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Yayos 3.0 contra el analfabetismo digital en la cárcel

Un grupo de 1.166 jubilados voluntarios han impartido impartido cursos de informática a 10.375 internos de toda España

Palmira Calvo, voluntaria de 87 años en la cárcel de Picassent, asegura que "nosotros les enseñamos aspectos básicos que les ayuden cuando salgan y eso para nosotros también es una motivación"

Vicente, de 50 años, quien saldrá de la misma prisión en febrero tras una década, espera que "lo aprendido aquí me sirva para encontrar un trabajo, tengo mi familia, tengo mis hijas y quiero darles lo mejor"

Vicente y Palmira en el aula de la cárcel de Picassent

Vicente y Palmira en el aula de la cárcel de Picassent

"Al margen de que haya pagado una condena por un error que cometí en su día, si se me puede dar una oportunidad en la calle la aprovecharé porque mi intención es trabajar y poner en práctica lo aprendido aquí; tengo mi familia, tengo a mis hijas y quiero darles lo mejor en un futuro próximo".

Este es uno de los deseos de Vicente para el año 2019. Con 50 años, lleva la última década interno en la cárcel de Picassent (València), un recinto que abandonará por fin el próximo mes de febrero.

Será entonces cuando pueda poner en práctica las enseñanzas de Palmira, Gabriel o Javier, jubilados voluntarios que todos los lunes y miércoles de 17.00 a 19.00 horas imparten clases de informática a los internos en el marco del programa de personas mayores de la Obra Social La Caixa.

Vicente reconoce que "aunque he hechos diferentes cursos para formarme en prisión, por ejemplo de jardinería, no tenía ni idea de informática y ahora nos están enseñando a manejar el Word, el Excel y ya puedo perfectamente hacerme un currículum, confeccionar una factura o hacer un albarán".

Palmira Calvo es una de las voluntarias. Tiene 87 años y es profesora de piano: "llevo ocho años en este programa, es muy gratificante porque nosotros les enseñamos aspectos básicos que les ayuden cuando salgan, pero ellos también nos ayudan mucho porque hacen que nos sintamos útiles y activos preparando las clases y resolviendo sus dudas", explica.

Susana Piles tiene 35 años, entró a prisión hace nueve y también saldrá en los próximos mese. Además de las lecciones informáticas, valora también que "la relación personal con los voluntarios es muy buena, nos cuentas sus vivencias y sus experiencias y eso también nos viene muy bien".

Isabel, Susana y Vicente en los ordenadores con los voluntarios Palmira, Gabriel y Javier

Isabel, Susana y Vicente en los ordenadores con los voluntarios Palmira, Gabriel y Javier

Isabel Juan, quien con 42 años lleva cuatro interna, también destaca que "mola venir porque los voluntarios son un ejemplo porque nos demuestran que no porque sean mayores ya se ha acabado y tienen que quedarse en casa, todo lo contrario".

Cuando vuelva a disfrutar de la libertad, el próximo mes de mayo, asegura que le gustaría "encontrar trabajo", aunque "primero me daré un descansito", afirma entre risas.

Uno de sus profesores voluntarios, Gabriel Mayor, de 75 años, pone de relieve "el trato exquisito y las atenciones que tienen todos los internos con nosotros, por ejemplo siempre nos invitan a café; nosotros la última clase del curso les hacemos una merienda".

10.375 internos formados de toda España

Este proyecto, desarrollado desde hace diez años ha acercado las nuevas tecnologías a 605 personas privadas de libertad procedentes del Centro Penitenciario de Picassent, gracias a la participación de 43 voluntarios mayores de la Asociación de Voluntarios de Informática de Mayores en la Comunitat Valenciana (AVIM-CV), quienes han prestado su tiempo y sus conocimientos a los reclusos con el objetivo de mejorar su reinserción sociolaboral.

Las CiberCaixa Penitenciarias son aulas que actúan en dos ámbitos distintos, dentro de los centros penitenciarios y atendiendo a los internos de los Centros de Inserción Social (CIS) en centros de mayores.

Estas aulas están dotadas de pantalla, proyector y ordenadores para realizar prácticas individuales, y a ellas acuden semanalmente mayores voluntarios, internos de los centros penitenciarios y de los CIS.

En estas aulas, voluntarios mayores preparados en el tema imparten informática a los internos, en lecciones que se adaptan al nivel de los beneficiarios y que van desde aprender a editar documentos hasta la introducción en el uso de Internet.

Exterior de la prisión de Picassent

Exterior de la prisión de Picassent

Además, los mayores también enseñan a los reclusos a redactar un currículum o una carta de motivación para un trabajo, al mismo tiempo que les ayudan a preparar entrevistas y trabajan con ellos la importancia de valores universales como el esfuerzo, el trabajo en equipo o el respeto, entre otros.

Se trata de un proyecto que contribuye a reducir el analfabetismo digital de la población penitenciaria, a la vez que fomenta la participación social de las personas mayores, grandes transmisores de valores, experiencias y conocimientos.

En el conjunto de España, y a lo largo de estos diez años, 1.166 personas mayores voluntarias han impartido clases de nuevas tecnologías a 10.375 personas privadas de libertad en 9 centros penitenciarios: Teixeiro (A Coruña), Asturias, Badajoz, Sevilla 1, Picassent (Valencia), Mallorca, Las Palmas, Zuera (Zaragoza) y Quatre Camins (Barcelona).

El proyecto también incluye clases de informática impartidas por profesionales dentro de los centros penitenciarios, de las cuales el año pasado se beneficiaron 1.115 internos.

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