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La Virgen del Pilar se engalana de flores en una jornada festiva y soleada

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La Virgen del Pilar se engalana de flores en una jornada festiva y soleada

La Virgen del Pilar se engalana de flores en una jornada festiva y soleada

La Virgen del Pilar brilla ya sobre un manto tejido con miles de flores, en una jornada bañada por el sol y en la que se espera superar la afluencia del año pasado, cuando se contaron unos 285.000 oferentes y 200.000 espectadores.

Y es que, un total de 771 grupos provenientes de 16 países participan hoy en la Ofrenda de Flores, en el tradicional desfile en trajes tradicionales que ha comenzado hoy a las 6.45 horas con el grupo de Paracuellos de la Ribera y que concluirá pasadas las 21.30 horas.

Mientras, es constante el ir y venir de los participantes llegados de diferentes partes de Aragón, de España y de otros países, con representación de Bolivia, Venezuela, Guatemala, República Dominicana, México, Japón, China, Ecuador, Rumanía, Chile, Argentina, Nicaragua, Honduras, Perú, Colombia, Estados Unidos y Paraguay.

Pero el cariño a la Virgen del Pilar, festividad nacional en España, no solo ha llegado por tierra, sino también por aire- con la ofrenda aérea de pétalos de rosa del Real Aeroclub Zaragoza- y por agua- con la ofrenda fluvial, una cita mucho más reciente en la cual los oferentes llegan en piragua a través del río Ebro.

El alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, ha rendido también homenaje a la patrona de la ciudad, ataviado en un tradicional traje de mudar de finales del siglo XIX, en el que destacaban su fajín de seda y su sombrero de ala ancha, de los más usados en el Aragón de esa época.

Este año, en unas Fiestas del Pilar en las que desde el pregón hasta el cartel de la programación han sido en clave feminista, el alcalde también ha querido rendir homenaje a la mujer, a través de detalles de color morado en su indumentaria.

El primer edil de Zaragoza en Común ha ofrecido sus flores a la Virgen del Pilar sobre las 12 horas, momento en el que ya habían pasado más de 60.000 personas y cerca de 300 grupos.

Acompañado por el consejero de Economía y Cultura, Fernando Rivarés, y por la consejera de Participación, Transparencia y Gobierno Abierto, Elena Giner, el regidor ha subido a la estructura metálica para saludar a los jardineros y voluntarios que trabajan desde esta madrugada para componer el manto.

Y es que, para organizar tan inmensa ofrenda floral, durante la jornada de hoy trabajan 22 jardineros, 100 auxiliares en la estructura, 80 colaboradores en el desfile y más de 220 voluntarios, a los que se suma un amplio operativo de personal de Protección Civil, Cruz Roja, Bomberos o Policía Local.

Y no es para menos porque, una vez más, este año se espera sobrepasar el récord de participación en esta fiesta que se remonta a los años 40 del siglo XX pero que nació como acto popular en 1958, cuando se situó por primera vez la réplica de la Virgen en la fachada principal del la Basílica del Pilar.

Aunque como curiosidad, el espectáculo floral tal y como lo conocemos en la actualidad llegó unas décadas más tarde, en 1998, cuando el cineasta Bigas Luna propuso ubicar a la Virgen en el centro de la plaza del Pilar, donde permanece hasta la fecha sobre una gran estructura metálica de más de 15 metros de altura y 16 de anchura.

Estructura que soportará más de ocho toneladas de flores, que culminan en el manto blanco con la Cruz de Lorena de doble barra roja compuesta de gladiolos y claves a los pies de la Virgen.

En el manto resaltan en posición central los colores rojo, amarillo y verde de la bandera de Bolivia, país invitado en esta ocasión ya que La Paz ha sido elegida como la Capital Iberoamericana de las Culturas durante 2018.

Y es que, la Virgen del Pilar, además de ser patrona de Zaragoza, Aragón y de la Guardia Civil, concita devotos en muchos rincones de todo el mundo, en especial en Hispanoamérica, al ser igualmente patrona de la Hispanidad.

Por ello, hoy, las calles de Zaragoza y en especial la Plaza del Pilar son el reflejo de la devoción, del cariño y de una gran fiesta, que se mueve al ritmo de las castañuelas, de la jota y del repicar de las campanas del templo del Pilar.

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