Brujas inventa BRUSK: cómo hacer hueco a un museo moderno en un casco histórico patrimonio de la humanidad
Brujas está tan repleto de arte histórico que apenas contaba con espacio para exhibir arte contemporáneo y grandes exposiciones. Los trece museos y monumentos que se agrupan en Musea Brugge acumulan obras maestras de los primitivos flamencos, de Jan van Eyck, Hans Memling o Gerard David, en pequeños edificios en los que la densidad de obras maestras resulta extraordinaria, pero sin espacio para nada más.
La ciudad necesitaba un nuevo centro de arte para acoger muestras temporales y de vanguardia, respondiendo a la intensa vida cultural de una urbe cuyo encanto no solo responde a su interés patrimonial, también es una ciudad interesada en las últimas tendencias, como demuestra la organización periódica de la formidable Trienal Brujas que llena las calles y edificios del casco urbano, las vías fluviales, los parques y el entorno, de obras efímeras de arte y arquitectura.
Con el propósito de dotar a la ciudad de una nueva institución cultural se convocó un concurso del que surgió el BRUSK que se acaba de inaugurar, destinado a revolucionar la oferta museística de Brujas. El nuevo edificio ha sido diseñado por la unión de dos estudios belgas de prestigio, Robbrecht en Daem architecten de Gante y Olivier Salens architecten de Brujas. Los arquitectos de Gante ya habían intervenido junto al casco histórico cuando realizaron en 2002 la sala de conciertos Concertgebouw con motivo de la Capitalidad Cultural Europea de Brujas. Veinticuatro años más tarde, han afrontado con la misma vocación contemporánea una intervención necesariamente menos vistosa, situada en el corazón del casco histórico, junto al museo Groeninge.
BRUSK no solo acogerá las exposiciones temporales, también cuenta con un centro de investigación del patrimonio que comparten los trece monumentos integrados en Musea Brugge. Ya está funcionando el centro de restauración y la planta baja del centro de arte se ha incorporado a la ciudad creando un nuevo espacio cívico con jardines, auditorio y un bar y restaurante que permanecerá abierto tras finalizar el horario de las exposiciones.
Sin fachada urbana
El principal desafío del proyecto era integrar un gran edificio moderno en una de las ciudades más bellas de Europa, con un extraordinario valor de conjunto. El nuevo centro de arte, poderoso y sólido, ha crecido en el interior del tejido urbano sin alterar con su presencia la imagen del entorno. Junto a un canal y rodeado de jardines de pequeña escala, carece de fachada urbana, pero se incorpora a la ciudad estableciendo conexiones peatonales desde las calles próximas, creando en su planta baja una plaza pública cubierta, de libre acceso, en un edificio de estricta modernidad.
Esta presencia discreta permite al edificio manifestar una autonomía de materiales de sintaxis plenamente contemporánea. El hormigón resuelve la estructura y buena parte de los cerramientos, creando dos grandes salas de exposiciones de sorprendentes dimensiones interiores en relación con el comedido volumen general. Las poderosas carpinterías metálicas rectangulares desprenden un aire miesiano, y dialogan con el juego de encuentros ortogonales de los elementos de hormigón. El rigor cartesiano del cuerpo del edificio cambia por completo en los volúmenes de la cubierta que otorgan identidad al edificio.
Lo primero, sostenible
El remate superior del edificio responde a un planteamiento prioritario de sostenibilidad al estar compuesto por paneles solares que generan energía fotovoltaica. La forma de esta envolvente térmica asume la orientación del edificio. Se divide por un parteaguas orientado de este a oeste, de manera que un faldón cae hacia el sur, formado con los paneles solares de cristal de color verde, y, en el otro faldón, con caída hacia el norte, se abren dos grandes huecos dispuestos para aportar luz natural al interior de las salas cuando sea necesario.
Las dos grandes estancias expositivas son cajas autónomas, que pueden permanecer totalmente oscurecidas o abrirse a la luz natural del norte. Por el contrario, los espacios de circulación están abiertos al entorno, y se relacionan visualmente con la torre del Belfort por el norte y con la Iglesia de Nuestra Señora por el oeste. Una monumental escalera doble, la Scala, conduce desde la planta baja, de libre acceso, hasta las salas de exposiciones de la planta alta, con los costados ocupados por grandes murales realizados por Laure Provost.
Durante los próximos meses permanecerán abiertas las dos exhibiciones que ahora se inauguran, Bigger Picture y Latent City del turco-norteamericano Refik Anadol, artista digital, especializado en instalaciones de gran escala, que ha creado un fascinante lienzo digital en constante transformación de formas cromáticas. Si Refik Anadol hace presente el arte digital del futuro en tiempo real, Bigger Picture representa la capacidad de BRUSK para adentrarse en lecturas transversales y sorprendentes del extenso patrimonio de Brujas.
Bigger Picture habla de los mundos conectados de Brujas en el periodo 900-1550, centrándose en las relaciones de la ciudad con otras regiones y culturas a través del comercio y los viajes. La Edad Media aparece como un tiempo de intercambio y conexiones globales comprobando la presencia de Escandinavia, del mundo mediterráneo, de los cruzados que fueron a Jerusalén, de los diplomáticos otomanos y los eruditos islámicos en la historia de Brujas. Destacan entre las piezas expuestas la Pasión de Cristo de Hans Memling, que condensa en una misma composición todos los episodios de la Pasión, en un insólito caso de representación múltiple de Jesucristo, y la Carta náutica de Gabriel de Vallseca de 1439, realizada en Mallorca, que muestra la primera aparición gráfica en la historia de las islas Azores.
Latent City, de Refik Anadol, presenta una obra visionaria de la nueva estética de datos generada con ayuda de la IA. El artista trabaja en equipo con expertos en datos para producir proyectos inmersivos de arte digital. Las cifras del funcionamiento y comportamiento de las ciudades se traducen digitalmente en pigmentos cromáticos que se fusionan y transforman constantemente con una variabilidad que responde a la manera en que se comporta la vida urbana. Las imágenes se transforman al compás del latido de la ciudad, y se proyectan en un gran soporte de 10 metros de altura que brilla en la plena oscuridad de la sala.
En conversación particular de elDiario.es con los autores del edificio, Robbrecht manifestó que el diseño de las grandes salas, con un gran ventanal mirando al norte, es un homenaje a las imágenes de los estudios de los pintores del siglo XIX, que trabajaban iluminados por grandes cristaleras orientadas de la misma manera, como en el estudio de Claude Monet en Giverny.
Olivier Salens explica que las dos galerías exteriores, al norte y al sur, actúan como los arbotantes de las catedrales góticas para que los muros soporten el empuje de una gran cubierta que no tiene apoyos intermedios. Así lograron que las salas no tengan columnas y puedan asumir todo tipo de montajes, especialmente los escultóricos, gracias a un forjado del suelo capaz de soportar cargas de 2.500 kilos por metro cuadrado.
Los arquitectos hicieron también especial hincapié en la sostenibilidad, en la eficiencia de la cubierta fotovoltaica y en las partes ocultas del edificio, donde un sistema de geotermia vertical de bucle cerrado proporciona calor en invierno y fresco en verano al conjunto del BRISK, al inmediato BRON, el centro de investigación científica de Musea Brugge, y al vecino museo Groeninge, duplicando las exigencias de la directiva europea NZEB sobre edificios de consumo casi nulo de energía.
Cuando se complete el parque museístico del lado sur, en 2031, BRUSK será un ejemplo modélico de integración de un edificio nuevo en un tejido urbano declarado patrimonio de la humanidad. Acertado en su ensamblaje con los trazados urbanos existentes, en la elección de la escala y en el diálogo con lo antiguo sin renunciar a la modernidad, además de aplicar criterios vanguardistas de sostenibilidad en una obra más inteligente que radical y más confortable que seductora, que abre, desde su corazón medieval, la bella ciudad de Brujas al futuro.
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