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ENTREVISTA | Rodrigo Sorogoyen

"Sería injusto y deshonesto decir que 'El reino' trata solo de la corrupción del PP"

El director de Que Dios nos perdone regresa a San Sebastián con El reino, un thriller de corrupción como no se había visto antes: desde sus propias entrañas

Antonio de la Torre interpreta al cabecilla de la trama Amadeus que, a pesar de su parecido con la Gürtel, no pretende señalar a ningún partido en concreto

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Rodrigo Sorogoyen comienza el rodaje de su tercera película, "El Reino"

Rodrigo Sorogoyen presenta su tercera película, "El Reino"

Corrupción hay en todas partes, pero la corrupción de la clase política española tiene un tufo especial a puro habano y un marco de yates, mariscadas y relojes de oro que la convierten en un caramelo cinematográfico. Ejemplos no faltan. Si no hay muchas películas al respecto no es por una cuestión de referentes, sino de agallas, y Rodrigo Sorogoyen y la guionista Isabel Peña han demostrado que ambas tienen de sobra.

El reino llega al Festival de Cine de San Sebastián después de pasar por Toronto para competir en su sección oficial. En ella, Antonio de la Torre es un cargo autonómico corrupto que ante unas filtraciones será llevado al paredón por su propio partido. No falta ninguno. Desde el tesorero que apunta en una libretita los gastos privados hasta el empresario de pelo engominado, la cínica presidenta autonómica, los testaferros y los fontaneros. No responden a ninguna sigla, pero a más de uno les sonarán a cantos de gaviota.

Tanto de la Torre como Sorogoyen y Peña se reunieron con políticos e imputados para preparar los papeles: Eduardo Madina, Alfredo Pérez Rubalcaba, El Bigotes o David Marjaliza. Incluso Cristina Cifuentes se leyó el guion antes de dimitir y criticó que "todos los personajes son corruptos cuando en realidad no es así".

Escucharon y no juzgaron "porque en eso consiste nuestro oficio", como recuerda el protagonista. Así consiguen generar un sentimiento híbrido en el espectador entre indignación y empatía con el corrupto. Un embrujo solo apto en la ficción.  El reino llega a las salas el próximo 28 de septiembre, fecha que muchos tendrán grabada a fuego por curiosidad...y otros por temor.

Francisco Correa, Luis Bárcenas, Susana Díaz. Es imposible no pensar en ellos cuando se ve El Reino. ¿Dónde acaba la ficción y empieza el reflejo de nuestros propios políticos?

Rodrigo Sorogoyen: Al revés, lo primero que viene es la realidad. Nos nutrimos de todos estos personajes, no solo del Partido Popular, aunque obviamente ha sido la trama más mediática y ha influenciado muchísimo. Pero primero nos nutrimos de esa realidad, nos fascina de forma negativa, intentamos entenderla y a partir de ahí trabajamos la ficción porque queríamos hacer un thriller con personajes inventados pero que el espectador creyese que son reales.

La ficción nos ha hecho pensar que las tramas de corrupción se urden en la sombra, y en realidad lo hacen como mostráis vosotros: en yates o mariscadas mientras se hacen chistes burdos. ¿Creemos a los políticos menos vulgares de lo que son?

Isabel Peña: Sí, totalmente. Son ordinarios, en cuanto a la parte chabacana y también a la parte de la rutina y de lo interiorizado que está todo. Es una de las cosas que más nos sorprendió.

R.S: Lo descubres a poco que te pongas a investigar. De hecho, ya sale en las noticias: dos personas comiendo, que tan pronto hablan tranquilamente de su mujer como del último "lío". Aunque resulte tan fascinante en el fondo es lógico. La gente no va a sitios enmascarados y sombríos a urdir cosas y a intentar dominar el mundo. 

¿Ha visto algún político de nuestro país la película? ¿Qué os han dicho?

R.S: Tenemos feedback del guion, que se lo leyeron algunos políticos, entre ellos Cristina Cifuentes. La verdad es que todos dijeron que era interesante, que estaba muy bien escrito y que habíamos atinado bastante en el tono. Y luego además nos dieron ciertas notas. 

Que hayan visto la película, el otro día Adriana Lastra, del PSOE, y dice que le gustó mucho. No muchos más, pero el martes 25 vamos a hacer un pase donde van a venir unos cuantos.

¿Se pueden dar nombres?

R.S: Sí, van a venir Andrea Levy e Iñigo Errejón. Y bueno, aquí en San Sebastián la van a ver la vicepresidenta, Carmen Calvo, y el ministro de Cultura.

En El reino, los políticos pertenecen a un partido sin siglas ni ideología, pero mucha gente los relaciona con el PP. ¿Habría sido peligroso especificar más? 

R.S: Fue una decisión que tomamos muy pronto y que cada vez que pienso llego a la misma conclusión: habría sido injusto, deshonesto y poco acertado decir que El reino habla solo de la corrupción del Partido Popular. Es cierto que cuando nos sentamos a pensar el guion, el 75% de las noticias eran de la Gürtel, pero también de los EREs de Andalucía y otras tramas.

Podríamos haberlo hecho hablando del PP, pero entonces habría sido una película sobre el PP y no era eso lo que queríamos. También habría sido más difícil, ahí te doy la razón. Pero preferimos hablar de la corrupción de un sistema muy dañado.

¿Creéis que la opinión pública identifica la corrupción con un solo partido para acomodarse en el voto?

R.S: Yo creo que la sociedad española está dividida en dos y que una parte no lo relaciona solo con el PP porque entonces se pegarían un tiro. En cuanto sale una noticia contra el PP ellos dicen, con más o menos razón, que los otros también. Luego está la parte de la sociedad que identifica la corrupción con el PP, pero es que se lo han ganado.

Son ideas, y no son totalmente justas ni ciertas, pero surgen por algo. El otro día tuvimos un debate interesante con Adriana Lastra porque ella se quejaba de que los ciudadanos tenemos una imagen lamentable de los políticos. ¡Será por algo! Aunque sea una regla injusta si se la aplicas a todos y cada uno de ellos.

I.P: No es que los ciudadanos seamos unos psicópatas obsesivos, motivos nos han dado.

También hay un ataque frontal hacia los grandes conglomerados de medios. Esta película está producida por Atresmedia, ¿qué os dijeron al ver la escena?

R.S: La verdad es que de la escena no dijeron nada. Nos sorprendimos muchísimo porque tenemos interiorizado que es muy difícil hacer películas en España y que cuanto menos riesgos corras, mejor. Pero les gustaba mucho la película, dieron sus notas de guion y de cosas técnicas, y nunca quisieron censurar nada. Eso dice mucho de ellos, la verdad.

Sorogoyen e Isabel Peña con Antonio de la Torre

Sorogoyen e Isabel Peña con Antonio de la Torre

Hay un momento en que la periodista le espeta al corrupto que su hija se ha criado pensando que robar es lo normal. Hace unos días,  salía una entrevista a Willy Bárcenas en las que a todas luces no cree que sea tan grave. ¿Es tan fácil heredar esa carencia de valores?

R.S: Claro, creen que es lo normal y eso es lo peligroso. Es más, en nuestras reuniones con los políticos había algunos adultos que también lo pensaban. Se les ha enseñado que no es tan grave y ni siquiera entienden por qué cargo se les imputa. Nuestra vida es una constante justificación, o te peleas con lo que eres o aceptas de dónde vienes, porque al final son tus padres, te quieren y te han tratado bien. Es lamentable, pero entra dentro de la psicología humana.

I.P: Eso es. Y por eso es tan importante la educación, es lo que nos está moldeando desde el principio. Si tú a un Willy de turno lo vas moldeando en un ambiente en el que vivir rodeado de lujo es lo que tiene que ser, y en el que si decides no disfrutarlo es que no eres el más listo del grupo, ¿de qué nos sorprendemos?

Es interesante cómo pintáis a las mujeres, esposas de los corruptos y colegas, como cómplices. Muchas veces, en ocasiones por machismo , se las presenta como ignorantes, sumisas y víctimas. ¿En quién os inspirasteis?

R.S: Seguramente habrá de todo, pero ese personaje no nos gusta. Nos gusta más la que lo sabe, alguien inteligente. Si no la tipa sería una cretina y ninguno de nuestros personajes es un cretino. Por lo menos los importantes. 

I.P: Rosalía Iglesias, al igual que Willy, están ahí en nuestro imaginario. Claramente.

Hay un fotograma breve, pero muy esclarecedor, en el que un cliente del bar recibe mal las vueltas y no le dice nada al camarero. ¿Esto quiere decir que somos corruptos por naturaleza?

I.P: Necesitamos pensar que no lo somos. Es un tema personal y de decisión. No creo que seamos corruptos por naturaleza, lo que pasa es que, por naturaleza, tendemos a caer en el vicio. Es en esos momentos en los que te defines como persona. Depende de cada uno de nosotros quedarse con las vueltas o decírselo al camarero. Igual que aceptar una mordida o no. Es la misma decisión.

R.S: Me alegra que se entienda bien esa escena. Creemos que no tenemos nada que ver con los políticos y puede que esa sea una de las causas de lo mal (o de lo no bien) que va nuestra política. Pero son de nuestro planeta. Todos tenemos mucha facilidad de corrompernos.

Hay mucha jerga "corrupta" o situaciones sin contexto que se entienden porque son nuestro pan de cada día. ¿Resultará igual de familiar cuando se vea en otros países o es algo propio de la picaresca española?

R.S: Ellos tienen la misma capacidad de caer y la misma capacidad de no caer. Pero hay países en los que el sentimiento de responsabilidad es mayor. Los nórdicos, por ejemplo, se han educado así. Tendrán sus cosas peores, pero en eso son bastante modélicos: si la haces, la pagas. Y aquí pagar no es lo normal; lo normal es escurrir el bulto y ya se olvidará.

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