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Cultura

Así denunciaba el feminismo letras de canciones machistas hace treinta años

Es 1988, Los Ronaldos es uno de los grupos de moda. Bego Zabala tenía entonces 38 años y recuerda perfectamente su sensación al escuchar por primera vez su canción ‘Sí, sí’: “Nos pareció que era casi de delito, un horror”

"Pensamos en la posibilidad de presentar una denuncia en los juzgados pero era imposible ganarlo así que hicimos una denuncia pública. Tuvo mucha repercusión porque el grupo era muy conocido y además eran guapos y progres”, dice Zabala

“Hay que crear una conciencia en la que este tipo de canciones sea inaceptable socialmente”, dice la activista Dolo Pulido, que recuerda el impacto de letras como "Hoy voy a asesinarte", de Siniestro Total

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Coque Malla

Coque Malla Foto: Europa Press

En enero de este año se hizo viral un vídeo en el que la poeta Alejandra Martínez recopilaba canciones machistas. A todas nos suena la polémica por la letras de Maluma y seguramente hayas visto el recopilatorio hecho por ' Colectivas deseantes ’. Hay hasta una app para denunciarlas. Las letras machistas ya no cuelan pero hace 30 años la cosa no estaba tan clara.

Es 1988, Los Ronaldos es uno de los grupos de moda y Coque Malla uno de los enfants terribles de la música española. Joven, rockero, descarado. Bego Zabala tenía entonces 38 años y recuerda perfectamente su sensación al escuchar por primera vez su canción ‘Sí, sí’: “Alguien me dijo, escucha esta canción, seguro que la has oído pero no has prestado atención a la letra. Pensé, buah, no será para tanto y cuando la escuché me quedé impactada. Y eso que en esa época ya teníamos costumbre de escuchar canciones que insinuaban la violencia contra las mujeres. Pero algo tan directo, nos pareció que era casi de delito, un horror”.

Lo que dice esa canción es: “Estás haciendo mal, al dejarme pasar. Están haciendo mal, y no sé lo que va a pasar. Tendría que besarte, desnudarte, pegarte; luego violarte, hasta que digas sí". En aquel momento, recuerda Zabala, “ organizamos una asamblea de las coordinadoras feministas de Euskal Herria para debatir sobre violencia machista. Analizamos la posibilidad de presentar una denuncia en los juzgados pero era imposible ganarlo así que hicimos una denuncia pública. Tuvo mucha repercusión porque el grupo era muy conocido y además eran guapos y progres”.

La denuncia tuvo cierto eco en prensa. Lo contó El País con este titular : Denuncian  al grupo musical Los Ronaldos por incitar a la violación. Sin embargo, lo que Zabala recuerda más nítidamente es la llamada de la radio: “No llegamos a cruzarnos, hablamos nosotras un momento y luego él. Contamos que no nos parecía que de recibo que se puedan cantar este tipo de canciones porque normalizan la violencia contra las mujeres y pedimos al grupo que retirara la canción del repertorio”.

“Coque Malla nos dijo que sentía mucho que lo interpretáramos así porque en realidad es un juego, que es una licencia que ser permitía porque entra dentro de un juego, nunca se va materializar”, recuerda la feminista, que tiene una sensación muy clara de lo que pasó: “lo que hicieron en la radio fue reírse de nosotras, como si estuviéramos un poco locas”. Hoy sí se escuchan esas reivindicaciones y la canción no se emite por ir contra la Ley de 2004 contra la Violencia de género. eldiario.es se ha puesto en contacto con Coque Malla para conocer sus opinión sobre la letra y la polémica de entonces pero ha declinado hacer comentarios.

"La Mataré"

“En aquellos últimos ochenta no denunciábamos ante el juez porque no confiábamos demasiado en la justicia. Lo de Coque Malla fue muy bestia pero yo tenía entre ceja y ceja a Loquillo con la canción La Mataré”. La que habla es Dolo Pulido, del colectivo Ca la Donna. En aquel momento tenía 20 años y recuerda cómo en las canciones de aquella época “había una naturalización de la violencia contra las mujeres, que ahora sí se está cuestionando y ya no se acepta de forma natural”.

Pero los ochenta eran otros tiempos y se cantaban otras canciones, entre otras, recuerda Dolo Pulido, “los pijos de Hombres G con “Sufre mamón, devuélveme a mi chica”; Siniestro Total con su “Hoy voy a asesinarte”; o Radio futura y su “Si te vuelvo a ver pintar un corazón de tiza en la pared, te voy a dar una paliza por haber escrito mi nombre dentro”. Bego Zabala recuerda también “una que decía ‘cuanto más te pego, más te quiero’ o esa otra de ‘cómo se pueden querer dos mujeres a la vez, y no estar loco' aunque esta fue más por cinismo que por violencia, porque ahondaba en el estereotipo de la mujer puta frente a la mujer madre, ese binarismo tan clásico del patriarcado”.

¿Censura o rechazo social?

En aquel momento, finales de los ochenta, se abrió un debate que sigue vigente hoy: ¿deben prohibirse las canciones machistas o basta con criticarlas? Bego Zabala recuerda que en 1988 “no había tanta libertad de expresión como ahora, el rock radikal vasco era cepillado a cada momento, así que éramos muy escrupulosas con el tema de la censura porque ya teníamos muy negadas las libertades. Nuestra postura era: no vamos a decir que dejen emitir esta canción, no tenemos la facultad de censurar, pero nosotras no vamos a escucharlo y le vamos a decir que nos parecería bien que no la cantasen”.

"Es un tema muy delicado", afirma Justa Montero, activista feminista, “no se debería permitir esa canción pero establecer los límites es muy delicado. Lo vemos hoy con las actuaciones judiciales contra la libertad de expresión. Yo pondría el acento en lo positivo, consigamos que no se escriban las canciones, que no se haga apología de violencia contra las mujeres”

Dolo Pulido coincide, cree que hay que crear “una conciencia en la que este tipo de canciones sea inaceptable socialmente”, pero introduce un matiz: “a grandes problemas, grandes soluciones. Quizás se podrían tomar medidas como retirar subvenciones públicas a grupos o discográficas que potencien músicas machistas. Lo público debe estar al servicio del feminismo, la libertad de la mujeres y contra las violencias machistas”. Y apuesta por “crear propuestas de música feminista. El machismo se combate ocupando espacios desde propuestas feministas y propositivas en que otros tipos de relaciones son posibles”.

30 años después

¿Y se están consiguiendo ocupar esos espacios? Si miramos lo que denunciaban los colectivos feministas en 1988 nos encontramos con letras machistas, acoso callejero, violencia sexual, sentencias judiciales machistas, asesinatos… El retrato que sale es muy similar al actual así que surge una pregunta: ¿no hemos avanzado nada?

Para Justa Montero “el recorrido en estos 30 años no ha sido fácil. En 1988 teníamos enfrente a parte de la sociedad, a la jerarquía católica, la actitud de los jueces, la publicidad que cosificaba a la mujer, los libros de textos, los dibujos animados… Era una situación muy difícil, pero teníamos la fuerza de la razón y la rabia y la voluntad de acabar con una injusticia para la vida de las mujeres. Se forjó un movimiento feminista muy sólido y pusimos el foco en conseguir que las mujeres dieran pasos y no dejaran en silencio las violencias machistas que pudieran sufrir”.

“El problema”, cree Bego Zabala, “es que en estos 30 años hemos tenido un desarrollo desigual y combinado. Hay más mujeres y hombres en el gobierno pero eso es photoshop, hay que analizar por qué la realidad es así y cambiarla”. Lo resume muy bien Dolo Pulido: “Parece que hay una generación que asume según qué cosas pero hasta que no se sabe quién limpia la escobilla del water… esa es la prueba del algodón, ahí se ve realmente si se están compartiendo las tareas de los cuidados por igual entre hombres y mujeres”.

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