Código Penal el delito de convocatoria de referéndum ilegal. Pero, ¿Cómo es posible que, un país que se autodenomina democrático, sea inconstitucional que la gente vote y decida? La explicación a ello la encontramos en la actual naturaleza de la Constitución de 1978 como “Constitución contra la gente”.

Para entender a qué me refiero con lo de Constitución contra la gente, hay que diferenciar entre lo que llamaré una Constitución dinámica cuyo ejemplo podría ser Suiza y una Constitución estática cuyo ejemplo sería España.

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